230318 Incumplo el objetivo.

Ya barruntaba yo en mi entrada de ayer que podía haber metido la pata haciendo una reserva en Guijuelo. Lo que me temía pasó. Lo cuento en su momento.

Después de publicar la entrada de ayer me tomé una cerveza, la obligación es lo primero. La plaza de Plasencia pese a la lluvía que había caído por la tarde se fue animando, primero con los muchachos y muchachas más jovenes y según avanzaba la noche de “jovenes” de más edad. Las terrazas y los bares atestados de gente. Era la noche del viernes y se notaba animación y ganas de tomar algo en los ciudadanos de Plasencia.

Cené nuevamente en el Rincón de Amador y si bien la ración de queso fue tan copiosa como las de la comida la atención del camarero no fue como al mediodía.

Tabla de quesos extremeños. Con poca luz.

Tomé el café allí y a las 23 ya estaba en el hostal, me quedé dormido pronto y esta mañana, a diferencia de otros días, he decido ir a desayunar con todos Hortensia y con todos los bártulos del viaje.

Cerré las alforjas, las bajé hasta el portal del Hostal y cuando subí a por la bicicleta y había conseguido situarla en el rellano del tercer piso apareció una muchacha con una bicicleta y con unas alforjas similares a las mías. Como soy un antiguo y quizás algo “machirulo” le cedí mi puesto en el ascensor y esperé que ella concluyera la operación para bajar Hortensia y yo en el renqueante ascensor. Si lo hago unas cien veces más estoy seguro que la dominaré.

Colocadas las alforjas en la bicicleta comprobé que desde nuestro mismo piso bajaba un muchacho con otra bicicleta y un perro. Creo que si tiene tanta demanda de ciclistas el hostal debiera habilitar algún sitio para guardarlas, pero son disquisiciones inútiles, los del hostal no van a leer esto.

Me despedí de ambos muchachos y me fui a la plaza Mayor a desayunar. En el mismo bar que ayer había tomado la cerveza pedí la comanda habitual: dos cafés solos y media tostada con aceite.

Al poco aparecieron los muchachos de las bicis y el perro y también pidieron un desayuno.

Ya sabéis como son estas cosas, ellos me contaron que pretendían recorrer el valle del Jerte en bicicleta, llegar hasta BEJAR y hacer el lunes la vía verde de la ruta de la plata que tenía yo programada para el día de hoy, aprovechando que era festivo en Madrid. Yo les conté los recorridos que estaba haciendo y cada uno se tomo su desayuno.

Me acordé entonces de mi “groupi” favorita, que en puentes como estos seguro que se había montado cualquier excursión con Tato, pero que dado el estado calamitoso en el que tiene la casa (por voluntad propia, la está remodelándo) no se lo ha podido ni plantear.

Situación parcial de la casa de mi groupi.

Partí veloz hacía el inicio de la vía verde para ver si encontraba cerrado el túnel que dá inicio a la misma. Llegué tarde, ya habían pasado las 9:00 horas y el funcionario que abre y cierra el túnel ya había procedido a la apertura. Era solo una curiosidad por mi parte que se vio frustrada.

Para iniciar la vía verde hay una subida de tres pares de coj…., menos mal que estábamos empezando y estaba bastante fresco.

Si digo que la obra que han realizado ha sido muy bueno probablemente me quedo corto, han construido una vía verde maravillosa, como además el paisaje es espléndido no hay nada más que decir. Merece mucho la pena realizar el nuevo recorrido (se inauguró en febrero) entre Plasencia y Casas del Monte. De verdad que está muy bien.

Un solo detalle que me hace pensar que se ha realizado como tantas cosas en este país. No han puesto ni una sola papelera, eso supone que no tienen previsto que nadie vaya a recoger la basura y siendo muy mal pensado, que a lo peor tampoco se tiene pensado hacer ningún mantenimiento. Que malo es ser viejo y tener experiencia en estas cosas.

Pues ya en marcha fui parando de vez en cuando para hacer las fotos que acompañaran esta entrada y al ser sábado encontrándome con muchos andariegos y ciclistas.

Pasé por Oliva de Plasencia, Villar de Plasencia, Cabezabellosa y Jarilla. Todos esos pueblos en la distancia.

