230602 Ya van viniendo.

Sabéis que durante mis anteriores entradas he contado que no veía en mi camino a ningún peregrino o peregrina. Hoy esto ha cambiado. Luego vuelvo al tema.

Con el desmadre horario que tenía ayer, después de publicar la entrada correspondiente me bajé a la ribera de mi adorado Duero. Recordar que es el río que pasa por mi tierra y que cuando recorrí desde el nacimiento a la desembocadura ese río tuve varios percances que al final es para mí imprescindible.

Bueno pues en la Ribeira o Ribera había el mismo ambiente de siempre. Miles de turistas, señores y señoras cantando, demasiadas terrazas de restaurantes y muchos puestos callejeros. Nada que me llamara especialmente la atención pero que siempre es agradable ver. Me sorprendió, por novedoso y no por ello mejor, una seudo tuna de 4 ó 5 integrantes exclusivamente femeninas. Siguén sonando igual de mal que las masculinas, pero tienen la cosa de ser diferentes.

Me senté en el único sitio que parecía un bar y no un restaurante y me pedí una cerveza. Todavía no tenía nada claro lo que tenía que cenar. E incluso si tenía que cenar después de la francesiña. Ojo, lo que voy a decir no pretende ser ofensivo. Había al menos 14 o 15 camareros, todos ellos y ellas de color marrón como dice Irene, pero no tenían nada organizadas las mesas y antes de servirme (y cobrarme inmediatamente) se habían acercado cuatro camareros para ver que quería y una camarera para dejarme un cenicero. En cualquier caso estuve bastante tranquilo que era el objetivo. Como además tenían unas sombrillas me libre del primer golpe de lluvia que nos calló en es momento.

Tampoco tenía intención de perpetuarme en el lugar mucho tiempo y tras finalizar la cerveza emprendí la subida hacía Santa Catarina o la Iglesias de las ánimas. Me había parecido mucha cuesta para bajar pero lo tomé con tranquilidad y empecé la ascensión. Es lo que tiene Oporto. Que mejor que tengas unas buenas piernas. Todo son bajadas hasta el Duero y todo son subidas desde el río. Al poco de iniciar el ascenso encontré un SAGARDI, la cadena española de restaurantes y pintxos y decidí que allí remataba mi alimentación del día. Tres pintxos manifiestamente mejorables aunque tampoco estaban tan mal. Menos de 10 euros de cena y a seguir el camino.

Subí siguiendo mi intuición y sin utilizar para nada el navegador. Cuando llegué a la calle Santa Catarina (la de las tiendas que conté ayer) cometí el error más grave de todo el camino. Me senté a tomar un descafeinado en el Café Mayestic y me levantaron 5 euros por un brebaje bastante mejorable. Es verdad que el café es histórico y bonito, pero se han creído que están en la plaza de San Marcos de Venecia. Nunca más cometeré ese error. O sí.

Después de los cinco euros no hice fotos del café. Otra foto de la estación de Sao Bento.

Volví a realizar practicas de escalada hasta la habitación 45 del Hotel do Norte y tras poner a cargar todos los artilugios eléctricos que uno lleva encima y oyendo hora 25 en la cadena ser me quedé dormido.

Acostarse demasiado pronto para la costumbre de uno tiene una ventaja, que antes de las seis de la mañana ya estaba deseándoles los buenos días a TERE, Ruth, Alba e Irene. Y que a las 7:30 ya estaba con la bicicleta montada y buscando un sitio para desayunar.

No estaba muy lejos y me he pedido lo tradicional. Dos bicas (que en Oporto ya no se llaman bicas y se llamán café solo) y media torrada. Buen producto, mal servicio. Esa manía que tienen de que pagues en una “puta máquina” me molesta sobre manera. He pedido otro café y el agua correspondiente para rellenar y otra vez a pagar en la máquina. Que impersonal es todo.

Acabado el desayuno he puesto en el navegador VIANA DO CASTELO y el cabrón de él me ha obligado ha subir todas las cuestas que no había subido todavía en Oporto. Con bastante tráfico, era la hora de los colegios y de ir a trabajar. Sin hacer mucho caso a todo lo que discurría a mi alrededor he ido avanzando y tras cinco o seis kilómetros se ha ido aclarando el panorama y el google me ha ido llevando hacía las playas del norte de Portugal.

