240512 me he librado.
Ya dije en mi anterior entrada que pretendía volver a los caminos hoy. Antes de las siete de la mañana estaba levantado y esperando que Tere e Irene se levantaran, tomé varios cafés, no comí la tostada habitual que desayuno en los viajes. Quedaba en casa el pan justo para las tostadas de Irene y de Tere. Ayer ya había bajado una de las alforjas a la bici. Después de una buena ducha y de vestirme con lo que tenía preparado para hoy, cerré la otra alforja y bajé a por Hortensia.
Era de esperar, los hijos del dueño del local pernoctaban en el local. Entré y salí con la maxima discreción y a las ocho y media estaba dispuesto a emprender la marcha. Ya lo tenía claro desde la planificación. Recorrido suave hasta Atocha y allí coger el tren hasta Aranjuez. Como podeís imaginar un domingo, pese a que los madridistas estuvieran desatados, a esas horas era como en la pandemia, no había nadie en la calle. Llegué a Atocha, fumé un cigarro y entré en la estación. Faltaban siete minutos para la salida del tren hacía Aranjuez. Tornos, ascensor y un poco de espera hasta la llegada del tren. Viajábamos solos Hortensia y yo.
Pasaron las estaciones del recorrido y finalmente llegamos a la magnifica ciudad de Aranjuez. Pregunté por el camino adecuado a dos autobuseros y el tercero, que es el que sabía, porque era ciclista, se resistió, no estaba en el autobús.
Por cierto, volviendo a mi pelea habitual, los ascensores de Aranjuez, etiquetados en 2022, son tan pequeños que la bici cabe muy justa de pie. PUTA PLANIFICACIÓN DESDE UN DESPACHO. Fuera alforjas, poner en vertical la bicicleta, bajar al paso inferior, dejar a Hortensia abandonada, subir a por las alforjas, subir con la bici a la salida, bajar a por las alforjas y después de quince minutos conseguir lo que sería instantáneo con un ascensor adecuado a la demanda. ASCENSORES DE LA ESTACIÓN DE ARANJUEZ IMPRESENTABLES.




Puse en marcha el GOOGLE MAPS y me llevó por una carretera de adoquines hasta desembocar en el camino de las barcas. Ni puta idea de las razones del GPS, no venía mal, pero el camino era manifiestamente mejorable.
Algún ciclista que no tenía en sus intenciones salir de la comunidad de Madrid y por tanto no tenía claro el recorrido han colaborado poco en mi viaje. Salí de los caminos y recuperé el terreno más familiar para mí, las carreteras. Pasé cerca la estación de Castillejo – Añover y fui divisando durante parte del recorrido a nuestro buen amigo el río Tajo.




La primera parada de verdad fue Villasequilla, compré una botella de litro y medio, recargué los bidones y después de beberme el resto de la botella parecía que no tenía fuerzas para seguir. Sería una pájara momentanea, después Villamuelas. Hago un paréntesis, salvo los paisajes de olivos, cereal y algo de viña, los pueblos citados no son para situarles en los lugares idóneos para pasar un fin de semana.






Entré en Mora, el gps me decía que no era necesario, pese a ello entré. Mi objetivo había sido dormir en esa población, no encontré lugar donde pernoctar y así me planteé llegar hasta LOS YEBENES.
Siguiendo las indicaciones del GPS emprendí el camino hacía Los YEBENES, encontré a una pareja de ciclistas domingueros en el camino y me indicaron lo que yo ya sé, el GPS se equivoca de medio a medio. Me acompañaron hasta la carretera adecuado, charlamos un rato y emprendí el camino adecuado.




El último tramo del día transcurría entre Mora, Manzaneque y Los YEBENES. Mala carretera pero muy tranquila, subida, pocas bajadas y la sensación de que estoy atacando los montes de Toledo. Puede que no sea así, pero las aplicaciones me dan un desnivel acumulado positivo de 700 metros. Que bobadas cuento, quién coño sabe lo que es un desnivel acumulado positivo.
Llegué a Los YEBENES a las 14:30, una hora mágnifica para tomar una cerveza. Tenía reservado alojamiento en el HOSTAL RESTAURANTE APELIO. He conocido a APELIO. En mi vida había oido ese nombre. Será cosa de la mancha.
Una vez que estaba en la plaza de la Constitución. Ayuntamiento, zona peatonal, Hostal, bares, etc. Como me podía plantear recorrer el pueblo. Cerveza, comida y siesta en la casa de APELIO.
La comida ha consistido en una ensalada de perdíz y un corzo adobado a la plancha. Como no me había bajado el móvil no he podido hacer fotos, pongo las que tiene nuestro amigo APELIO en la carta.


Por cierto, poco ambiente. Supongo que al no ser temporada de caza no tienen clientes y el otro gran cliente del mes de mayo que son las comuniones parece que se celebran exclusivamente los sábados. Mejor para mí.
En el camino además de las fotos que publico en este blog me han acompañado bastantes mosquitos, arañas y otros insectos que para mi son ignotos pero que “joden”.
Voy acabando. Me ha mandado Ruth fotos de Irene en la pradera de San Isidro. Es obvio que no las voy a compartir, mi viaje me ha librado de esos momentos maravillosos de una niña poniendosé hasta el culo de churros, de chocolate y descendiendo sin medida por un tobogán hinchable.
Me dice APELIO que mañana cierra. Me ha indicado donde desayunar, pero tendré que montar en Hortensia para tomar un café. ¿Es que nada puede funcionar adecuadamente?
Además del Río Tajo que me ha acompañada durante alguna parte del recorrido también me han acompañado las vías del tren de Alta Velocidad Madrid – Sevilla. Que recuerdos.




Cerca de casa, en Aluche, todas las calles tienen nombre de pueblos de Toledo. Viví en la calle Quero, mi suegra tiene su casa en la calle Camarena, mi tío Arturo vivía en la calle Ocaña, Tere recorre con bastante fruición la calle Illescas donde hay un mundo de zapaterías increíble, existe también la calle de LOS YEBENES, pero en más de treinta años que llevó viviendo en la zona, lo único que me dice esa calle es que está el MIDAS donde llevo de vez en cuando los vehículos a reparar y creo que hay una gasolinera. NO ME DICE MÁS, la calle de Los YEBENES. El pueblo tampoco.







Mariano, ya había escrito un comentario, pero creo que no lo he grabado, por lo que pongo otro.
Me alegro que ya estés de camino, Lo de los los ascensores va a ser ya hora de poner quejas formales, por si alguna cabecita pensante lo tiene en cuenta. Por cierto el nombre de APELIO yo tampoco lo había oído nunca. El pueblo de los Yébenes te tiene que sonar, ya que hubo una polémica que salió hasta en los telediarios de un video sexual que se difundió de una concejala llamada Olvido Hormigos, con un affaire con un jovencito «jilipollas» por cierto que fue el que «vacilando» lo difundió, en fin, a lo nuestro. Las fotos de las maravillas vistas, je,je, me imagino que pertenecen al hostal APELIO. Madre mía tú huyendo de las fiestas patronales y nosotros buscando algún concierto que nos pueda agradar. Buen camino amigo. Un abrazo de tu grupee favorita y lo dicho prefiero duplicar el comentario a que te falte.