Que un muy buen amigo cumpla años, que además le deba una visita a su pueblo desde 2020 y que quiera desearle lo mejor es suficiente titular para esta entrada del blog.

Hoy es el cumpleaños de mi amigo Gregorio García Hernandez, no he querido mirar en Facebook los años que cumple pero no creo que me saque muchos.  MUCHAS FELICIDADES querido Goyo. También es el cumple de otro compañero del sindicato y sin embargo amigo, Jorge Carrillo, si es el hijo de Don Santiago, y si fue mi profesor en curso de la UJCE (juventudes comunistas) en el que participé a los dieciocho años en una municipalidad próxima a Paris. Felicidades, Jorge.

Ya habían sido dos noches en el mismo lugar y había que levantar el vuelo. Ayer cené en un bar próximo al seis que había sido mi referente en las Fuentes de Andalucía y que según el señor al que pregunté estaba cerrado como todos los del pueblo. No sé si no tenía ni puta idea o era que como paseaba con la mujer no quería mostrar sus conocimientos de la hostelería local.

La cena moderada, un poco de Melva con pimientos, unos calamares y unos caracoles. Tampoco subío tanto la cuenta.

Volví al hotel a esa hora que mi amiga Maribel dice que los mayores como yo vamos necesitando descansar y creyendo que no había nadie mas en Casa Manolo me encontré con dos paisanos que entraban o salían de sus habitaciones.

Haciendo algo absolutamente prohibido, fumé un cigarro en la ventana que daba a un patio del alojamiento, mientras yo tenía un vaso lleno de agua para apagar adecuadamente el cigarro mi vecina o vecino de la ventana de la izquierda había lavado sus bragas y las tenía extendidas para que se secaran.

Como podéis imaginar en estos viajes que hago en bicicleta el sexo, salvo el amor propio, está absolutamente vetado. Imaginé quien sería la propietaria de esas bragas y las posibilidades que uno tendría de hacer el ridículo con ella. Advierto, el modelo de bragas era más de ir al médico que de triunfar en una noche loca.

Con ganas de retomar el camino bajé todos los impedimentos y me dispuse a organizar a Hortensia para partir. Bajó una señora del Bar Manolo que sinceramente me quitó las ganas de seguir imaginando algo sobre las bragas de color carne que había visto tendidas en el pollete de la habitación. Se cabreó porque el Bar Manolo no estuviera abierto y volvío a subir. En ese momento acabó para el día de hoy mis sueños eroticos.

Hoy si estaba abierto el seis y me tomé mis cafés, mi tostada y rellene de agua los bidones. Para la hostelería deben ser espabilados, para dar indicaciones sobre los caminos de su zona no.

Me toco recorrer algunas calles hasta que recuperé la vía verde de las campiñas en dirección a Marchena. Continuación de lo que describí en mi entrada de antes de ayer. La vía verde impracticable y paralela a ella un camino rural con bastante buenas condiciones. Ni un kilómetro he ido por la vía verde. Los responsables de la misma se lo tienen que hacer mirar.

Prácticamente ha sido una bajada prolongado hasta Marchena y al llegar a ese pueblo me encontré con un grupo considerable de ciclistas que estaban a sus cosas y les costó informarme del camino hacía el Arahal. Divertido camino. Toboganes hasta el pueblo subir, bajar, subir, subir e incluso bajar. Paré en el pueblo, fumé un cigarrillo y me indicaron el camino hacía El Coronil que era el punto final de mi etapa.

El dueño del hotel Don Juan de El Coronil me puso un WhatsApp para saber cuando llegaba y le indiqué donde estaba y lo que se tardaba en bicicleta.

Ciertamente el camino hasta El Coronil era bastante cómodo, si excluyo que el viento en contra era de 25 km por hora. No he parado salvo para hacer unas fotos de la base de Morón de la Frontera y he seguido camino de El Coronil con todas las fuerzas que en ese momento tenía.

Al llegar al pueblo he realizado una maniobra inadecuada que el coche de la guardia civil que pasaba por allí no ha tenido en cuenta.

Cerveza (cruz campo) deplorable en el primer bar que encontré y otra vez en marcha hacía el hotel Don Juan.

Estaban limpiando cuando he llegado. He dejado cargando la batería de la bicicleta y me he ido a la zona de Bares del pueblo. No sé si ha sido para felicitar a mis dos buenos amigos o para aturdirme a mí. Hay una concentración motera en el pueblo y los que pasaban hacían todo el ruido que era posible con las “amotos”. Cerveza en el bar más concurrido de El Coronil y comida en el restaurante Don Miguel. Los moteros, como todas las especies de ciudadanos también tienen clases. Mientras los que más se ajustan en el presupuesto han comida en la campa de la concentración motera, un grupo sevillano de mujeres y hombres talluditos, han ido al restaurante Don Miguel y supongo, porque me fui, que han saboreado sus viandas.

Hasta en reloj me ha saltado la alarma de ruido excesivo.

Volví al hotel, hostal o como quiera que esto se llame y me dispuse a lo más importante del día. La siesta. Nunca acierto. Estaba tranquilamente durmiendo y ha empezado a sonar una puta puerta dando golpes. Siempre uno supone que esas cosas no van con él y se desentiende. Era mi puerta, que no había cerrado con llave, se abría y cerraba al ritmo del viento.

La cerré y seguí en la celebración más intima del día: la siesta.

Me he levantado a tiempo para poder escribir esta entrada ruidosa del blog y para una vez concluida irme a dar una vuelta por las atracciones turísticas del EL CORONIL.

Mi buena amiga Maribel siempre me sorprende. Hoy ha doblado la apuesta. Dice que donde yo pongo 50 euros para beber cervezas, ella pone otros 50. Eso aunque seamos varios en el convite puede hacernos llegar a casa con una intoxicación etílica considerable. No puedo negarle ese derecho. Nos beberemos los participantes de ese festejo cien euros de cerveza. Y luego ya veremos.

Voy moderando las etapas y no me planteo llegar el día previsto hasta Tarifa. Tampoco es tan importante, salvo por los calzoncillos.

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240519 un año más.

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2 comentarios en “240519 un año más.

  1. Mariano, me alegro que ya todo esté volviendo a la normalidad. Desde luego las concentraciones moteras, es lo que tienen, además de el gentío, el ruido ensordecedor de sus artilugios. Felicidades a tus amigos. De lo de las cervezas no te apures, echaremos algo sólido para volver a casa un poquito más derechos. Las viandas esta vez, son como diría mi sobrina Laura, «sin más». Qué decepción con las bragas color carne colgadas, ya podía haber tenido un poquito de consideración la dueña de las mismas y haber sido un poquito más amable, en fin, por imaginar que no quede. En el próximo sitio lávate tu algún gayumbo y despierta alguna pasión que otra entre las féminas alojadas, qué todo el mundo tiene su público y tú también.
    Qué tengas una bonita etapa, sin muchas subidas. Besazos de tu grupee favorita.

  2. Hija pequeña dijo:

    Yo preferiría que dejaseis lo de las cervezas en algo más razonable que luego tengo que estar abriendo la puerta…

    Y lo de las bragas… hay cosas que una hija prefiere no saber.

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