220510 SIETE MESES DE HIBERNACIÓN.

Abandoné, no voluntariamente, la publicación en este blog el día 3 de octubre del año pasado. Desde entonces no he realizado viajes en bicicleta y por tanto no tenía nada que aportar en una nueva entrada.

Tampoco he parado de andar en bicicleta. He “medio” recuperado el Ibiza de Ruth, he pasado hasta una semana “tonta” en el Hospital Gómez Ulla por una “impertinente” neumonía, he viajada bastante a Valladolid para realizar distintos trabajos y conseguir que alguien que no sea yo viva en la propiedad heredada en esa ciudad, me han entretenido con distintas visitas a varios médicos, en la contemplación de Irene y así hasta la saciedad. Tan era así que hasta el día 11 de mayo de 2022 tenía una reunión por delegación de mi hija.

El pasado lunes, día 9 de mayo, me dijo que ya no tenía que delegar en mí para la reunión. En ese momento decidí que el día 10 de mayo me marchaba hasta Ciudad Real y recomenzaba mis caminos por las vías verdes de nuestro país.

Sin tiempo de encomendarme a ninguno de mis “dioses” protectores me organicé y al día siguiente emprendí el camino hasta Ciudad Real. Según la página de Vías Verdes hay tres recorridos denominados vías verdes en esa provincia.

Cargué la bicicleta en el IBIZA, incluí una mochila con un culote y un par de camisetas y por la autovía de Toledo me fui hasta Ciudad Real para comenzar mis “caminos” de este año.

Llegué a eso de las 10 de la mañana a la “capitaleja” que decían los Alcázar de San Juan refiriéndose a Ciudad Real, y lo que es la vida, siempre hay alguien que hace todo lo posible para evitar que yo tenga protagonismo. Según llegaba a esa ciudad después de dos horas conduciendo vi un Helicóptero de color blanco que llegaba a la misma hora que yo a esa ciudad, no tenía ni idea de quién podría ir en ese Helicóptero. Oyendo la radio mientras aparcaba en las proximidades del Hospital General Universitario de Ciudad Real me enteré de que el Borbón reinante se había desplazado a esa ciudad (en el Helicóptero) para “supuestamente” inaugurar la edición de 2022 de la Feria del Vino: FENAVIN. En realidad lo hizo para que no me aclamaran, como es habitual, los ciudadanos de Ciudad Real a mi llegada.

Aparcado el IBIZA, saqué la bicicleta del coche, la monté y me vestí de “dominguero ciclista” para reiniciar mis recorridos por la vías verdes.

Ya me había dicho mi amigo Fernando Marín que la vía verde que había en su ciudad era muy poca cosa y que el la recorría habitualmente paseando a su can. Por cierto, mi amigo Fernando tiene un lilo precioso del que cada año me manda fotos de su floración.

VÍA VERDE DE POBLETE.

Montado en la bici, y dado que había aparcado cerca de un tanatorio de la ciudad y que junto a ese tanatorio había un carril bici me aposté junto ese carril y esperé el paso de un ciclista para que me indicara como llegar a la Vía Verde.

Enseguida llegó un paisano y en vez de indicarme donde empezaba la vía verde me acompañó hasta el inicio de la misma. Como en todas las ciudades, hay carril bici que se corta en una rotonda y luego tienes que seguir por la carretera o por la acera. Que más da. ¿Será posible que alguna vez los carriles bici lleven a algún sitio.?

La Vía Verde de Poblete comienza en un parque urbano y discurre por el mismo durante una buena parte del trayecto.  Está bien, comienza bien señalizado, el firme es bueno y como hay arboles en los laterales de la vía verde se consigue que los que circulan por ella no sufran los rigores del sol que ese día hacía.

La primera parte de la vía verde tiene un carril asfaltado para bicicletas y otro de tierra para los andarines. Por el carril de los andarines circulaban bastantes “Fernandos” con can o sin can, comprobé que era una vía verde especialmente utilizada.

A los dos o tres kilómetros de la misma se unen ambos carriles y queda uno solo por el que nos desplazamos tanto ciclistas como paseantes.

Pude comprobar como se abandona muy rápidamente Ciudad Real y te metes en los campos de cultivo o barbechos de la zona.

Por poner un defecto, que para eso estoy, indicar que no hay ninguna indicación del final de la vía verde, por lo qué seguí pedaleando unos cuatro o cinco kilómetros hasta que decidí que la vía verde no podía seguir por esos andurriales. Volví sobre mis pasos y en lo que pudiera ser el final de la vía verde encontré un cartel hablando de los Volcanes del Campo de Calatrava.

Ya me había hablado Fernando de esos volcanes, pero si queréis mi opinión y como “lego” que soy en volcanes, no pude distinguir ninguna diferencia en el paisaje que recordase un Volcán.

Otra vez en el IBIZA, desmonté la bicicleta, me quité el disfraz de “ciclista dominguero” y comprobé en la radio que el Borbón seguía en la ciudad para hacerme sombra. Y lo que es más terrible, según contaban en la radio no había catado ni un vino y estando en una Feria de ese líquido. ¿Qué coño hacía ese señor en Ciudad Real?

Recogido todo en el IBIZA me puse en marcha hasta la siguiente Vía Verde, una que en el este mismo año habían incluido en el catálogo de Vías Verdes.

VÍA VERDE MINAS DE SAN QUINTÍN.

Según la Federación Castellano Manchega de los amigos del Ferrocarril la línea ferroviaria de las Minas de San quintín tenía en su momento 24,168 kilómetros. Comenzaba el ferrocarril en Puertollano y tenía las siguientes estaciones: Almodóvar del Campo, Villazaide (apartadero), El Collado (Apeadero) y San Quintín. Este recorrido debiera ser la vía verde si los paisanos de la zona no hubieran tomado distintos tramos de la vía para utilizarlos en sus negocios.

