210812 J’en ai marre.
Pongo el título en el francés para no ser demasiado obvio desde el principio. Aprovechando el traductor de Google, una frase que me venía sonando en la cabeza desde hace días la plasmo como principio de lo que voy a contar.
Hay una sección en la revista “Mongolia” que dice: Estamos hartos…, y a partir de ese momento van añadiendo estupideces del género humano que van constatando.
Pues como la revista citada, en este caso en singular, ESTOY HARTO… y a partir de aquí me explayare con una serie de cosas que me molestan.
ESTOY HARTO de que en la documentación que figura en las redes hable de una vía verde que va (en este caso) desde Arboleas hasta el Puente de los Baúles, que se denomina VÍA VERDE DEL FERROCARRIL GUADIX – ALMENDRICOS (Baza – Valle del Almanzora) y que cuando te pones a recorrerla existan varias vías verdes con las denominaciones mas diversas, que en determinadas zonas ni exista vía verde y que no exista la continuidad que dicen los papeles.
ESTOY HARTO de que en diversos pueblos celebren una fiesta disputándose la vinculación de una Virgen a un pueblo u otro. En este caso Baza y Guadix.

ESTOY HARTO de que la aplicación de mi móvil para el tiempo me pase ALARMAS por temperatura ALTA y por aviso de TORMENTA y no se entere de que en el mismo sitio de las ALARMAS se produzcan dos terremotos ese día.

ESTOY HARTO de que las compañías de transporte por carretera te pongan en el billete que para viajar con bicicleta es necesario desmontarla y enfundar, cuando la realidad es que la puedes llevar sin ninguno de esos requisitos sin problema.
ESTOY HARTO de que el descuento para mayores en las empresas de autobuses se aplique dependiendo del lugar donde vives. En concreto la empresa ALSA no me aplicó el descuento de mayor de 65 años por no tener una tarjeta de la Junta de Andalucia. Parece que no vale de nada el DNI que es donde consta fehacientemente la fecha de nacimiento.
ESTOY HARTO de construcciones que tienen unos ventanucos ridiculos en una fachada que no es fachada y que probablemente son ilegales.

ESTOY HARTO de que existan placas de inauguración de distintas infraestructuras donde figura el nombre del Consejero y del Alcalde que participaron en ese acto que no hicieron nada para mantener lo inaugurado y que probablemente no sabían para que servía la infraestructura que figura en la placa.
ESTOY HARTO de que la temperatura en BAZA fuese ayer de 38 grados centígrados y todo estuviese cerrado y no pudiésemos los visitantes guarecernos de esa inclemencia climática.

ESTOY HARTO de que dependiendo de la administración que gobierne en cada sitio, la vía verde que recorro pueda tener un 10 en la clasificación que hago y en otro lugar no se la pueda ni clasificar porque no existe.
ESTOY HARTO de los usuarios de los medios de transporte que llegan tarde a los mismos y nos hacen esperar al resto de viajeros.
ESTOY HARTO de que en la documentación de las VÍAS VERDES te comenten que puedes visitar tal o cuál pueblo que está en el camino cuando en realidad está a 4 o 5 kilómetros y siempre cuesta arriba.
ESTOY HARTO de la mierda de wifi que hay en el apartamento. Subir cada entrada de este blog me cuesta tres horas cuando es un trabajo de 20 minutos. Este ESTOY HARTO lo he escrito cuando intentaba cargar lo escrito previamente y me estaba costando Dios y ayuda.
ESTOY HARTO de tantas cosas.
Una vez que he intentado emular a la revista MONGOLIA, paso a contar la excursión ciclista que durante el día 12 de agosto realicé.
Nos levantamos TERE y yo antes de las 7 de la mañana, el objetivo era llegar en coche hasta Arboleas lo mas pronto posible para así emprender el recorrido. Pese a la capacidad que tenemos de perder tiempo con el desayuno y otras zarandajas matinales, conseguimos estar en las coordinadas 37.353427, -2.082470 que es donde finaliza la vía verde que pretendía hacer y que es donde yo tenía intención de comenzarla.
Con todo el material a bordo de la bicicleta emprendí el camino. Enseguida me di cuenta de que el firme no era el más adecuado -demasiada piedra suelta-, que la señalización era inexistente y que en algunos puntos la vía se cortaba y tenía que atajar por cualquier sitio por el que pudiera pasar. Como compensación me fueron saliendo conejos al paso para surtir a cualquier merendero de España de esos que sirven conejo al ajillo durante dos años.
