210913_14 UN FERROCARRIL POR “MIS COJONES”

Vías Verdes de Ojos Negros (Tramos de Aragón y Comunidad Valenciana)

Me había resistido a acometer el súmmum de las vías verdes. Nada más y nada menos que la vía verde de Ojos Negros.

Es cierto que este ferrocarril, el que bajaba desde la Mina de Ojos Negros en Teruel fue una de esas inversiones ridículas que hacemos en este País bastantes veces.

Por no acordar un buen precio para la bajada del mineral desde Ojos Negros hasta Sagunto, la compañía propietaria de las minas construyo un ferrocarril paralelo al existente. Yo diría que después de siglo y medio seguimos igual. Como no nos ponemos de acuerdo optamos por la solución peor y esa es duplicar las infraestructuras. A principio del siglo XX los listos del lugar construyeron un ferrocarril entre las minas de Ojos Negros y el puerto de embarque del mineral. Sagunto. Que despropósito. 

Con todo lo que he dicho, agradezco la existencia de infraestructura. Me permitió el día que recorrí esta vía verde levantarme a eso de las 6:30 en Teruel, organizar lo que tenía que llevarme en la bicicleta, desayunar y llegar hasta Santa Eulalia a eso de las 8:30 horas. 

En el barrio de la estación, que es donde dejé abandonado el IBIZA, solo había un paisano con movilidad reducida que me ha dicho que era muy fácil llegar a la vía verde. “Sigues hasta el final de la carretera, tuerces a la derecha y cuando llegas a la cementera allí esta el inicio de la vía verde.”

Dicho así parece maravilloso. Pedaleado, no es tan “Happy”, el camino hasta la vía verde es más de dos kilómetros y todos de subida.

Bueno, pues llegué hasta el inicio de la Vía Verde. La han situado en ese punto por que les va bien, pero la Mina de Ojos Negros está a más de 30 kilómetros del inicio de la Vía Verde. Supongo que alguien estará planteándose acabar la vía verde llevando la misma hasta la mina o en su defecto hasta el pueblo del mismo nombre.

En la cementera de Santa Eulalia está el inicio de la vía verde y allí hay que comenzar el camino.

No se la razón, pero empezamos el viaje con el viento en contra. No es nada importante, pero no hay “dios” que pueda circular en esas circunstancias. El caminos hasta Cella, con el viento en contra y aunque la información que aparece en los manuales correspondientes dice que hay bajada. Mentira. Es una subida disimulada, pero una puta subida.

Después de la parada en Cella me puse otra vez en marcha hasta el siguiente punto de la vía verde: Caudé. En el camino pasé por delante del Aeropuerto de Teruel, el mas rentable de todos los aeropuertos de toda España. No hay vuelos, pero es un hangar de aparcamiento de aviones muy rentable.

Pasada ya el pueblo de Caudé, sigo la marcha, cruzas la A-23 (Autovía Mudéjar por debajo) y antes de tener que cruzar la carretera nacional N-420 se supone que está lo que en su día fue la Estación de Teruel de esta línea férrea.

 No hay vestigios de la estación de Teruel. Había un paisano desmontando pallet y me indicó que me quedaban 20 kilómetros de estúpida subida.

Vuelves a cruzar varias veces la Autovía Mudéjar y circulas a un lado y a otro de la misma durante bastantes kilómetros y pasas por Vadecebro. El paisaje no cambia considerablemente.

Me puse a ello como si no tuviera ninguna otra cosa que hacer. En realidad no tenía ninguna otra cosa que hacer. Los paisajes son interesantes y vas subiendo sin encontrarte prácticamente a nadie. Debían quedar unos 6 u 8 kilómetros hasta Puerto Escandón y vi en una vaguada del terreno dos jóvenes que comenzaban a subir por un camino realmente empinado hasta la vía verde.

