210829 Una vía verde a la puerta de casa.

Los domingos de este mes he disfrutado de un desayuno en el mercadillo de Villaricos (Almería) a base de churros. Hoy, pese a ser domingo, no podía acercarme al mercadillo. Desde Madrid se complicaba un poco lo de comer churros en la provincia de Almería, así que he optado por lo que hacían nuestros antepasados madrileños que los domingos cogían el tren en la estación de Madrid – Goya y se acercaban hasta el río Guadarrama para darse un baño y comer a la “fresca”, sea esto último lo que sea.

Ya sé que no existe la Estación de Madrid – Goya y que ni siquiera existe desde 1970 el ferrocarril que desde 1891 iba hasta Almorox en la provincia de Toledo y que desde 1965 hasta 1970 solo circulaba hasta Navalcarnero. Pero como no existe ya la línea férrea había que inventarse un viaje en el que pudiera emular a los ciudadanos de principios del siglo XX.

Resulta que yo vivo a un kilometro aproximadamente de donde estuvo la Estación de Goya y que ahora existe una Vía Verde que recorre una parte pequeña de lo que fue ese ferrocarril. La Vía Verde del río Guadarrama.

Por tanto la bicicleta y yo nos fuimos hasta la estación de cercanías de Laguna y esperamos un buen rato hasta que llegó el tren que nos ha llevado hasta Móstoles – El Soto. Final de trayecto de la línea C-5 de Cercanías Madrid e inicio de la vía verde.

Como casi siempre, en la estación nadie había oído hablar de la vía verde. El guarda de seguridad debió pensar que era un cliente más tonto de lo habitual y me dijo que si lo que buscaba era Villaverde. Un hombre con un gran conocimiento del mapa ferroviario madrileño.

Recordando lo que había leído de la vía verde me dirigí hacia el aparcamiento disuasorio de la estación y al final del mismo hacía la derecha hay una salida que lleva por el Camino del Obispo y bordeando el Carrefour situado en lado izquierdo del citado camino te encuentras sin mas con el kilómetro 0,5 de la Vía Verde. Los otros 500 metros se han perdido.

La señalización y la información floja por decir algo. El firme de tierra compactada salvo cuando es de arena que cuesta pasar con la bicicleta. Con esos elementos y dado que es domingo y estamos en las proximidades de Madrid, que la población de Móstoles es de más de 210.000 habitantes y la de Navalcarnero de cerca de 30.000, no es raro que la vía verde estuviera transitada por un número muy alto de ciclistas.

Unos como yo, recorríamos la vía verde en solitario, otros lo hacían en parejas, otro los que estaban conociendo la vía verde eran familias y también he encontrado un número importante de “grupetas” algunas uniformadas como si fueran un equipo ciclista profesional otras mas informales, pero en cualquier caso esta vía verde un domingo de agosto está muy transitada por ciclistas de la zona.

El paisaje durante el corto recorrido de la vía verde es un poco “secarral”, probablemente se cultive cereal y por ser finales de agosto ya está recolectado y lo que se ve al pasar es una zona seca y sin ningún atractivo diferente al de conocer la vía verde. Cualquier vía verde en Castilla tiene unos paisajes muy similares.

Tras pasar el Puente de Hierro del siglo XIX dice el manual que está lo que fue la estación Río Guadarrama, sinceramente después de hacer las fotos al puente yo no he visto la estación, puede ser que por alguna razón estuviera acelerado y no he parado donde debía. En cualquier caso, pasado el puente se acaba la Vía Verde del Río Guadarrama y tampoco era cosa de dejarlo en ese punto por lo que he decidido, aunque no estuviera señalizado, seguir hasta Navalcarnero que era otra de las paradas del ferrocarril que hoy recorría.

Está claro que no he parado a bañarme en el río, las fotos que os muestro llaman poco al baño. Supongo que cuando lo hacían los madrileños a principios del siglo XX el río tendría un mejor aspecto.

He contado ya que la señalización de la vía verde era cuando menos deficiente, pero no he contado, que como siempre hay alguien que aprovecha las infraestructuras que se hacen con el dinero de todos, en este caso con el dinero de los vecinos de Móstoles, para hacer publicidad de su “negocio”. Junto a los mojones kilométricos de la vía verde figuran los kilómetros que faltan hasta el Monasterio de Guadalupe. Ya lo había visto en otros sitios, creo que lo comenté cuando recorrí la vía verde de los 40 días que hacía publicidad del Monasterio de Uclés. Vamos que como siempre, la iglesia católica sin gastar ni un centavo se hace publicidad gratis en las infraestructuras públicas. País Laico.

Publicidad gratuita del Monasterio de Guadalupe. Iglesia Católica.

Acabada pues la vía verde seguimos camino hacía Navalcarnero, por primera vez se ve un cambio considerable en el paisaje. El camino transcurre en buena pare entre pinares y poco antes de llegar a Navalcarnero aparecen los primeros viñedos de sus celebrados vinos.

Al ser zona de Pinares el firme es en demasiados lugares arenosos con la dificultad que eso entraña para los recorridos en bicicleta.

Tampoco es muy largo el camino que me quedaba hasta Navalcarnero y pronto estaba ya en ese pueblo.