Avanzaba especialmente lento, el firme y los desvíos hacia que fuera para delante, cuando llegaba a un sitio impracticable para atrás, búsqueda de un nuevo camino y así hasta el infinito y mucho más.
Además comenzó a llover, pero eso no era importante. Eran cuatro gotas que te producían mas calor que otra cosa. Llegué hasta la Estación de Almanzora como buenamente pude, la velocidad a la que había podido avanzar hasta ese momento me indicaba que no llegaría hasta el final de la ruta hasta pasados uno o dos días, supuse que todo se arreglaría mas adelante. En cualquier caso, el bar que está en la estación CERRADO a las 9 de la mañana.
Continué hasta poco antes de llegar a CANTORIA donde no encontré un camino por el que seguir y me fui por la carretera. Llegado hasta ese pueblo pregunté a un lugareño y me indicó que por allí no pasaba vía verde alguna y que si quería recuperar ese sendero tendría que irme hasta Fines que estaba a unos 7 kilómetros de CANTORIA.
Utilizando el navegador me puse en marcha hacia Fines y el señor GOOGLE me metió por unos caminos que pudieran (con mucha buena voluntad) ser la continuación de la ruta, pero sin esa buena voluntad eran caminos de cabras sin ningún paliativo.
Al llegar a ese pueblo la vía verde comenzó. Además de parecer un pueblo rico por la cosa de los mármoles y la fábrica de Silestone en el situada, tienen hasta un paseo de la Estación y en el está situada el comienzo de la vía verde. En este caso la llaman VÍA VERDE DEL VALLE DEL ALMANZORA. En el paseo citado está marcado el punto kilométrico 35 de la vía verde que la gente de esa zona la llama diferente de la que yo estaba recorriendo, pero entendí que era la misma con distinto nombre.
Cómo globalmente no puedo clasificar el recorrido que hice. El tramo que va desde Fines hasta Hijate, que es donde está el kilómetro 0 de los 35 marcados en Fines, tiene según mi criterio una clasificación de 9 alto. Muy buen firme, magnifícamente señalizada, muchas zonas de descanso, algún establecimiento de hostelería abierto al paso de los caminantes o ciclistas, vamos que está montado ese tramo como cualquier vía verde tendría que funcionar.
Avanzando en los 35 kilómetros citados. A continuación del paseo de la Estación de Fines vamos todo el rato por unos jardines hasta llegar a Olula Del Río, donde está la Estación de Fines-Olula.
Seguimos en el camino y aunque permanentemente se nota una pendiente en ascenso, al estar tan bien cuidada la vía verde, no se hace duro.
Pasamos después de un buen rato de pedaleo por Purchena, que como ya he comentado está a más de cuatro kilómetros de la vía. La siguiente estación, que está operativa con su bar y todo es Tijola que tiene hasta un automotor de maniobras apartado en la entrada de la estación lado Purchena. Hice alto en el camino tanto en Purchena como en Tijola, en esta última, mientras los parroquianos del bar le daban a la cerveza yo tomé un poco de agua caliente de los bidones y un cigarrillo. No se puede abusar del alcohol y de las drogas mientras pedaleas.
Sigue el camino y a diferencia del primer tramo que va desde Arboleas hasta Fines que viajaba a menos de 15 kilómetros por hora. Desde Fines y pese a ser una subida todo el tiempo, avanzamos casi a 20 kilómetros por hora por lo que con suerte llegaba al final del recorrido en el día. En algún momento del recorrido, que por cierto no recuerdo, la vía verde la empiezan a denominar CAMINO NATURAL VÍA VERDE DEL HIERRO. No se cuantas vías verdes de las que ya he realizado tienen la denominación “del hierro”. Sería bueno que en la Fundación de los Ferrocarriles se aclararan y pusieran un único nombre a los recorridos. A poder ser que no llamara a la confusión. Es predicar en el desierto. Lo sé.
Cambiando la denominación y todo, el contador de kilómetros sigue desde Fines, por lo que, aunque en ese momento estemos en la vía verde del hierro se continúa contando los 35 kilómetros descendentes hasta Hijate, no sin antes pasar por Seron (con acento en la o). Además de cambiar la denominación de la vía, en algún punto que no recuerdo el firme del camino pasa a ser como el comentado en la vía verde del Nordeste Murciano. Mitad asfaltado, mitad de zahorra. Aquí también prefiero viajar por el lado asfaltado, aunque me pille en el lado izquierdo de subida y por tanto circule como los Ingleses, por la izquierda.
