210729 SALIDA DE EMERGENCIA
Por alguna misteriosa razón resulta que aquí, en Vera (Almería), me está costando levantarme a la hora adecuada para empezar los trayectos que tengo previstos el día anterior y tengo que conformarme con hacer un recorrido con la bicicleta más domestico.
Eso me paso ayer día 28 y me ha pasado hoy.
Ayer lo solucioné llegando hasta la desembocadura del Río Aguas y recorrer el lecho seco del mismo hasta Turre donde debe existir una considerable colonia de conejos. Me encontré tres en el camino. Una vez en esa población decidí subir hasta Sierra Cabrera pasando por Cortijo Grande. Costó subir hasta el poblado que hay en sierra Cabrera aunque no tanto como hacía pensar el calor que hacía, el mal estado de la carretera y la pendiente que hay para subir. Se pasa de una altitud de cero metros sobre el nivel Del Mar a casi 250 metros en menos de ocho kilómetros. Vamos que es una buena subida.
Llegado hasta el poblado objetivo tocó la parte buena de la excursión. Bajar nuevamente a Turre por el camino habitual y eso estuvo bastante bien. Otra vez en Turre y para no repetir recorrido, obvie el camino por el río Aguas y me subí hasta el cruce de Mojacar. Ya apretaba el calor y como lo que quedaba era bajada y llanear hasta Vera playa tampoco parecía grave. Pare en la pescadería Guevara para comprar unos Galanes y unos Bonitos, pase a saludar al colega de la tienda de Bicicletas con lo que “casi” hice tiempo para llegar tarde al baño y a las cervezas. No fue así.
Hoy como decía al principio tenía intención de coger el coche y hacer una vía verde de las de la provincia de Almería. El caso es que también me he levantado casi a las 8 de la mañana, y con el tiempo que pierdo en tomar cafés, ducharme y leer un rato la prensa me han dado las 9 y cuarto para salir del apartamento. Cambio por tanto de planes y si ayer me dirigí hacia el sur, hoy ha tocado excursión hacia el norte. En concreto hasta Aguilas (Murcia). Son poco mas de 30 kilómetros por recorrido y es el primer pueblo murciano por la costa. Hay una vía verde de un kilómetro. Quiere decir esto, que he realizado 66 kilómetros en bicicleta para recorrer en ida y vuelta dos kilómetros de Via Verde. Estoy hablando de la Vía Verde del Embarcadero del Hornillo.
El recorrido hasta Aguilas me ha resultado como siempre que lo he realizado. Agradable en tanto que vas viendo el mar siempre a la derecha del recorrido y cansado, todo son subidas y bajadas. Ya sabes cuando lo haces que lo que subas a la ida lo bajaras a la vuelta y que lo que bajes a la ida te “jodera” subirlo a la vuelta. Es así.
He comprobado que la Diputación de Almería o la Junta de Andalucia, no hay carteles que lo expliquen, han adecentado la entrada y los aparcamientos de todas las calas que hay en la zona norte de Almería. Cala de la Cueva, Cala de la Invencible, Cala “El Mal Paso”, Cala Concha, Cala Peñón Cortado, Cala del Pirata, Cala Infalible, Cala Fragua, Cala Mal Paso y Cala la Mochuela. Luego ya está el Calon que tiene estructura de pueblo, el pozo del Esparto y lo que viene después merece la pena tratarlo en otro párrafo.
El último pueblo por el norte de la provincia de Almería es San Juan de los Terreros, que pertenece al Municipio de Pulpi. El año pasado y el anterior ya me sorprendió por la rapidez de su crecimiento. Este año me he quedado “ojiplatico”, son mas de cinco kilómetros en línea de casas, chalets y construcciones a un lado y a otro de la carretera, unas pegadas al mar, otras un poco mas distanciadas pero lo que están construyendo en Terreros es casi como en los buenos tiempos de Torrevieja o cualquier municipio Malagueño o Alicantino por poner unos ejemplos que todos conocemos. Espero que no les salga mal la operación, puede convertirse para siempre en un pueblo fantasma. Ya veremos.