Como no soy asiduo de ese pueblo me ha sorprendido la explanación existente para la llegada del ferrocarril hasta el pueblo y una boca de túnel debidamente tapiada, lo que indicaba que se ha invertido una gran cantidad de dinero en esas obras que de momento no sirven para nada. Cuando he llegado a casa he comprobado que es una infraestructura que realizó la Comunidad de Madrid y por la que entre otros está procesado el que fue Presidente de la Comunidad Ignacio González y que ahora la comunidad pretende traspasar al Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana (Vía Libre, febrero de 2021). No comento nada mas de este tema.

Llegué hasta el centro de Navalcarnero, paré a fumar un cigarrillo y a seguir bebiendo de uno de los bidones que llevaba desde casa y que ya había alcanzado la temperatura adecuada para hacer una infusión y decidí seguir viaje.

La idea era seguir, aunque fuese por carretera, una parte más de lo que fue el ferrocarril que llevaba hasta Almorox.

El Google me metió por varios caminos que en algunos casos compartía con los coches de las fincas próximas y me hizo desembocar en la carretera M-507 con destino hasta Villamanta (siguiente estación del extinto ferrocarril). En Villamanta no había estado nunca pero no me ha parecido un pueblo especialmente interesante, la M-507 y casas a ambos lados de la carretera. No deben ser de mi opinión los más de cien motoristas que se habían concentrado en dos de los bares del pueblo cuando he pasado.

Para completar la jornada ciclista me he apartado un poco del antiguo trazado del ferrocarril y me he acercado hasta Aldea del Fresno y he visto también la calle principal del pueblo que es la misma carretera. Podía haberme acercado hasta la playa del río Alberche que hay en el pueblo, pero ya se hacía un poco tarde y había que recorrer el mismo camino de vuelta y llegar a comer a una hora razonable.

En el camino de vuelta no abandoné la carretera hasta Navalcarnero, quiero decir que no hice caso al Google y recorrí la carretera al completo, los últimos 3 kilómetros tienen unas subidas considerables, pero como la hora de la comida se acercaba había que apurar al máximo el recorrido para llegar cuanto antes a Móstoles – El Soto.

Volví a consultar al Google en Navalcarnero y no había ningún camino alternativo. Había que volver por la Vía Verde, esta vez ya sin hacer paradas para las fotografías.

Avanzaba a buena velocidad cuando vi a un ciclista de carretera intentando que una casa le diera sombra cerca de Móstoles a las 13:15 del día en Agosto. No había sombra ni atisbo de la misma. Desde el punto donde estaba me llamó para si podía ayudarle. Llevaba una bicicleta de carretera bastante bien equipada pero parece que hoy se le habían olvidado las herramientas indispensables para realizar un recorrido ciclista.

Me pidió una llave Allen y le saque todo el muestrario que llevo en la alforja. La avería era de lo “mas tonto” que le puede pasar a un ciclista. Se le había aflojado el sillín y tenía que realizar el viaje sin poderse sentar ni un solo momento.

El llave del número 5 era la que le servía y apretó los tornillos “a tope”, mientras me contó que era Cubano y que se dirigía hacía Arroyomolinos. Arreglada la avería ambos continuamos nuestro camino. El por la carretera y yo por la vía verde.

Llegué a tiempo a Móstoles – El Soto para coger el tren que salía a las 13:59 y antes fumar un cigarro en la estación e informar al personal de la misma de donde partía la Vía Verde Del Río Guadarrama.

Como la parte madrileña de lo que fue el ferrocarril no lo había recorrido en el día me bajé en la Estación de Las Águilas y por la Avenida del mismo nombre recorrí lo que fue el itinerario del ferrocarril, pasé por Campamento, por Aluche y por su parque y finalicé el recorrido en lo que yo siempre he pensado que fue la estación de Goya en la calle Sepúlveda, donde en su tiempo estaba la piscina “Miami”. Y desde ese punto vuelta directa a casa.

Cuando me he puesto a escribir he visto que la estación estaba (según la Wikipedia) unos 500 metros más debajo de donde yo pensaba. En cualquier caso, en el punto hasta donde he llegado yo he visto en su momento carriles de lo que fue el ferrocarril que hoy he celebrado.

Estas son las estaciones que tenía el ferrocarril Madrid – Goya – Almorox:

 

Esquema de la línea (c. 1950)

0,000

Madrid-Goya

5,800

Campamento

7,200

Cuatro Vientos

11,800

Alcorcón

12,000

Colonia Ramírez

16,100

Móstoles

18,300

Villaviciosa de Odón

24,600

Guadarrama

31,532

Navalcarnero

41,800

Villamanta

47,000

Valquejigoso

50,800

Méntrida

54,400

Alberche

55,600

Rincón

61,762

Villa del Prado

67,800

Alamín

73,423

Almorox

 

Pues eso, que ya he recorrido otra vía verde y encima la que estaba más próxima a mi casa.

Seguiremos.

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Un comentario

  1. Enhorabuena Mariano, otra superada y encima haciendo uso de tus llaves Allen…. Jejeje. De la iglesia…. Qué vamos a comentar!!!!!!!! Argggg…. Un abrazo Mariano.

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