También os tengo que contar que mientras avanzaba poca gente me encontré en el camino. Ni subían o bajaban paseantes, ni subían o bajaban ciclistas. Era una sensación de soledad muy gratificante que sólo interrumpían de vez en cuando lo que me parecían disparos de escopeta que seguramente daban buena cuenta de alguno de los conejos que me encontré al inicio del camino y lo que me pareció el vuelo de un Helicóptero que no vi en ningún momento.
Demoro contar la llegada a Hijate por ir contando la parte buena del recorrido. Aunque el paisaje es absolutamente desértico, el camino está en pendiente, es muy agradable viajar por ese tramo del recorrido.
Llegué al final a Hijate, que era donde pensaba cambiar la batería de la bicicleta. Desgraciadamente no llegó la carga y dos kilómetros antes tuve que hacer una parada para cambiar la batería y que la asistencia al pedaleo en la bicicleta siguiera funcionando.
En HIJATE, la foto de la estación lo dice todo. Mientras las que había pasado estaban arregladas y operativas, la de Hijate es una auténtica ruina. Por algo será. Comprobé al sol la altitud de ese punto y estábamos a 966 metros. Teniendo en cuenta que el punto de partida (Arboleas) está a 281 metros, podéis hacer las cuentas de lo que habíamos subida desde el comienzo.
A partir de esa estación vuelve a cambiar el nombre de la vía verde y según los mandatarios locales, provinciales o de donde quieran ser la denominan VÍA VERDE DE LA SIERRA DE BAZA.
De verdad que quiero ser condescendiente con los “sátrapas” de cada sitio, pero de verdad es necesario poner un nombre diferente para cada tramo. Los de esta zona, que incluye la pedanía de Hijate del municipio de Alcontar en Almería y la parte del recorrido Granadino de la vía verde han puesto sus correspondientes carteles con el nombre mencionado, pero no han realizado nada más en el camino.
Ni un cartel informativo. El firme de gravilla que cómo no tengas suerte te vas al “palco” que diría el ciclista Zugasti, las únicas indicaciones de que sigues en una vía verde son los carteles que ponen que te acercas a un cruce y que tengas precaución -no tienes prioridad-. Por lo demás, una vía verde a la que no puedo poner una nota superior al 4. Si suspenso en todo.
Es verdad que aunque no sepas lo que te queda de recorrido, como es una buena bajada, vas ligero y apenas notas que estás recorriendo kilómetros y kilómetros, pero circulas por el lugar porque no hay salida, no porque nadie que gobierne el camino te diga por donde vas, a donde vas y lo que te queda de recorrido.
La bajada hasta Baza que está a 844 metros de altitud es rápida, muy rápida. Sin apenas esfuerzo recorrí los 21 kilómetros en menos de 45 minutos, a una media de 26 o 27 km/h. Es verdad también que tuve bastante suerte y pude controlar la bicicleta en dos o tres momentos en los que había podido resolver la situación con una buena caída. No se produjo y por tanto feliz. Había recorrido buena parte de lo previsto y en un tiempo que al principio del recorrido nunca hubiera imaginado.
En Baza, como en tantos sitios que ya he comentado, se pierde el camino y tienes que recurrir a los lugareños para que te informen por dónde seguir. En este caso fue fácil. Lo que fue la estación del lugar es el recinto ferial del pueblo y desde ese punto, sin demasiados vericuetos, consigues enlazar nuevamente con la vía verde.
Ya me había mosqueado un poco cuando en el cartel que anunciaba que estábamos en la vía verde de la Sierra de Baza ponía un recorrido que no coincidía en nada con el anunciado en el folleto de la vía verde. Según este último, el camino finalizaba en el Puente de los Baúles. Y según el cartelico en cuestión, después de Baza estaba Baúl y un pueblo que se llama Gor. Este último a 1239 metros de altitud.
Cuando abandono BAZA para seguir en la vía son ya las 13:30 horas. La temperatura, que no compruebo en el momento, es alta, muy alta. Pero sigo avanzando. Las cosas que tienes previsto hacer, salvo imponderables, hay que hacerlas. Empieza la subida y el camino sigue como he contado desde Hijate. Malo y sin información.
