210703_2 La Senda del Oso “Coño”.

La ultima parte del titulo sobra, pero como ya estoy en casa y tengo un teclado en castellano puedo por fin poner palabras con la letra “ñ”.

Después de los cambios de planes del día anterior que me permitieron concentrar casi en un solo día todas las VÍAS VERDES de Asturias, me quedaba por recorrer la SENDA DEL OSO, que por el nombre impresiona y por algunas vistas que se disfrutan también. Abandoné el Hotel Vaquero de la Felguera bastante pronto después de que la señora de recepción me indicara que el precio que me había dicho por la habitación no podía respetarlo y que me cobraba un 10% mas al pagar con tarjeta. Seguro que soy mal pensado, pero si le hubiera pagado en efectivo casi seguro que no habría declarado al fisco mis dos pernoctaciones. Tampoco es que fuera especialmente oneroso, fueron 5 euros más, pero como quieren estos empresarios de la hostelería que les lleguen ayudas. Hablar por rellenar página.

Esta vez, sin ninguna duda, el señor Google Maps me llevó hasta Tuñón (Santo Adriano) a la primera y como yo, varias personas estaban bajando la bicicleta del coche y montándola para acometer la Vía Verde de la Senda del Oso. También había una empresa que estaba preparando sus bicicletas para alquilarlas al personal que quisiera hacer la Senda y hubiera preferido no cargar con la bici desde casa.

Amenazando lluvia tanto el señor del tiempo del móvil, como el cielo, me puse en marcha. Un “listo” que siempre les hay me había dicho el día anterior que este camino era prácticamente plano. El que le informó, ya que el seguro que no la había recorrido, lo hizo con bastante mala leche. No es necesario mentir con ese descaro.

Ya montado en la bicicleta me puse en marcha, el objetivo por lo que ponía en el manual de referencia ITINERARIOS DE LAS VÍAS VERDES SENDA DEL OSO, era llegar hasta Caranga de Abajo (Proaza) sabiendo que había ramales hasta Quirós y a Entrago.

Esta vez lo había organizado bien y empecé en la parte baja del recorrido, pero cuando llevaba un buen rato montado en la bicicleta apareció en el camino una bifurcación, en ninguna ponía Caranga de Abajo ni Proaza paré para tomar una decisión transcendental hacía que lado me debía dirigir. Con gran decisión, sabiendo que me podía equivocar, opté por el camino que parecía mas empinado. Siempre puede ser más cómodo en el camino de vuelta.

Me alegre mucho de elegir ese camino, ya que las vistas fueron impresionantes. Unas pocas rampas algo mas empinadas de lo que a mi me gustaría, aún así, unos de los que habían estado bajando la bici del coche al tiempo que yo me adelantaron sin llevar asistencia en la bicicleta. Está claro que hay gente mejor entrenada que yo y también más joven.

Sin mucho esfuerzo final llegué hasta el embalse de Quirós (Santa María) y en medio del embalse departí con los jóvenes que me habían adelantado. Eran de la zona de Salamanca, no conocían ninguna VÍA VERDE de su provincia, pero habían decidido recorrer esta para pasar el día, tenían intención de llegar hasta Teverga que al parecer había bares y se podía tomar tranquilamente unas cervezas.

Después del cigarro que nos fumamos uno de los ciclistas de los que hablo y yo, reemprendí la marcha y nada más pasar el embalse había un par de excavadoras y zona de peligro obras. Entendí que era el momento del retorno, había llegado hasta el final posible de uno de los ramales y tenía mucho camino por recorrer.

De los ciclistas que he hablado no volví a saber, por lo que entiendo que superaron con bien la zona de obras. Yo recorrí el camino de vuelta a buena velocidad y disfrutando de un camino que estaba bastante bien. Con sus túneles, sus charcos y con las cosas propias de una vía verde de montaña.

De nuevo en Tuñón (Santo Adriano) hice una foto de la estatua de la Osa Paca para transmitirle el afecto que mi amigo Querqux Vapor me había mandado vía Facebook el día anterior para ella.

