230424 Taxi 215. Pamplona.

Ayer día 23 de Abril. Día del Libro, Día de Castilla y León, Día de Sant Jordi en Catalunya y Día de San Jorge en Aragón. Viaje en tren desde Madrid hasta Pamplona. Llegué a las 13:46 horas y me tocó esperar un taxi en la estación casi 20 minutos. Al final apareció el taxi 215 de la ciudad.

Me llevó hasta el hostal donde me alojaba y me indicó como llegar hasta el centro de Pamplona en transporte público.

Le planteé la posibilidad de que me recogiera hoy para traerme hasta BURGUETE pero me dijo que mejor llamara a la emisora y que desde la emisora me mandarían un coche a las 7:30 horas.

Pués una vez que dejé la alforja que traía en el tren en la habitación que me habían asignado, cogí el autobús y me acerqué hasta la calle San Nicolas donde comprobé que había bares suficientes para comer con varios pintxos.

Un café en la plaza del Castillo, que por cierto es mucho más grande que la plaza del ayuntamiento en donde se celebra el famoso chupinazo Pamplonica.

Volví en el autobús 4 hasta el lugar donde tenía intención de pernoctar y dormí una buena siesta.

Leí un rato un libro de Leonardo Padura y volví al centro de la ciudad para recorrer el famoso encierro, darme una vuelta ¨cultural¨ y cenar un poco.

Volví nuevamente en autobús hasta el hostal y muy pronto me acosté. Puse el despertador a las 6:30 horas de la mañana y me dormí.

Previamente, siguiendo las indicaciones del taxista que me cogió en la Estación había llamado a radio taxi Pamplona para que me enviaran un coche a las 7:30 horas de la mañana.

Me duché, no me dio tiempo a realizar ninguna de las tonterías matinales que uno hace y bajé a la calle para esperar el taxi pedido.

Cinco minutos después de la hora esperada apareció el coche solicitado. De 316 taxis censadnos en Pamplona apareció el mismo coche que me había trasladado de la estación al alojamiento. Ojalá acertara lo mismo en el EUROMILLÓN.

La razón del madrugón y del taxi era que Hortensia estaba en la estafeta de correos de Burguete desde hacía varios días y esa oficina abre exclusivamente de 8 a 9:30 horas y el autobús que hace el servicio entre Pamplona y RONCESVALLES solo hace un servicio casi al mediodía. Tenía que recuperar a Hortensia para iniciar mi segundo camino De Santiago cuánto antes. Una vez localizada la bicicleta y la alforja que había enviado por correos me fui al Hostal Loizu a tomarme el café que me faltaba en sangre. Ni siquiera pagué.

De vuelta en correos saqué la alforja de la caja en la que fue enviada y de esa forma tuve acceso a las herramientas necesarias para volver a montar las piezas de Hortensia que había desmontado. No me resultó complicado y si lo hago otras cien o doscientas veces seguro que acabo pareciendo un profesional de la bicicleta.

Volví, ya con HORTENSIA hasta el hostal Loizu (está a 20 metros) y me tomé un segundo café y una tostada pulguera con pan bimbo. La habitación no estaba dispuesta y pude dejar la alforja que había enviado por correo y la que había traido en el tren en la recepción del lugar. No eran ni las 10 de la mañana y estaba como vaca sin cencerro. No tenía donde ir y no tenía donde estar. La mejor situación posible.

Ya me dijo Ana Rosa, la trabajadora del Hostal, que talleres de bicis no había pero que al final del pueblo existía un taller donde podrían revisar la bicicleta.

Con Hortensia y sin alforjas me fui hasta el taller e inflé las ruedas de Hortensia, no tenía manómetro para ver el aire que metía en cada rueda. Se lo habían robado. Pero le metió aire suficiente para que la bicicleta y yo saliéramos volando.

El siguiente paso fue subir hasta RONCESVALLES, está solo a tres kilómetros de Burguete y la carretera nacional 135 cumple con lo previsto y te lleva hasta el inicio del camino sin demasiados problemas.

Entre nosotros y nosotras, RONCESVALLES es un pueblito muy mejorable. Salvo un monasterio inmenso, una iglesia del siglo XII que está cerrada, un albergue, un par de alojamientos más y dos bares-restaurantes no hay nada. Y cuando digo nada, es que no hay ni habitantes del lugar. No sé como es el toponimio de los ciudadanos de ese pueblo.

Compré la credencial del peregrino. Aquí vale 3,50€, viene con su funda por la lluvia. Total un euro cincuenta más que en Cádiz.

El taxista 215 de Pamplona me había hablado de un puerto para divisar una parte importante de los Pirineos y algo de la próxima Francia. Como tenía toda la mañana disponible hasta Ibañeta subí. Tranquilidad, eran solo dos kilómetros de subida, y allí me encontré un magnífico paisaje pirenaico. Me sorprendió, por inculto, que por allí pasaba una de las calzadas romanas y que allí, casí encima de los restos romanos hicieron un bunker para vigilar El Paso de los guerrilleros en la posguerra civil. Son cosas que vamos viendo en el camino.