Yo seguí a lo mío, no hice ningún caso ya que mi objetivo del día era llegar hasta Segorbe. Fui parando para las cosas de las fotografías y para fumar cigarrillos. Un rato largo después me pillaron ambos jóvenes y lógicamente me sobrepasaron sin problema. Es verdad que me indicaron el camino en un paso un poco complicado y llegamos a la cima del puerto de Escandón al mismo tiempo. Luego sé que me engañaron, me dijeron que el camino seguía en “desnivel positivo” según les gusta a los listos del “ciclismo” decir cuando hay una “puta” subida hasta La Puebla de Valverde. Lo cómodo del camino desde el puerto hasta ese pueblo demostraron que me habían engañado.

Era falso y la bicicleta y mis piernas lo confirmaron. Desde Santa Eulalia habíamos recorrido 52 kilómetros y se suponía que a partir de ese momento empezábamos a bajar hasta Sagunto como destino final.

Ya he comentado que mis piernas y la bicicleta agradecieron bastante que empezáramos a bajar y no tuviéramos que dejar “el alma” para seguir adelante. Pasamos la Puebla de Valverde, volvimos a ir paralelos a la A-23 y llegamos hasta la Ermita de la Santa Cruz y después hasta Sarrión. El paisaje va cambiando, muy poco a poco, pero va cambiando hacía un paisaje más mediterráneo que el que habíamos visto durante esos primeros 52 kilómetros.

Después, ya paralelos a la N-234 llegamos hasta Albentosa y Venta del Aire, todavía en la provincia de Teruel.

Es verdad que los días 13 y 14 de Septiembre de 2021 eran lunes y martes, pero esa no era una razón para que en la que es considerada la Vía Verde más larga e importante de país no circulase nadie más que yo. No creo que hubieran reservado la vía verde para mí esos días.

Al pasar por Albentosa y dado que el día 12 de septiembre había llovido por la zona había unos barrizales que pusieron la bicicleta, mi pantalón, la alforja, el maillot y mi cuerpo llenos de un barro rojo que hacía duro el camino pese a ser un recorrido de bajada.

Conseguimos llegar, pese al barro y los kilómetros transcurridos (100) hasta la Comunidad Valenciana y al primer punto de esa Comunidad: Barracas. Ya había pasado la hora de comer y como no paré por lo del barro al llegar a Barracas no había en las proximidades de la vía verde ningún lugar donde poder comer. A seguir en marcha y aguantar.

Pasado Barracas y en apenas 18 kilómetros bajas 450 metros de altitud hasta Viver, todo eso por una zona de Aerogeneradores. Además de esos molinos, el paisaje va volviéndose cada vez más en bosque mediterráneo. Muchos Almendros y olivos. Creo recordar que ya casi a las 17:00 horas y en Viver conseguí comer algo. Tampoco debió ser algo muy bueno, no lo recuerdo como un festejo.

Acabado el proceso de la comida me quedaban solo 16 kilómetros hasta Segorbe que era el lugar donde pretendía acabar la jornada el día 13, será porqué ya llevaba en las piernas 120 kilómetros, será porqué me había levantado bastante temprano, o será finalmente porque tampoco soy un ciclista de largas distancias, por cualquiera de esas razones, esos 16 o 20 kilómetros se me hicieron eternos.

El paisaje es realmente bonito, el firme está muy bien, hay bastante información en la parte de la vía verde de la Comunidad Valenciana, pero se me hicieron eternos.

Pasamos por Jérica, el Embalse del Regajo, Navajas, Altura y llegamos finalmente hasta Segorbe. Las indicaciones que me dieron para llegar hasta el centro de Segorbe me hicieron suficiente lío como para que apareciese nuevamente por Altura, tuviera que recorrer alguna dirección prohibida y circular finalmente por la CV-24 para llegar hasta el alojamiento reservado, el Hotel María de Luna.

Según mi bicicleta, ese lunes, había recorrido un total de 146,1 Kilómetros. Para un sexagenario como yo, ya estaba bien. La cena en el Bar Restaurante Inani tampoco fue memorable.

