220706 Como en el Juego de la Oca. A la casilla de salida.

Que bien me lo había montado esta mañana. Había acabado de tomar mis cafés y todo a eso de las 7:30 y ya estaba pedaleando. Tenía por delante más de 1300 metros de nivel acumulado y casi 65 kilómetros para alcanzar el primer objetivo del día. El nacimiento del río Segura.

En Arroyo del Ojanco me metí en la vía verde del Segura, la verdad, no recordaba nada de esa parte del trayecto. Cuando no vi por donde seguir un paisano me dijo que la vía verde moría a unos dos kilómetricos del pueblo y que fuera por carretera hasta allí.

En el punto que había indicado el paisano estaba la vía verde tal como yo la recordaba y en ese punto empezó (de verdad) mi camino del día. Por el camino elegido eran poco más de 10 kilómetros hasta Puente de Genave y por la carretera cerca de siete pero preferí la Vía Verde.

Aunque en esta ocasión recorría ese camino en la dirección contraria a la que le había recorrido la vez anterior recordaba las características de esa autopista de las Vias Verdes.

Cuando llegué a Puente de Genave ya me tocó coger la carretera. El primer pueblo que me encontré fue la Puerta del Segura. Según circulaba por él me pareció bonito. Casi al final del pueblo pare para preguntar en un bar del lugar.

El propietario, que además tiene un hostal en Hornos del Segura, me contó muy bien el recorrrido. Todo el tiempo dirección Hornos y en Hornos entre las dos carreteras que llevan hasta Santiago de la Espada la que se ve cuesta arriba.

Me dío todos los detalles del recorrido menos uno, que desde Cortijos Nuevos hasta Hornos hay 6,5 kilómetros, pero todos cuesta arriba. Con algún tramo especialmente complicado.

Pese a esas trampas del camino llegué hasta Hornos, e hice una parada técnica. (Me fumé un cigarro y cambié la batería a la bicicleta).

Desde Hornos hasta el Nacimiento de río Segura solo quedaban 33 kilómetros y 732 metros de “puta” subida.

Mal que bien fui recorriendo kilómetros. Tenía la mosca tras la oreja. Ayer cuando cogí la carretera nacional con destino a Arroyo del Ojanco noté que la Bicicleta no funcionaba como todos los días. Tampoco le di excesiva importancia.

Durante toda la subida desde Hornos notaba que la bicicleta no marchaba “redonda”. No se explicarlo. Cuando das una pedalada con la pierna izquierda la bici parece que espera que des una pedalada con la pierna derecha y así hasta el infinito. Pues ahora daba como unos “saltos” y no esperaba la siguiente pedalada.

Cuando debían quedar solo 8 o 10 kilómetros a Pontones y estaba a 1430 metros sobre el nivel Del Mar apareció un ruido: “trac, trac, trac” y la bici no avanzaba cómo siempre. Decidí parar.

Eran las 12:01 horas y estaba en medio del Parque Natural de la Sierra de Cazorla, Segura y las Villas. Había elegido la carretera con menos tráfico y ahora lo tenía que pagar.

No pasaba nadie por aquel lugar. Me coloqué a la sombra de unos pinos y esperé que pasara alguien para evacuarme del lugar.

Un primer coche tenía el arcón lleno, el segundo puso buena intención pero su cara decía lo contrario y le deje marchar. Después paso un camión maderero en sentido subida, me dijo que iba a cargar allí cerca y si estaba cuando el bajase me llevaría hasta la civilización. Después, y en sentido descendente, pasó un Hijo de Puta, ni se paró.

A las 12:38 horas apareció Mario con un tráiler y 30 toneladas de pinos. Paro, de uno de los habitáculos del camión saco unas cinchas y entre la cabeza tractora y el remolque colocó la bicicleta.

Su destino para descargar el camión era Cortijos Nuevos y hasta ese pueblo hemos llegado. La bicicleta no se había movido con la cincha, pero quemaba al tocarla que ni os cuento.

