210704_2 Fin del periplo por el norte.

Ya comentaba en mi entrada de ayer que el personal de Villagarcía de Arosa estaba disfrutando de la noche del sábado, así que cuando salí del Hotel (seguía sin haber nadie y tuve que dejar la llave de la habitación en un buzón en la calle) me costó encontrar un lugar donde tomarme mis cafés. Otra vez hasta el centro del pueblo y después de recorrer 5 kilómetros había dos lugares abiertos. Debía ser la zona de desayuno, porque en el resto del pueblo o ciudad no vi nada más abierto.

Según desayunaba pregunté a un paisano del lugar mas voluntarioso que conocedor y con su propio móvil me indicó donde empezar la Ruta. Llegué hasta el lugar, no sin haber visto otro tanatorio cerrado. No se que tienen estos Gallegos con esos edificios y al único paisano que andaba por allí le pregunté donde podía aparcar para empezar la vía verde, me indicó que aquello era una aldea y que mejor acometiera el camino en el Pazo de Rubianes que distaba del comienzo del camino un kilómetro y medio. Siguiendo sus indicaciones y las del Google llegué hasta al Pazo mencionado y cuando aparqué y había bajado la bicicleta allí estaba el paisano para comprobar si había conseguido aparcar donde el me había dicho. Supongo que luego se volvió tranquilamente a su aldea. Habría salido a pasear y le daba igual la dirección o iba a comprobar que le había atendido correctamente, eso queda en sus intenciones que nunca conoceremos.

Entré pues en el kilómetro 1 de la vía verde Do Salnés. En la documentación también figuraba como pequeña, tan solo 9,2 kilómetros por recorrido. La mañana amenazaba lluvia y entre el tiempo que hacía (bastante fresco), la amenaza de lluvia y ser mañana de domingo tampoco me encontré prácticamente a nadie en todo el recorrido de ida salvo los habituales paseadores de perros, que están a todas horas y en todos los sitios.

Otra vez una vía verde bastante agradable, está vez con más diversidad en los arboles y plagada de huertos y viñedos. Cuando llegué al final volví sobre mis pasos y como no había recorrido el primer kilómetro me fui hasta el final del camino. Ya había pasado una hora y media y por tanto debían ser las 10 de la mañana que es cuando vi por primera vez a unos ciclistas ese día. Ellos o habían llegado pedaleando desde Villagarcía o sabían donde aparcar al comienzo de la vía verde.

A recoger. Y el paisano no había vuelto para comprobar si me marchaba o no, así que solo debía ser que tenía ganas de andar a mi primera hora del domingo.

Recargué el Ibiza de combustible y nos pusimos en marcha hasta Caboalles de Arriba, lugar donde no había ni un solo bar para comer algo. Marcha atrás. A Caboalles de Abajo, donde al pasar había visto gente sentada en una terraza y supuse que algo me darían para comer. Falso. Me mandaron a un restaurante que no había visto al pasar y que me hicieron un bocadillo de tortilla de chorizo que tampoco estaba tan mal para aguantar el tirón.

Había comprobado que los dos pueblos que se denominan Caboalles estaban más altos que Villablino y como la Vía Verde de Laciana que es como se denomina pasaba por Villablino volví a coger el coche y me fui al otro punto de esta vía. Villaseca de Laciana. Según iba en coche me fui dando cuenta que Villablino está en un valle y que tanto los Caboalles como Villaseca de Laciana tienen mayor altitud, por tanto, tendría que bajar primero, subir después, bajar a continuación y volver a subir. Todo esto suponiendo que como está descrito es la Vía Verde del Valle de Laciana.

Pero puesto en el camino y llegado a Villablino que es donde estaba la empresa minera comprobé que se acababa allí la vía verde y que no existía una continuidad como vía verde. Salí a la carretera y la gente de las gasolineras suele ser muy gentil y conocedora del lugar y en una de Shell me dijo el joven que allí trabajaba donde coger el segundo tramo para cumplir con mi objetivo. Es verdad que estaba solo a 500 metros o poco más de donde había dejado el primer tramo pero no había ninguna indicación que hiciera pensar que fuera por donde me indicó.

Retomé la vía, está vez asfalta y con información, me sorprendió como siempre que tuviera una numeración kilométrica diferente del tramo anterior. Supongo que se ha hecho por fases y cada una tendrá su propia numeración o que los Ayuntamientos no se han puesto de acuerdo para unificarla. Yo que sé.

El final de la vía estaba en Caboalles de Arriba y había una extensión, ya por dentro de las casas que llevaban al centro de interpretación de Urogallo que allí existe. Supuse que siendo domingo y las 5 y media de la tarde estaría cerrado, así que me abstuve de visitar el Centro de interpretación.

Para abajo a buen paso desde Villablino hasta Villaseca de Laciana un poco más lento. Era subida.

Y con esta vía verde acabé el recorrido por todas la vías verdes de la Comunidad Navarra con el fallo del Ferrocarril Vasco-Navarro por aquel día de lluvia que me impidió realizarla y al que volveré y la del Ferrocarril Estratégico que está situada en un pueblo llamado Carreño que no conseguí encontrar y a la que no pienso volver (de momento) hasta que alguien me diga la longitud y latitud exacta donde está situada.

Ha pasado de todo en lo climatológico, los recorridos mal que bien les he disfrutado, los alojamientos en algunos casos podían ser mejorables, unos días he comido mejor y otros… que contar. Pero creo que merece mucho la pena estos recorridos. Quizás no haciendo de ellos un objetivo como he hecho yo, pero si se está por la zona se puede disfrutar mucho con estás vías verdes y encontrar espacios que seguro que no se pueden ver de otra manera. O en bicicleta o andando y de esto ultimo yo soy poco partidario.

Tocaba la vuelta y estaba en Villaseca de Laciana. Quería pasar por Valladolid para ver a mi hermano al día siguiente y otra vez orientado por el señor Google llegué a mi casa casi a las 10 de la noche, con atasco incluido para pasar por Medina de Rioseco. Pensaba mientras hacía ese viaje de más de tres horas las veces que he coincidido con los mineros del Valle de Laciana en manifestaciones que empezaban en Valladolid a eso de las 10:00 de la mañana el sacrificio y la lucha que han tenido siempre esas gentes de una zona de las mas bonitas que conozco y que ahora, tras el cierre total de la minería parecen pueblos sin futuro y sin ninguna empresa que haya sustituido el montón de empleos que generaba la mina.

Seguiré recorriendo vías verdes en lo posible y siempre que me sea posible informaré subjetivamente de mi opinión sobre las mismas.

Ya una vez en Valladolid buscar un sitio donde cenar que estuviese abierto y una pequeña vuelta por el centro de la ciudad.

Y como siempre pasé por un cartel que cada vez que le veo me llevo un importante disgusto. En el que se van anotando el número de mujeres asesinadas por la violencia machista en lo que va de año. Sin comentario a la cifra del día 4 de Julio de 2021.

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Un comentario

  1. Mariano, para mí, sin duda, la ruta más bonita de todas….El bocata de chorizo…ni tan mal, eh?????…..Pena de esos mineros…desde luego……Ya estoy echando de menos tu próximo blog. Gracias amigo por lo que me nutres. Nos vemos pronto. Un abrazo. 🥰🥰🥰🥰🥰🥰🥰🥰🥰

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