Para el día 14 había reservado muy poco recorrido de la vía verde. Algunos ciclistas con los que coincidí después me dijeron que ellos se planteaban hacer el recorrido también en dos días pero que harían una medía de 80 o 90 kilómetros por día en vez de darse la paliza el primer día y hacer solo 44 kilómetros el siguiente día. En mi descargo he de decir que en los lugares que recorrí el día 13 no encontré alojamiento disponible hasta llegar a Segorbe. Quizás si me hubiera empeñado un poco más lo habría conseguido.

Las indicaciones que me dieron para llegar nuevamente hasta la vía verde fueron bastante más claras que las que me dieron para llegar a Segorbe. Volví al camino a través de vivero enorme y desde el pueblo hasta la vía verde había una considerable subida, eso quiere decir que el ferrocarril pasaba bastante alejado de la ciudad de Segorbe. Lo mismo pasaba y pasa con el resto de los pueblos y ciudades. Si como ya hemos dicho el ferrocarril minero va paralelo a la vía de Renfe que existe entre Zaragoza y Valencia hemos de concluir que en muchos puntos, el ferrocarril de Renfe no tiene las estaciones muy cerca de los pueblos y ciudades. Cosas de la planificación.

Sigue la vía verde paralela también a la Autovía Mudéjar y al ferrocarril, pero ya en esta zona, además de los cultivos mediterráneos comentados anteriormente, pasamos también a cultivos de cítricos característicos de la Comunidad Valenciana.

Vemos a lo lejos Villatorcas, pasamos por Soneja (donde está la fabrica de Saint-Gobain, vemos también Algar de Palancia y Alfara de la Baronia, cruzamos Algimia de Alfara y entre cultivos llegamos hasta Torres Torres. Paramos un rato en ese pueblo y volvemos al camino para rematar las vías verdes de Ojos Negros.

Cruzamos Estivella y para llegar hasta Albalat de Tarochers la vía verde se convierte en una autentica Yincana. No es justo que una vía verde de estas características acabe de esta forma tan abrupta. Vas cruzando carreteras, compartes carreteras, subes y bajas pasos elevados, vuelves a compartir carretera con la circulación habitual de la zona. En conclusión, a esa parte del recorrido no se le puede denominar VÍA VERDE.

Pese a la Yincana conseguimos llegar al final de la vía verde. Quedaba llegar hasta Sagunto. Desde Albalat de Tarochers y tras preguntar a un empleado municipal cogí la CV-324 pasé por Petrés y desde ese punto me encontré con varias grupetas de ciclistas con e-bike, era la primera vez que vía a gentes que llevan una bicicleta como la mía circulando en grupo.

Llegué antes de las 12 de la mañana a Sagunto y dado que tenía la bicicleta llena de barro del episodio de Albentosa del día anterior decidí ir a un taller de bicicletas para que la limpiaran y engrasaran. El paisano del taller me indicó que tenía el taller con mucho trabajo y que no podía hacerlo. La solución me la dio un cliente del taller en la calle. Vete hasta la gasolinera que hay enfrente de la estación y por 50 céntimos la lavas y te queda como nueva. Al final fue un euro, tuve que meter dos monedas de lo sucia que estaba.

Intenté sacar billete hasta Santa Eulalia para mí y para la bicicleta y no pudo ser, el sistema no daba billetes para bicicletas. Aproveché para tomar un par de cervezas y buscar un sitio para comer. Pese a que el tren no salía hasta las 16:54 me fui a comer al Mirador de Sagunto pronto. Menos mal, estaban casi completos y dado que había ido a las 14 horas pude encontrar una mesa para comerme un arroz negro. Estaba bastante bien, pero podían haber echado más arroz que es lo menos costoso del plato.

Volví a la estación y esperando la salida del tren vi a otro paisano con una e-bike que pensaba ir hasta Santa Eulalia. Pretendía hacer lo que yo ya había acabado.

Buena siesta casi hasta Santa Eulalia y no paso el interventor para pedirme los billetes de la bicicleta y el mío. Acabaron las Vías Verdes de Ojos Negros en la estación, recuperando el IBIZA y dirigiéndome al siguiente punto de partida: Benicàssim, todo el rato por la A-23 (Autovía Mudéjar), a un lado u a otro intuía la vía verde que ya había recorrido.

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