En ese punto es donde he comprobado que ya, desde aquí, la gente empieza el caminho a Santiago. Bastantes mochileros y como el camino se hace entre las dunas de las playas he tenido que ir adelante a varios. Eso sí, deseándoles a todos “Bon Caminho”. En una de esas pasarelas por las dunas he comprobado que un ciclista que circulaba delante de mí ha tenido que cargar con su bicicleta para subir unas escaleras. Ya me lo había advertido mi amigo Pepe Ike. He dado la vuelta y utilizando solo la brújula he emprendido el camino hacía el norte por carreteras secundarias. Todas ellas de adoquines. Menos mal que no uso Hemoal. Hubiera sido mortal. He circulado por carreteras paralelas a la autoestrada por la que van los vehículos hacía el norte. He localizado maravillosos carriles bicis por pinares y playas y sobre todo he ido encontrando a los peregrinos que empezaban en el día de hoy su camino.

Algunos peregrinos jugaban a ir por las dunas y no utilizan los caminos predeterminados. Ellos y ellas sabrán.

En un taller de artesanía anunciaban a la puerta que sellaban la credencial del peregrino y casi por primera vez en este camino he sellado antes de llegar a destino. Una Italiana que vive en Málaga se quejaba de la dureza del camino. Había recorrido diez kilómetros y le quedaban 3 para la llegada a su destino de hoy. Que tenga mucha suerte.

Al final, después de poco más de ochenta kilómetros, y recorriendo caminos, carretera secundarias y la N13 he llegado al puente de Viana do Castelo. Antes de las dos de la tarde estaba alojado en la Pensao O Lanjareira. Un lugar mucho más que digno. La habitación está en un segundo piso sin ascensor pero creo que está bien. Han puesto alguna dificultad para guardar la bici, pero al final me han llevado a su almacén donde no había que subir ninguna escalera. Todo bien.

Me he ido demorando y casi no consigo comer. Un bar Asturias del lugar me ha resuelto el problema.

Había bastante pulpo, solo que estaba enterrado entre las verduras.

Siesta tranquila y después una visita general a Viana. De entrada me he negado a subir hasta Santa Luzía. El elevador no funciona y no quería perder todo el día en esa terrible subida y luego en bajar. He visto lo más destacado del lugar y sobre todo el Teatro Municipal Sa de Miranda al que me había recomendado ir mi amigo Rafa (Gaditano de Segovia o Segoviano de Cádiz) donde actuó en su momento con la obra Mama, con la que está a punto de llevar las cien representaciones. He ido al teatro y he paseado sin ninguna prisa por la ciudad. Recuerdo que hace ya casí veinticinco años vinimos TERE y yo a esta ciudad y nos alojamos en la Pousada del lugar (paradores en Portugal) que sitio más elegante ( y supongo ahora que caro).

Hoy me he enterado de que además del elevador hasta Santa Luzia no funciona, tampoco funciona el Ferry que une Portugal con La Guardia. 20 kilómetros añadidos para mañana en el recorrido. Espero que los peregrinos andarines hayan encontrado plaza en el transporte alternativo al Ferry. Yo no he visto plaza hasta las 15:30 y entiendo que no debo esperar tanto tiempo para concluir la etapa. Para los andariegos veinte kilómetros es casi una jornada del camino. Que esté sin funcionar ese servicio desde hace dos años indica que hay desidia en dar servicios en al menos una de las administraciones o la Gallega o la Portuguesa. Realizaré el recorrido en Bicicleta.

Tres cosa más. Dos menores y una importante. Me estoy quedando sin efectivo y sin tabaco, espero subsanar mañana esto en cuanto vuelva a España. La importante: me han transmitido en directo la fiesta de Escuela Infantil de Irene y ella lo ha pasado especialmente mal. Yo desde aquí estaba muy jorobado. Ya he visto que cuando TERE le ha dado unas golos ya ha superado el mal trance.

Pues eso, camino del norte.

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3 comentarios

  1. Lo de Irene ya está más que superado, entre los aspitos y el relax ya ni se acuerda…..no nos ha salido sociable la muchacha….

  2. ¡Qué bonito es Viana y «nuestro» Duero!. Por cierto felicidades a Rafa, el segoviano gaditano por casi eses 100 interpretaciones de Mamá. Toda una faena lo del ferry, efectivamente después de 2 años sin funcionar, desidia total. El plato de pulpo, porque sólo veo por tus ojos, peroooooo….nunca hubiera pensado que debajo de esas verduras habría pulpo y no te enojes por el precio del café en Café Mayestic, el sitio es chulíiiisimooooo, aunque un poco burgués para mi gusto. Lo de Irene, todo un disgusto, pobre niña, qué perra con las fiestecitas infantiles, menos mal que entre las «Tres Gracias», seguro que la han sacado de su tristeza. Un besazo amigo de tu groupie.

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