210910 VÍAS VERDES DE CIDACOS Y PRÉJANO.
Cuando crees que CIDACOS es una buena marca de Espárragos.
ESTA ENTRADA ESTÁ ESCRITA EN EL MOMENTO – SOLO LE HE AÑADIDO AHORA LAS FOTOGRAFÍAS Y ALGUNA CORRECCIÓN ORTOGRAFÍCA.
No estoy sembrado. Y se me ha ocurrido este título pulguero pero que expresa la verdad de la verdad. Hasta que el “Emérito-Corrupto” habló de los espárragos “cojonudos” en casa los mejores eran los de la marca CIDACOS. Hoy he descubierto que CIDACOS no es solo una marca. Es un maravilloso río que vierte sus aguas en el Ebro. Es toda una comarca donde hay muchas gente con sus trabajos, con sus vidas e incluso con sus enamoramientos. Que ignorancia la mía.
Esta mañana me levante a las 7, un poco mas pronto que habitualmente en la ciudad de los Calagurritanos. Tomé mis habituales cafés, organicé todo para el viaje en bicicleta y el posterior en coche y a eso de las 9:00 horas ya estaba en el parque de Cidacos de Calahorra.
Según me habían narrado, el parque de CIDACOS estaba próximo a la Catedral de Calahorra y así era. Cuando pretendía preguntar por el inicio del camino no pasaba nadie por la Catedral. Entre nosotros, no me pareció especialmente interesante arquitectónicamente hablando.
Se me ocurrió mirar hacia el parque que había en las proximidades y por allí si pasaba gente. Un paisano me dijo que bajara al parque y que al final del mismo estaba el inicio de la VÍA VERDE DE CIDACOS.
Un parque magnífico, muy cuidado y con viales para paseante y cicloturistas. Bosque de Ribera especialmente cuidado.
Al finalizar el parque, lo primero que vi fue el kilómetro 1 de la vía verde. El objetivo era seguir. Los primeros 10 kilómetros van casi paralelos a una carretera y poco aportan paisajísticamente. No es especialmente bonito. Muchas huertas, muchos viñedos, unos Gigantes o molinos generadores de energía eléctrica. Vamos lo habitual.
Eso acaba en Autol, donde cruzas una carretera y giras totalmente a la derecha. Se acaban carretera y se acaba los paisajes excesivamente vistos.
Según me iba parando para hacer las fotos me adelantaba un ciclista. Después le volvía a adelantar y así hubiera sido hasta el infinito si no hubiéramos parado los dos en Autol y decidido (tácitamente) que el salía delante y que yo no jugaría a adelantarle.
De la estación no queda más que una pequeña “muesca”, el entorno muy cuidado.
STOP. No lo he dicho hasta ahora, pero la vía verde está toda asfaltada, muy cuidada, con información. Que más se puede pedir.
Desde Autol se emprende una subida y poco después de la parada en lo que fue su estación aparece un túnel muy bien iluminado. Las soluciones para donde se corta la vía verde son imaginativas y salvo la de Autol que es algo mejorable, no tengo nada que objetar.
Vas subiendo, dejas Quel o Cuevas de Quel a la derecha y cuando no quieren que pases por el pueblo te desvían hacia el rio y en él hay un parque muy agradable. Las fotos me parecen buenas, no por mi trabajo y si por los paisajes que he ido viendo.
Lo de Quel o Cuevas de Quel me ha parecido muy curioso, las viviendas cerca de la montaña y en algunos casos dentro de la montaña y los cultivos próximos al río.
Pasado Quel llegamos, subiendo hasta Arnedo, pueblo importante y que también te desvían hasta el río, en otro parque magnífico para circunvalar el pueblo.
El siguiente cigarro me lo fumo en Herce. Allí estaban sentados dos ciclista y otro montado en la bici, estaban a lo suyo, pero cómo soy un poco impertinente me metí en la conversación y les pregunté sobre “mis caminos”.

Junto a la vía verde de Cidacos está la vía verde de Préjano y esta sale sin que te des muchas cuenta a la izquierda del camino que lleva hasta Arnedillo. Yo lo vi tan complicado que me fui un tramo (40 o 50 metros) hacia Arnedillo e intenté subir aquella cuesta. Pie a tierra y arrastra la bicicleta unos 20 o 30 metros. Con toda la asistencia fui incapaz de subirla.
Después el camino se normalizó y había pendientes, había subidas, pero todas tolerables.
Según marchaba hacia Préjano me desvié un poco y entre en un túnel que en algún momento daba paso al ferrocarril pero que ahora no conducía a lugar alguno. Vuelta atrás y ya hasta Préjano.
Al llegar al mismo hay otro túnel, bien iluminado y con unas puertas un poco de molestas al entrar y al salir del mismo. ¿Para qué han puesto esas puertas?
Traspasado el túnel, que no era especialmente pequeño nos encontramos con una panorámica del pueblo bonita. Dos ciclistas que encontré me hablaron de seguir hasta “la cascada”. La idea bien, pero en el baño de casa sale más agua.
Vuelta sobre nuestros pasos y el nuevo objetivo era llegar a Arnedillo por la carretera, para posteriormente bajar todo el rato por la vía verde.
Tras varios cuestionarios a distintos paisanos conseguí saber que por la carretera vieja había 6 kilómetros hasta el final de la vía verde y como podía hacerlo.
Un viaje muy agradable y unos 2 o 3 kilómetros antes de Arnedillo me volví a meter en la vía verde. Mirador del Buitre (sólo hay uno) y un camino suave y con una perspectiva paisajística muy, pero que muy interesante.
Llegué finalmente al final de la Vía Verde de Cidacos y la cosa no puede ser más espectacular. La gente (en septiembre) se estaba bañando en las proximidades Del Río. Son aguas termales. La muchacha que me lo contó aseguraba que no se aguanta la temperatura.
Cerca también hay barros y lo que fue la estación de Arnedillo es ahora la piscina municipal. Muy bien.
La vuelta hasta Calahorra especialmente bien. La solución que han dado en Autol para salvar el trazado original es mala. Pasas por unas naves y compartes espacio con coches y camiones.
En cualquier caso llegué hasta Calahorra y me fui a comer al Bar La Vuelta (polígono industrial), regular tirando a mal.

Como ya estábamos en fin de semana reservé hotel en Soria a través de Booking. Caro, pero bien. Aproveche la tarde para descansar y escribir. Cena de pinchos en el centro de Soria. Y no comí torreznos.
Vuelta al hotel y a descansar.
Ha sido una buena etapa.












