Otra vez colocar la alforja y la bolsa de las baterías y por recomendación de Mario me dirigí a Talleres y Grúas Egea. Es un taller de coches y el del taller me ha confesado que había visto la ebike de su suegro que se la había comprado hace un mes y la mía. No se veía en condiciones de “meterla mano”.

Como el mundo es bueno, en general, me ha contado que tenía un porte con la grúa para esta tarde a las cuatro y que me podía acercar hasta la Ferretería Luna de Puente de Genave que tiene taller de Bicicletas. Cómo condición, me ha mandado al bar de la piscina y aquí estoy. Perdiendo el tiempo a la espera de que aparezca por aquí y me lleve hasta la ferretería. Una vez allí veremos lo que pasa.

Seguiré escribiendo esta entrada. Hay varias opciones, que arreglen la bici y pueda seguir el itinerario previsto (ya veremos como) o que no den con la solución y entonces tendré que buscarme la vida para volver a Madrid. El tiempo y las circunstancias mandan.

Aprovecho ahora para felicitar otra vez a TERE en nuestro aniversario. Muchos besos.

Ayer dije que pondría una foto del pañuelo que me había regalado. Pongo foto con “bicho” dentro. Ya me ha dado su autorización mi amiga Maribel.

Cuando “me han llegado” a Puente de Genave eran las 16:30 y el señor de la grúa tenía que hacer su trabajo, me ha dejado en la puerta de la ferretería y se ha marchado. El horario que figuraba en el escaparate contradecía al que aparecía en Google. La apertura de la tienda y el taller de Bicicletas era a las 18:00 horas. Por si acaso estuviera equivocado me he esperado hasta las cinco de la tarde y el cartel tenía razón, abrían a las seis de la tarde.

He buscado alojamiento, he dejado los trastos en la habitación y he vuelto antes de que abriesen al lugar de mi salvación.

De entrada, Pedro el mecánico, me ha dicho que tenía mala pinta. Que ni hoy ni mañana me tendría arreglada la bicicleta. Andando me he acercado hasta la estación de autobuses y he comprobado los horarios. Tengo un autobús hasta Albacete mañana a las 12:30 y desde allí cogeré un tren hacia Madrid.

Según volvía de la estación de autobuses hasta el hotel (cada cosa está en los extramuros del pueblo) cada una en una punta, me ha llamado Pedro y me ha dicho que la avería era un cojinete que se había desgastado y que tiene que pedirle a no se sabe donde.

Una tontería como esta tiene la culpa.

Le he dado mi autorización para seguir con la operación “cojinete” y he vuelto al hotel. Ya eran las ocho de la tarde. Que cantidad de actividad puede hacer uno cuando tiene un percance mecánico. Me he duchado y he reposado un rato hasta que bajara el fuego abrasador de la tarde.

A las nueve de la noche he salido en busca de un lugar para cenar algo. Otro fracaso y este casi más grave que el de la bicicleta, lo único que he encontrado abierto es una pizzería donde calientan las pizzas de Mercadona o algún sitio así.

Que le vamos a hacer. El cuerpo tiene que aguantar cualquier incomodidad como esta. Pero lo más gordo es que el lugar en el que estoy consumiendo la pizza está en la otra punta del pueblo del hotel. Y eso por hacer caso a mi intuición y a Google.

Podéis suponer que tras esta avería y con mi vuelta a Madrid aplazo mi recorrido por el Río Segura sine die.

Os informaré oportunamente cuando recupere la Bicicleta con o sin cojinete.

Perdonar siempre la faltas ortográficas y sobre todo la falta de acentos, no me deja ponerles el teclado.

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Un comentario

  1. Ayyyyy Mariano, con lo guapo que estás con tu pañuelo y tener que venir a Madrid……Muchas felicidades a Tere y a ti por vuestro aniversario. No te apures por el HIJO PUTA….el karma le devolverá el no haberte ayudado…..ya me encargo yo de maldecirle…Y……..madre mía lo de la pizza no tiene nombre, menos mal que para ahorrarnos esa visión, el enfoque de la foto también deja mucho que desear. Cuídate mucho mi pirata preferido. Un abrazo.

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