Después de apurar dos cigarros en Ibañeta y hablar con un ciclista que había subido también desde RONCESVALLES vi a una paisana que había iniciado el Camino De Santiago con un “carro” donde llevaba dos perros y que venía de San Juan del Pie del Puerto (la traducción es deplorable y mía).

Tere piensa, aunque no me lo dice, que estoy un poco loco por hacer estos caminos, lo mío es de párvulos comparado con la paisana del carrito y los perros. Cada uno nos realizamos como podemos o perdemos el tiempo según nos parece.

De vuelta en RONCESVALLES me tomé un café en el Bar la Posada e hice tiempo hasta las 12 de la mañana que era la hora en que mi habitación estaría disponible. Ví mas gente en el Bar citado, pero tengo la obligación de contar que un señor de Cantabria apareció con la bici y según estaba felicitando a mi cuñada Gloria por teléfono me preguntó, casi desesperadamente, por donde estaba RONCESVALLES. Cuando la dije que ese era el lugar por el que preguntaba casi me dío un beso. Venía desde San Juan de Pie del Puerto y se había metido por un hayedo espectacular. Así traía de guarra la bicicleta. Perdí mucha mas el tiempo en Roncesavalles y a eso de las 12 bajé hasta Burguete por el camino de PEREGRINOS. Os prometo que identifique mediante una aplicación los arboles por donde discurre el camino, pero la “puta” aplicación ahora no me dice que árboles eran. Sé que tenían como adjetivo Blancos, pero no sé nada más.

Ya en Burguete.

Llegaron cuatro Holandeses con sus bicis requetelimpias y pararon junto a mi Hortensia, debían venir de más allá de Roncesavalles, no se habían manchado nada, pero nada, nada. Aunque supuestamente yo sea poliglota (se una o dos palabras en muchos idiomas) no había forma de entendernos, pero un calvo que había en el lugar hizo las funciones de traductor. Me preguntaron por la autonomía de Hortensia y cuando se lo conté cogieron las baterías de sus bicicletas y se fueron al bar a cargarlas. ¿Es para hacer una fiesta o no?.

A mi llegada al Loizu estaba cerrado, al poco apareció Ana Rosa, que vive enfrente, para auxiliarme. Me asignó la habitación 306 y me indicó que el checking lo hiciera con su jefe.

Otro tramo de la mañana perdido y cuando volví al hostal estaba el propietario. Me explicó las razones de su demora. Le gustan los asnos y tiene varios. Anoche parió una burra y había tenido que acudir para ver las novedades en la familia. ¿Es o no es diverso el mundo?.

Pese a la opinión del señor de los burros me fui hasta un asador que hay en Burguete y la comida ha sido mas cara de lo que yo pretendía pero en cualquier caso suculenta. Pimientos de Lodosa con papada de cerdo y Chuletón de vaca. Muy, pero que muy bien.

Desde mi habitación del Hostal Loizu veo una vista magnífica, solo que hay un techo de uralita con su amianto incorporado. ¿Cuanto queda en el país? Sería interesante saber cuanto y en que sitios tenemos ese elemento cancerígeno. Ya sé que el tabaco también lo es, pero el cigarrillo es una cosa voluntaria y los asbestos son impuestos.

El hostal que parecía un desierto esta mañana y que atendía mi admirada Ana Rosa se ha convertido en un restaurante de postín y está lleno a las 21:00 horas. Quién lo diría.

Mañana empieza el camino de verdad. Veremos como se nos dá.

No pude acabar el chuletón, pero muy bien. Después solo quedaba ir a lo importante: La siesta. La he dormido con la máxima placidez y cuando me he despertado me he puesto al trabajo diario. Escribir la entrada correspondiente al día 24 de Abril de 2023. Ya ha pasado el día del libro y no he felicitado al conjunto de lectores del mundo, ya ha pasado el Día de Sant Jordi y no he felicitado a los libreros que han conseguido una caja que para que contar, no he felicitado a los Castellanoleoneses por celebrar el día de Villalar con el “puto” gobierno de PP y VOX en contra de la celebración (en cualquier caso fue un éxito). Que se jodan los de la comunidad. Tampoco he felicitado a los Aragoneses por su San Jorge, pero estos, hoy me pillan lejanos. Aunque estoy muy cerca de Aragón.

 

Seguiré narrando.

 

 

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2 comentarios

  1. Mariano que bueno volver a leerte, cómo siempre,….qué envidia de viandas…..menuda pintarraca esa carne…normal que la siesta fuese necesaria….Qué horror por cierto lo de la uralita…..Estás arrrrrrebatador en la foto….Buen camino amigo…..Besazos de tu groupie favorita.

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