Pasado San Juan, llegamos rápidamente a la Región de Murcia y prácticamente no queda nada para llegar hasta Águilas. Esta parte ya no es de tanto subir y bajar. Ya comprobé el año pasado que desde 4 kilómetros antes de llegar a Aguilas hay un carril bici que te aparta de la carretera, por prudencia he tomado ese “Bidegorri” que dicen en Euskadi y vaya mal pensado que está. Parte pegado a la derecha en la carretera en sentido norte y cuando queda más o menos un kilómetro para llegar a la ciudad se interna en unos descampados no muy bien cuidados. Esto último lo digo para no ofender a nadie. Concluye ese carril bici en medio de la nada y tienes que hacer lo posible para incorporarte a la carretera por la que venías antes. No tiene sentido.
Ya en Aguilas, puse el Google Maps para que me indicara como llegar hasta la vía verde que quería recorrer hoy. Ha estado bastante chulo, me ha llevado por todas las playas de Aguilas, bien es verdad que por zonas peatonales y llenas de terrazas. No puede uno tenerlo todo.
He llegado al Embarcadero de Hornillos y desde donde he accedido no se podía entrar en la vía verde. Unas fotos del estado del embarcadero y a buscar la entrada del camino a realizar.
Resulta que esta mas o menos al final de la estación de Aguilas, donde estaban estacionados unos vagones de mercancías.
La sorpresa es que para accederse a la vía verde tienes que subir a una pasarela que tiene cinco o seis tramos de rampa que he realizado en bicicleta, parándome en cada curva de 180 grados para tomar impulso en la propia pasarela y seguir adelante. Cuando he llegado a la última curva me he bajado de la bicicleta, lo que se veía delante era una pasarela de 15 o 20 metros a una altura considerable del suelo y realizada como toda la vía verde con rejillas metálicas que permitían ver la carretera por abajo. Estoy seguro que cualquier mortal, a esa estupidez, no les prestaría ninguna atención. Pero yo tengo vértigo, y ver desde la altura que me podía caer me hizo entrar en pánico. Agarre la bicicleta por el manillar y siempre con la mirada al frente y a paso de tortuga fui avanzando por la pasarela. De frente venían un matrimonio con un niño y una niña, mi mirada estaba tan pendiente de ellos para no mirar hacia abajo que no consigo recordar ni como eran. El objetivo era acabar esa pasarela cuanto antes. Pensaréis, los que no tenéis vértigo que exagero, pues no. Además la placas de rejilla por las que pisaba crujían como si se fueran a romper en ese mismo momento.
Una auténtica pesadilla. Ya en la vía verde sin problema. Parte de la pasarela mencionada a unos 50 o 100 metros del comienzo hay dos ramales. El de la derecha lleva directamente hasta el mirador (también con rejilla) del embarcadero y el de la izquierda lleva hasta el Museo que hay sobre la historia de ese ferrocarril.
Fui hasta el mirador, hice unas fotos, con bastante precaución y volví por mis pasos para coger el camino que lleva hasta el Museo. No tenía ninguna intención de entrar pero quería evitar pasar nuevamente por la pasarela.

A la puerta del Museo estaba el joven que atendía el establecimiento y entro a ponerse la mascarilla para poder atenderme. Yo también me la puse. Le conté que de momento no tenía intención de entrar en el museo pero que si conocía una SALIDA DE EMERGENCIA.
Preguntar eso en un sitio al aire libre suena de pena, pero quería salir de esa vía verde sin tener que cruzar la “magnífica pasarela” de rejillas de chapa.
Me contó que había un camino de tierra, bastante empinado según él que llevaba fuera del lugar. Obviamente, la bici y yo cogimos la SALIDA DE EMERGENCIA y no percibimos si el camino de tierra estaba o no empinado. Como además era de bajada, solo tuvimos que utilizar los frenos.
Salvado ya ese pequeño percance, volví hasta el Puerto de Aguilas y por el centro de la ciudad hasta coger la carretera para Almería. Que tranquilidad. Había superado un mal momento.
La vuelta, como dije al principio de esta entrada. Subir y bajar por la carretera.
Dos pequeños detalles. Cuando estaba subiendo una de las cuestas comprobé que a un ciclista que bajaba le había parado la Guardia Civil y le estaban haciendo una receta. Me sentí solidario, pero tanto como para pararme a defenderle. Esas conversaciones entre la autoridad y un posible infractor las carga el diablo y pueden llegar a salpicarte.
Así que seguí en dirección a Vera y como un kilómetro por delante vi a un ciclista que subía especial lento, tarde poco en llegar a su altura y esta vez si, solidario en activo le pregunté si estaba bien y si necesitaba algo. Su tono de voz negaba lo que me dijo. Me dijo que estaba bien y que no necesitaba nada. Pero entre nosotros, llevaba una “pájara” increíble. Calcule que le quedaba poco de subida y cruce los dedos para que se recuperase en la bajada.
y entre unas cosas y otras he llegado, tarde, al baño y las cervezas. Pero he llegado después de recorrer otra vía verde.
Si vosotros o vosotras no padecéis de vértigo, es una vía que merece conocerse. Esta magnificamente cuidada. Esta limpia y tiene información suficiente sobre el ferrocarril que allí funcionaba y el periodo histórico que funcionó.
Un último apunte. El procesador de texto no me ha dejado pasar el corrector. Mi teclado no permite poner acentos ni alguna otra letra. Por lo que estará esta entrada llena de errores. Lo siento. Y otra cosa más, llevo intentando subir esta entrada 3 horas. Estoy hasta donde podáis imaginar del Movistar y del Wifi de la urbanización.

























Mariano entiendo perfectamente tu «cagalera» para pasar el puente de la rejilla. Gracia a tu visita a la pescaderia Guevara hemos probado los galanes, que están riquíiiiisimos, sin menospreciar los «atuncitos»……Y tú no te preocupes si te demoras en los recorridos porque las cañas no empiezan hasta que tú llegues. Por cierto, de las tres primeras fotos que has puesto, sólo abre una.
Besazos de tu «gruppy».