Llegué hasta Almodóvar del Campo que según la página de la página de la Fundación de los Ferrocarriles Españoles es donde está el tramo habilitado como Vía Verde de ese Ferrocarril por la Compañía Logística de Hidrocarburos (CLH).

En Almodóvar me fui directamente hasta la Avenida de la Estación que en su confluencia con la Travesía de la Estación es desde donde partía la Vía Verde. Allí se encontraban dos paisanos a los que pregunté por la vía verde. Ambos me indicaron que esas cosas (las vías verdes) se hacen en otros sitios, pero en su pueblo de ninguna manera.

Recorrí varias veces la Avenida de la Estación y después de un buen rato desistí y me fui hasta el centro del pueblo, en concreto hasta el Jardín Municipal donde hay un bar con terraza. Encontré dos nuevos paisanos y una paisana tomando el vermut y volví a preguntar. Pusieron buena cara pero dieron pocas respuestas concretas. Me volvieron a mandar hasta la Avd. de la Estación y me dibujaron mentalmente un itinerario. Hasta allí me fui y realicé el itinerario que me dijeron.

Si es Vía Verde o no, solo los de CLH que dicen haber construida la vía verde lo saben. Los de Almodóvar del Campo y yo después de recorrer aquellos caminos no hemos atisbado ningún signo de su existencia. Son cosas que pasan. Sugiero al departamento de Vías Verdes de la Fundación de los Ferrocarriles Españoles (que sé que no me leen) indiquen las coordenadas del inicio y final de la vía verde para cuando no esté señalizada o sea difícil encontrar.

Acabada la vía verde inexistente de las Minas de San Quintín en Almodóvar del Campo, otra vez a desmontar la bicicleta y emprender el viaje hasta la siguiente parada.

VÍA VERDE DEL TRENILLO DE LA CALZADA.

Como ya había pasado la hora de comer, me fui directamente hasta el Hotel Godisa en las afueras de ARGAMASILLA DE CALATRAVA, según el mapa es donde comienza la vía verde.

Lo primero fue comer un bocata y beber casi un litro de agua para compensar los calores. Acabada la comida y el café, sabiendo que el calor apretaba por la tarde rellené los bidones de agua y el camarero del Hotel, que era ciclista, me indicó donde comenzaba la vía verde. Desde el aparcamiento de la Gasolinera y Hotel hay una cuesta entre olivos que lleva hasta la vía verde (doscientos o trescientos metros de camino) y te encuentras con inicio.

Dice la página “Euroferroviarios.net” que el Trenillo de la Calzada tenía en su inicio 76 kilómetros, que discurría entre Valdepeñas y Puertollano, pero de eso, la vía verde ha quedado en 10,7 kilómetros y discurre entre el citado hotel en Argamasilla y quizá un poco después del Antiguo Apartadero de la Zarza cerca de Aldea del Rey.

Como la mayoría de las veces esto son suposiciones. Encontré el inicio de la vía verde, siguiendo las indicaciones del camarero del Hotel Godisa pasé la puerta canadiense en una zona de encinas, traspasé una verja por un hueco lateral y como no podía ser de otra forma me perdí.

Me encontré con la “Parrillada la Sal” en la carretera N-420 y dado que no había nadie que me indicara cogí la carretera CM-413 camino de la Aldea del Rey. Mucho calor y poco tráfico.

Cuando conseguí tener algo de cobertura en el móvil me adentré en los campos de Calatrava en dirección al apartadero de la Zarza y ya por ese camino llegué hasta lo que se supone el final de la vía verde.

Digo “se supone” y lo digo conscientemente. ¿Es tan difícil o tan caro poner carteles por el recorrido de la vía verde? ¿Es una obviedad decir que hay una señal que en el ferrocarril indica el final de una vía? Bobadas de marianoenbicleta.blog

Cuando consideré que había llegado hasta el final volví, esta vez por la vía verde. Ya metidos en la tarde volví al restaurante para agradecerle las indicaciones al camarero y no estaba. Compré una botella grande de agua y camino de Calera y Chozas por el Parque Natural de Cabañeros. Muy bonito y muy, poca circulación.

En todo el recorrido no miré si tenía o no cobertura el teléfono. Son seis puntos. Comprobé eso sí que no se oía ninguna emisora de radio. Me habría conformado hasta con Radio María. Pues ni esa emisora se podía oír.

Llegué hasta Calera y Chozas a eso de las nueve y medía de la tarde-noche y conseguí alojarme en el Hostal Cuatro Caminos. No es barato (35 €/ noche) y la habitación manifiestamente mejorable. La cosa es que no hay otro Hostal salvo que te vayas a Talavera de la Reina.

Dejé los trastos en la habitación, me refresqué y me puse a buscar un lugar donde cenar. Recorrí andando todo el pueblo ya que lo que tenían en el Hostal no era nada apetecible. Sorpresa. Todos los bares, mesones y restaurantes estaban cerrados.

Volví al Hostal y ya no tenían ni lo poco apetecible que había visto cuando me marché. Acabé cenando un “bocata” de Chorizo. La vida de los viajeros.

Y así conseguí concluir mis primeras vías verdes del año 2022.

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2 comentarios

  1. Lo que es la envidia Mariano, no habrá lugares para que visite eLRey, que tiene que ir a intentar hacerte sombra, que por supuesto no te ha hecho. Yo pienso que los señores esos de las Vías Verdes de la Fundación de los Ferrocarriles Españoles, deberían leerte y facilitarte los caminos. En ese trayecto ya lamento que las viandas hayan dejado tanto que desear, otra vez será. Besos,

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