210814 La playa de Vera se ha quedado vacía.
No hay un solo sitio para aparcar, la cerveza en el chiringuito la hemos tenido que tomar amontonados. No cabíamos mas gente en el lugar. Con todas esas cosas que denotan gran afluencia del personal. LA PLAYA DE VERA SE HA QUEDADO VACÍA.
Se ha producido por distintas circunstancias la deserción de gran parte del grupo de amigos que nos juntamos en la playa. José Antonio, su hija Pilar, su mujer Mari Cruz junto con la hermana de esta: Pilar, han vuelto a CARAVACA (esta vez lo he puesto bien) por un problema médico de la madre de las dos ultimas.
Tato, Maribel (SATANASA) y su sobrina Laura tenían ya programada la marcha hacia Madrid por esa cosa tan tonta de las obligaciones laborales. Así que de golpe, del grupo numeroso que nos movemos por este entorno nos hemos quedado solo cuatro: José, Belén, TERE y yo.
Lo dicho, LA PLAYA DE VERA SE HA QUEDADO VACÍA. Ya no es lo mismo ir a tomar algo siendo once que siendo cuatro. Y las bobadas que se nos ocurren a los cuatro son muchas menos que cuando el grupo está en toda su integridad.
El día 13 de agosto se marchó el grupo de CARAVACA (segunda vez que lo pongo bien) y los que quedábamos, que ya solo éramos 7 nos juntamos en nuestra terraza para consumir todas las cervezas que teníamos. Unas “cascarujas” (buscar en el diccionario Murciano – Castellano) para acompañar las cervezas y muchas promesas de amor entre los participantes. Parecíamos “quinceañeras” o “quinceañeros” en su primer verano de playa.
Al margen de esa constatación que se nota y mucho. Este blog es para hablar de viajes en bicicleta y a ello vamos.
No era una vía verde larga así que no tuve que hacer ninguna tontería como la de madrugar especialmente. Salí en coche hacia HUERCAL – OVERA a las 9:15 de la mañana. Como el día 12 había llegado en autobús a ese pueblo ya sabía aproximadamente donde se encontraba el comienzo de la vía y por tanto me dirigí hacia allí directamente, sin ayuda del señor Google Maps.
La vía que pensaba realizar este día era – de alguna manera – continuación de la que va desde Baza hasta Arboleas y que ya comenté en mi entrada anterior. Se denominaba en el recorrido de varias formas para hacer las cosas un poco más complicadas de lo que son.
Estamos hablando del Ferrocarril que existió en su momento entre Guadix (Granada) y Lorca (Murcia). Para los estudiosos del tema, decir que yo viaje en el mes de octubre del año 1984 por esa vía con un grupo de amantes del ferrocarril Ingleses.
La vía verde que hoy nos tocaba recorrer va desde HUERCAL OVERA (Almería) hasta ALMENDRICOS (Almería), la mayoría del recorrido se realiza por tierras Almerienses y solo 6,6 kilómetros por tierras Murcianas.
Como ya he dicho salí de Vera poco después de las 9 y a las 9:45 ya estaba montado en la bicicleta para emprender el recorrido. Cómo está diseñada de una forma muy extraña, recorrí primero un kilómetro o kilómetro y medio que va desde la estación de HUERCAL hasta la Autovía A7-E15 por un “Bidegorri” absolutamente urbano. Para que os hagáis idea de lo urbano que es, lo más interesante que se ve en el recorrido es a la izquierda una gasolinera y a la derecha la policía municipal del pueblo. Lllega junto a la carretera a unos 200 metros de la autovía y ya te puedes volver por donde habías venido. Quizás han preparado ese carril para cuando realmente se una todo la vía verde entre Guadix y ALMENDRICOS, quizás es que los que viven en HUERCAL les resulta de utilidad ese carril para moverse por el pueblo, pero para los que recorremos vías verdes, ese tramo no aporta nada más que en el recorrido de vuelta no tienes que dar pedales, lo que siempre es de agradecer.
Ya en el recorrido previsto propiamente dicho, lo primero que encontramos es lo que fue la Estación de HUERCAL que está situada en un parque a la entrada del pueblo a mano izquierda.
Tiene un haz de vías, el edificio de la estación, algunos edificios auxiliares y algunos elementos ferroviarios como recordatorio de lo que fue y ya no es. Son las únicas referencias ferroviarias hasta el fin de la vía verde.
Lo primero que llama la atención es el nombre de la VÍA VERDE. Aquí se llama VÍA VERDE DE HUERCAL OVERA, nada más. Entiendo que el ayuntamiento ha decidido que es suya y de nadie más y que no conciben ese camino como algo que sirva para unir, sino como algo exclusivo de los ciudadanos de ese pueblo. Ellos sabrán. A mi personalmente me produce desazón y un poco de cabreo.
Es un camino prácticamente recto y llano. Según el perfil altimetrico se pasa de los 300 metros de altitud en HUERCAL a los 300 metros de altitud en Almedricos con unos puntos intermedios de 350 metros de altitud. Nada insuperable.
No circulaban cuando yo recorrí esta vía, ni paseantes (con o sin perro) ni ciclistas. Cuando salgo de la estación viene en esa dirección un ciclista y no es hasta 7 u 8 kilómetros más adelante cuando me pasa otro ciclista a bastante más velocidad de la que yo recorría la vía verde.
