190917_2 Circulando por barrizales.
Vía Verde de la Xixarra.
En la vía verde de Denia que había recorrido a primera hora de la mañana del día 17 de septiembre no encontré atisbos de la lluvia del día anterior. Se había secado o el terreno había absorbido totalmente el agua, por tanto no tuve ningún problema para recorrerla.
Ya en el Santuario de Nuestra Señora de las Virtudes que es donde comenzaba la siguiente Vía Verde la cosa cambiaba. Parece que allí también había llovido de forma considerable y dado que está en las proximidades de una laguna desecada los suelos no aguantaron el volumen de agua y el camino quedó encharcado y con importantes barrizales.

Un elemento atmosférico tan pequeño no podía impedirme emprender el camino. Desde el principio la bicicleta, la alforja, el maillot, el pantalón y el casco que era lo que estaba a la vista comenzó a mancharse de barro con el consiguiente aumento de peso para la bicicleta.
El camino hasta Villena en su comienzo discurre entre olivares y almendros, mucha zona de monte bajo y en principio, aunque no se note excesivo, en un ligero descenso. Aproximándose más a Villena te vas encontrando con una zona de huertas bastante llana y accedes a la ciudad de Villena muy cerca de la Estación tradicional de Villena. No en la nueva estación de la Alta Velocidad, que es mucho más nueva y está a más de siete kilómetros del núcleo urbano.
Al llegar a la Estación el ancho de las ruedas de la bicicleta era el doble que cuando había salido del Santuario de las Virtudes. La acumulación de barro, pese a que según vas rodando por zonas secas se va cayendo hacía peligrar mi equilibrio en la bicicleta.
Tampoco esa era una razón para abandonar. Pregunté a uno de los trabajadores de la limpieza de la estación por la continuidad de la vía verde hasta Biar y la verdad es que hizo todo lo posible por desanimarme. Me contó que el paso por la ciudad era muy complicado y que al final de la misma volvía a existir vía verde.
Un poco por lo cabezota que soy, otro poco por intentar que el barro se fuera cayendo de las ruedas y el cuadro de la bicicleta y sobre todo porque había ido allí para hacer la vía verde de la Xixarra me puse en marcha.
Rápidamente encontré una carretera que parece que subía hacía donde me habían dicho que estaba Biar y un joven, con música bastante atronadora en el coche, me dijo que sí, que todo seguido se llegaba hasta el final de la vía verde.

Cien o doscientos más adelante, a la izquierda de la carretera, apareció por “arte de magia” un carril bici trazado en paralelo a la carretera y que subía al citado pueblo.
Acabado el carril bici apareces en otra carretera donde se le vuelve a perder la pista. Una amable farmacéutica del Barrio del Poblado me indicó que siguiera por la carretera adelante y que a la altura del polideportivo me apartase de la CV-799 y por la izquierda de la carretera siguiese el camino hacia mi destino.
Aquella parte del camino tenía más de veinte metros de ancho, el firme era zahorra pero en la mayoría de este recorrido estaba bien compactada y no tuve que sufrir muchos charcos ni barrizales.
Uno o dos kilómetros más adelante se acabó ese camino tan ancho para entrar en una zona perfectamente asfaltada. Recuerdo ahora que un camionero que bajaba por la vía verde desde alguna cantera situada por las inmediaciones me dijo que siguiese hasta el puente de hierro y que después tenía que continuar. Toda esta parte del recorrido estaba plantada de almendros y olivos.
Revisando las fotografías que hice no encuentro el puente de hierro, recuerdo haberle pasado, pero o no hice las fotos por no considerarle relevante o simplemente las he perdido. La itinerancia.
Seguimos subiendo, el barro acumulado en la bicicleta se caía según hacíamos kilómetros y Biar ya estaba cerca.
A la entrada al pueblo en lo que pomposamente llaman en la mayoría de las poblaciones “polígono industrial” se acababa la vía verde. Pero como el pueblo ya estaba muy cerca, cogí la primera calle hacia la izquierda que tenía pinta de subir hasta la plaza mayor y en ella me planté.
Cuando llegué había dos parejas de ciclistas extranjeros que también debían estar recorriendo la misma vía verde, estaban comiendo en el bar de la Plaza de la Constitución. Sus bicicletas estaban bastante más limpias que la mía.
Me bebí una botella de agua, rellené los bidones y esta vez por carretera bajé hasta Villena con la intención de comer algo.
Al llegar a Villena lo primero que hice fue ir a una gasolinera para lavar con agua a presión la bicicleta. No tenía ganas de manchar más de lo que estaba el IBIZA y sobre todo no quería embarrarme las manos. Un buen chorro a distancia lo “cura” casi todo. Aproveché también para lavarme las zapatillas y las piernas que tenían tanto barro acumulado como la bicicleta.
Recorrí el centro de Villena buscando algo donde comer y a vista de bicicleta no encontré nada, seguí, también por carretera hasta el Santuario de las Virtudes.
Llegué poco antes de las cuatro de la tarde y tras guardar la bicicleta (ahora limpia) en el IBIZA me fui hasta el Restaurante El Nido, era lo único abierto en ese momento en los alrededores del Santuario.
Cuando llegué cuatro paisanos, en la mesa más alejada de la puerta, hablaban de las lluvias del día anterior y de como habían anegado tal o tal otra carretera.
Dentro del establecimiento el camarero ya había recogido todo y había fregado el suelo. Pese a eso me puso un bocadillo -no demasiado glorioso-, me sirvió una cerveza y después un café y una botella de agua para llevar.

Comprobé la razón de que los paisanos estuvieran en la mesa más alejada. Había carteles de prohibido fumar en la terraza y hasta su situación no llegaba la vista del camarero y fumaban con normalidad.
Esto de las prohibiciones varias que acompañan al COVID-19 no acabo de entenderlas del todo. Si se quiere prohibir fumar en las terrazas como ya se hizo en los bares tendrá que ser por lo “malo” que es el tabaco, no por los posible contagios de esa enfermedad, ya que el señor o señora que pasa por la calle puede ir fumando y el “puto bicho” no distingue entre los que están sentados o los que pasean. Pero además, como he estado recorriendo un total de seis comunidades autónomas en 15 días, en unas está prohibido fumar en la terraza y en otras no.
¿Se lo han explicado a COVID?
Otra vez nos fuimos el IBIZA y yo hasta la siguiente etapa: IBI

























Como ya estabas acostumbrado a la ducha de agua fría del día anterior, por eso te diste el manguerazo en las piernas como si tal cosa. Un beso.