Acabado el tramo recién inaugurado llegamos hasta Casas del Monte que es el lugar donde empezaba antes esta vía verde. Recuerdo que cuando la recorrí los señores del Hostal Asturias que fue donde me alojé entonces, me dijeron que las obras estaban muy avanzadas y que podía coger la vía verde desde enfrente del Hostal. Kilómetro y medio empujando a la BH EMOTION ya que todavía no habían compactado el firme y aquello era balasto que hacia imposible la practica del ciclismo. Está perdonado, pero no olvidado.

Se nota desde Casas del Monte que ese tramo de la vía verde lleva más tiempo en funcionamiento. Está peor cuidado y se van viendo muestras de lo “guarros” que somos los usuarios de estas infraestructuras.

Pasamos por Segura de Toro, Gargantilla, Aldeanueva del Camino, Hervás (en cuya estación parecía que se hubiese juntado media comarca), Baños de Montemayor, Puerto de Bejar y desde allí, ya de bajada Cantagallo y Béjar.

Llegué hasta la estación de Béjar a casi las dos de la tarde, las piernas podían estar mejor y la batería de Hortensia renqueaba un poco.

Allí, en la explanada de la estación, decidí que el recorrido del día había concluido. Llamé al hotel de Guijuelo para anular la reserva, el hotel me dijo que tenía que llamar a Booking. Llamé a Booking, me atendió Hector Z., y se implicó en hacer la anulación sin costes. Un buen trabajo del personal de atención de esa plataforma.

Según me dijo el señor del tiempo de mi móvil la temperatura había bajado considerablemente.

Resuelto el problema de no tener que pagar gastos, me puse a gestionar una nueva reserva para el día de hoy en BEJAR. Conseguí una habitación en el Hostal El Extremeño. No demasiado barata pero asumible.

Todo eso en un rato que pasé en la Estación de BEJAR comprobando que el bar que había en la estación estaba cerrado y por tanto no pude tomar nada de lo que en su momento me había recomendado mi amiga Pilar en mi anterior visita. Quedaba nada más y nada menos que subir al pueblo. Por si alguno o alguna no conocéis BEJAR, el pueblo está a más de dos kilómetros con una subida que no quiero ni contar.

Llegué al hostal y todo fueron amabilidades, el propietario (quiero suponer) me indicó que dejara allí todos los artilugios y que la bicicleta la guardábamos en un sitio que tiene preparado al afecto. Se ofreció a que pudiera cargar la batería en el mismo sitio en donde se guardaba la bicicleta y a que podíamos mirar la presión de las ruedas antes de emprender el viaje de nuevo. Un profesional.

Es verdad que la habitación está en un segundo piso sin ascensor, pero la amabilidad del señor lo compensa.

Subí las alforjas, el casco y la batería y bajé para buscar algún sitio para comer. Levantándose de su comida me indicó un par de bares donde podía comer algo.

Comí en uno de los sitios indicados y volví al hostal para hacer una pequeña siesta como siempre me recomienda mi amiga Maribel.

Ducha placentera y nuevas indicaciones del dueño del hostal para hacer la visita cultural del día. También me ha dicho donde puedo cenar. De verdad que no se puede pedir más.

Una vuelta por la ciudad que merece la pena visitar, eso sí, sabiendo que vamos a tener que subir y bajar cuestas permanentemente.

He visitado (por fuera) varias iglesias, algún palacio, el museo judío y hasta la muralla medieval. Ha estado bien.

En casa Pavon, en la plaza mayor de BEJAR estoy escribiendo esto en una mesa alta en la calle y de pie. Se puede aguantar. Cuando publique esto cenaré aquí o buscaré otro sitio y vuelta a empezar. Pronto al hostal, dormir, desayunar y emprender un nuevo camino. Esta vez sin pensar en objetivos imposibles.

Me dice el paisano del Hostal que empezaré la etapa de mañana subiendo un puerto duro de más de seis kilómetros. Es una forma de abrir boca.

Por cierto he vuelto a cambiar de provincia y de Comunidad Autónoma, estoy en Salamanca (Castilla y León).

Una cascada en el camino.

 

 

Publicaciones Similares

3 comentarios

  1. Ay Mariano, las subidas te tienen puteadísimo, estos paisajes son preciosos… Había una taberna en Hervás que se llamaba El Ché, que tenían los » botijos» de Mahou más fríos de la comarca y para acompañar una papada ibérica con su hogaza de pan… qué sólo de recordarlo se me saltan las lágrimas. Efectivamente este puente estamos «castigados» en casa, peroooo ya lo compensaremos. Estos últimos días estaba repitiendo muchos tentempiés de queso. Por cierto, abrígate que»barrunta» frío
    Un abrazo de tu groupie.

Deja un comentario