Recogido el tinglado, como siempre, en marcha al nuevo objetivo. Seguía siendo un día desapacible pero no llovía, así que sin pensarlo mucho mas a la playa de las Catedrales, me había advertido SATANASA que había oído como yo, que había que reservar para entrar, pero en la vida hay que arriesgar y dado que pasaba por cerca de allí y el día no era bueno, siempre tendría mas posibilidades de verla que en otro momento.

Cuando llegué en el aparcamiento habilitado había bastantes pocos coches, algunas caravanas de las que están plagadas cada uno de los mejores paisajes del país y grupos de moteros. Cuando bajé me tuve que poner una sudadera, el termómetro marcaba 16º y pese a eso, en la playa había gente que parecía tener intención de bañarse. Como decía el Gallo (torero) “hay gente pa tó”.

Aunque parecía que me pillaba de camino, todavía tuve que hacer otros 50 o 60 kilómetros hasta llegar a la segunda vía verde a recorrer en el día. La del Valle del río Eo. Entre Asturias y Galicia. Malamente comí un bocata de lomo y el paisano del único bar que había en San Tirso de Abrés me indicó donde comenzaba la vía verde. Solo tenía que bajar por una calle adyacente al bar con una inclinación de mas del 15% y bastante estrecha y llegaba al inicio del camino. Puestos a suicidarse parece que hay caminos más sencillos.

El Ibiza como siempre respondió y llego hasta el principio de la etapa. Tampoco era un recorrido excesivamente largo (12 kilómetros por trayecto) nos recorrimos la bici y yo lo visitable por ese camino del Río Eo, después de todas las vías verdes que he realizado por el norte de la península ya no soy capaz de contar los ríos que de una u otra manera he recorrido en su totalidad o en parte. Estoy seguro de que de los grandes solo me quedan el Miño, el Segura y el Júcar de los ríos menores, que obviamente no lo son para las gentes que ven diariamente discurrir sus aguas por sus pueblos, también he recorrido bastantes.

La peculiaridad de esta vía verde, que está bastante bien, es que ha diferencia de todas las realizadas antes aquí hasta el bosque de rivera es de eucaliptos. Es bueno por el olor que desprenden, pero que desastre. No quedan prácticamente arboles autóctonos. Y la forma en la que les talan es metiendo maquinaría pesada por el monte y compactando la madera de los arboles allí mismo. No sacan ni un listón de madera. Todo para pasta de celulosa. El que decidió que la repoblación forestal se hacía con esa especie arbórea hizo un gran daño para las generaciones que hemos venido luego y para las generaciones que nos seguirán, salvo que alguien (si es posible) decida volver a plantar otras especies que crezcan menos y que también ardan menos.

Acabada la ultima vía verde en Asturias tenía que hacer otro viaje más. Llegar hasta Villagarcía de Arosa para por la mañana recorrer la vía verde Do Salnés. El que me dirige en los viajes me hizo estar sentado al volante otras más de tres horas. Cuando le pido un recorrido marco claramente que no estoy dispuesto a pagar peajes por lo que me dio la vuelta por media Galicia. Llegué a las mil y monas como ya comenté en su momento hasta el Hotel Lago que estaba frente a un Tanatorio, pero lo que es más lúgubre. Un Tanatorio cerrado.

Después de reponerme del viaje (mas bien poco) excursión al centro del pueblo a cenar un poco. Como era sábado a la noche y han dado orden de que nos desmadremos, los sitios recomendados para cenar estaban a tope. Conseguí comerme unos mejillones con una salsa muy rica y una ensalada de tomate y cebolla encurtida. Para compensar el Cachopo que fui incapaz de comerme el día anterior.

Cuando volví al hotel, no había nadie y todas las persianas salvo la mía estaban bajadas. Me dio la impresión de que el único que dormía ese día en el hotel era yo y al día siguiente había que madrugar bastante. Así acabé una etapa que comenzó en la Felguera, paso por la Playa de las Catedrales y finalicé en Vilagarcía de Arosa.

Publicaciones Similares

Deja un comentario