A unos 8 o 10 kilómetros de Baza encuentro a la derecha una autovía, en concreto la A92N, llamada también en ese tramo N-342 y cuando llegas al punto más próximo de la autovía el camino se corta con una valla. Vamos que no se puede pasar más adelante. Vuelvo sobre el recorrido realizado y a mano izquierda, según bajo hay un cartel (de los pocos encontrados) que pone: VÍA VERDE DE LA SIERRA DE BAZA. PENDIENTE.
Baje el primer tramo, unos cinco o seis metros y la pendiente se pronunciaba considerablemente otros 30 o 40 metros para concluir en una especie de tubería que pasaba por debajo de la autovía. Ese recorrido (alternativo) no podía ser en ningún caso una vía verde de las que se puede disfrutar en familia. Pendientes suaves, recorridos marcados y todo lo que puede hacer un viaje en bicicleta algo agradable.
Me lo pensé bien. Y ciertamente no me molestaba bajar. Tengo buenos frenos en la bicicleta y con cuidado era posible que no me estampara contra el suelo en la bajada, pero luego la subida como la realizaría a eso de las 15:30 horas cuando estuviera ya sin “cojones”. Y lo que es mas importante, que me encontraría después de la tubería que horadaba la autovía. En esto, como en muchas cosas de la vida hay que ser rápido a la hora de tomar decisiones. Y tomé la decisión que mejor me venía en ese momento. Clavar espuelas en la bicicleta y emprender la bajada nuevamente a Baza. Daba por concluída la vía verde que tantos nombres tiene y que tan diferente es según la parte del recorrido a la que nos refiramos.
La vuelta hasta Baza muy cómoda. Como ya había visto todo lo que podía ver no hice parada alguna hasta llegar a la Estación del Pueblo. Eran las 14:35 y había acabado mi etapa.
Tenía previsto hacer noche en el pueblo y volver por el mismo camino al día siguiente. Hice varias comprobaciones. La primera la temperatura. Estábamos a 38 grados centígrados y subiendo. La segunda las combinaciones en autobús hasta HUERCAL-OVERA. Había un bus que salía a las 17:00 y llegaba al destino a las 19:00 y la tercera si había algún sitio para comer y tomarse una cerveza fresquita. Encontré el restaurante La Curva.
Me fui hasta la estación de autobuses, saqué un billete para la bicicleta y para mi en el autobús comentado y me fui a tomar la cerveza y comer.
A las 16:00 horas esta otra vez en la estación de autobuses y la cafetería de la misma estaba cerrada. Una hora hasta la salida del bus. Armándome de paciencia aguanté estoicamente los 39 y los 40 grados hasta la llegada de mi transporte. Tampoco éramos tantos esperando. A 15 minutos de la salida del autobús estábamos 6 personas en toda la estación.
Llego el autobús, sin preguntar ni a Dios ni al Diablo cargue la bici en la bodega del autobús y enseñe el billete al conductor. Sin problema con el equipaje. Subimos al autobús todos menos dos imbeciles que llegaron después de la hora. Salimos con ligero retraso por los dos “personajes” que tendrían muchas cosas que hacer en Baza para llegar tarde al autobús. Dormí una siesta de una hora y después aproveche para leer un rato y casi sin darme cuenta llegamos el autobús, los cinco viajeros que en el íbamos, la bicicleta y yo a la Estación de autobuses de HUERCAL-OVERA a las 19:10 horas, donde ya me estaba esperando TERE.
Otra vez la bicicleta al coche y en menos de media hora ya estábamos ambos desnudos como manda el protocolo de la playa donde estamos.
Cena ligera en la playa con los restos de la cena anterior y bastantes cervezas. El objetivo era acabar el género acumulado, estar en el único sitio donde corría algo el aire y “supuestamente” ver las “percebeiras” en frase acertadisima de José Antonio. Es época de las lágrimas de San Lorenzo o Perseiras.
Acabamos las viandas, casi acabamos los líquidos frescos y no conseguimos ver ninguna “percebeira”. Es verdad que nos habíamos puesto en el punto de mayor contaminación lumínica de toda la playa, pero no se puede por un lado querer ver la comida y la bebida y por otro lado las estrellas fugaces. Creo que elegimos lo primero.
Así, sin más, acabamos otra vía verde, o muchas vías verdes y otro día. Seguiré navegando a lomos de la bicicleta e intentaré contarlo para no olvidarme.












