Es verdad que yo estaba parando para hacer fotos de los lugares por donde pasaba, pero si ese ciclista hubiera estado parando para hacer fotos el mismo tiempo que yo, en los 20 kilómetros del recorrido me había sacado por lo menos 3 o 4 kilómetros. Cada uno según su capacidad.
Poco hay que narrar del recorrido. Empieza en una zona de frutales y de olivos para continuar por campos en este caso yermos por el que va discurriendo la vía. Según avanzaba, en una finca vi un grupo de gentes recogiendo los plásticos del anterior cultivo para empezar a plantar el siguiente, todo lo demás quietud.
Lo más importante del camino, en el término de HUERCAL es la cantidad de fábricas y de almacenes de “Purina” que uno se encuentra y no solo visualmente, los vas descubriendo olfativamente según avanzas por la vía verde.
Antes de llegar al final de la etapa (en el viaje de ida) me encontré con un ciclista que había pinchado y que demostró que era más vago que yo y ya es decir.
Como he comentado es todo prácticamente recto y prácticamente llano. Solo hay dos irregularidades en el camino. Son dos puentes que sobrepasaban en su momento una rambla y que se han caído y por tanto El Paso se hace por la rambla con bastante pendiente en ambos casos.
Me ofrecí a colaborar con el en la reparación del pinchazo, le ofrecí una cámara nueva para que la cambiara y pudiera continuar, me contestó que ya había llamado para que fueran a recogerle y que era más practico eso que ponerse a reparar la rueda. Ya digo que era vago, pero muy vago. Cuando a mi me ha pasado, que han sido pocas veces, he agradecido la colaboración y he reparado la bicicleta. Entre otras cosas por que no tenía un plan B para salir del andurrial donde se había producido la avería.
Antes de llegar a Almedricos vuelven los frutales, en este caso intercalados con un “huerto solar”. Gente que aprovecha el terreno. En los 6,6 kilómetros Murcianos el sentido del olfato no sufre lo mismo que en el recorrido Almeriense.
Llegué hasta el final de la vía verde y el camino discurre paralelo a la vía del tren actual durante casi un kilómetro, con algún desnivel que otro impropio de un trazado ferroviario. En esta vía verde tienen la deferencia de poner una señal ferroviaria indicando el fin del recorrido.
Sorprendentemente (o no), en este tramo, la vía verde se llama: VÍA VERDE DE ALMENDRICOS. Vaya feria de vanidades que se producen en estos pueblos.
Se pueden cruzar las vías por un paso subterráneo que tiene la señal de prohibido El Paso en ambos sentidos y llegas a la actual estación de Almendricos en la línea de cercanías de Murcia a Aguilas.
Pude ver hasta un tren que dejo 4 viajeros en la estación y al que se subieron dos con destino Murcia.
La vuelta, ya sin parada para hacer fotos fue bastante más rápida. No digo que a la velocidad del ciclista que me paso a primera hora, pero casi. Indicaba el cartel que hasta HUERCAL OVERA 70 minutos en bicicleta. Hice el recorrido en 47 minutos. No baje en ningún momento de 25 km/h y por tanto tuve que adelantar a una familia muy curiosa.
Padre y Madre circulaban con una bicicleta eléctrica cada uno y el muchacho que tendría poco más de 10 años y que llevaba ruedas de 20 pulgadas, se estaba dando una paliza de mucho cuidado para mantener el ritmo de las dos bicis eléctricas con una bicicleta convencional. Tampoco le van a comprar una e-bike al niño.
Llegué a HUERCAL a las 12:07 horas. La temperatura había subido hasta 40 grados centígrados y ni con los bidones de agua caliente conseguía uno hidratarse. En cualquier caso no es una ola de calor. Es el “puto” verano.
Devolví una llamada telefónica a mi hermano que me contó que había dejado su segundo par de gafas en el hotel de Benidorm donde había estado de vacaciones y lo más importante. Estaba animado como hacía tiempo que no le había oído. Me puse contento.
Guarde nuevamente la bicicleta en el coche y cuando fui a rematar la jugada y guardar la rueda delantera me di un golpe en el dedo gordo del pie izquierdo. Justo donde dos días antes me había dado otro par de golpes. Aquello sangraba pero tenía que venir a la playa a meter el pie en el agua Del Mar que es lo que más cura.
No he mirado si la alfombrilla del coche tiene manchas de sangre, la zapatilla que llevaba si estaba un poco teñida de rojo. Nada que no se remedie con un manguerazo de agua en la terraza del apartamento.
Deje el coche taponando la salida al de nuestro amigo José. No había ni un solo aparcamiento en un kilómetro a la redonda. Guarde la bicicleta, me lavé la herida del pie y las zapatillas con una manguera de agua y bajé a la playa en la que no cabía ni un alma.
Tomamos las cervezas como si estuviéramos en un vagón del metro en hora punta.
Lo dicho: LA PLAYA DE VERA SE HA QUEDADO VACÍA.
Lo siento, no he conseguido transmitir en esta entrada el olor de las fabricas y almacenes de Purinas o Purines. Eso que os habéis ahorrado.
Seguiremos recorriendo vías verdes y seguiré informando.





































Madreeee miiiaaaaa Mariano… Ese dedo al final le pierdes, jejeje. Te encuentras mucho desagradable por esos caminos, con lo amable que tú eres. Me alegro de lo de tu hermano (no de lo de las gafas, claro). Cuidate.