230426 Cabreado con WORD PRESS.

No debía ser solo un problema del (de la) wifi del hotel de Burguete, ayer también me costo un montón subir la entrada denominada Cláveles. No sé si al final subió o no subió. Hoy además de la cosa del pedaleó he tenido que pelearme con el proveedor del blog para que pueda subir imágenes junto a las tonterías que voy escribiendo. Espero que después de varios correos y “hacer de rubia tonta” que necesita ayuda, me hayan ampliado el espacio para poder subir mis entradas completas.

Cuando intento subir imágenes el problema permanece. Así que mañana me tocará pelearme más con el proveedor del blog y hoy toca texto sin imágenes. INTENTARÉ COMPENSAROS MÁS ADELANTE.

Ayer con todo el trajín de subir imágenes del Valle Imágenes del Valle de Irati que recorrí en el día de ayer, se me olvidó contar que los asbestos me persiguen y desde el lugar donde me alojé también se veían un par de tejados con uralita. Seguro que nadie está dispuesto a tocar esas cosas.

Al ser Puente la Reina un pueblo razonablemente pequeño, la aglomeración de peregrinos era considerable. Reconozco que soy un poco asocial. Los peregrinos y peregrinas compartían mesas para tomar algo e incluso para cenar por etapas. Yo me tomé la cerveza en una mesa para mi solo, salude a los peregrinos y peregrinas pero me mantuve adecuadamente distante. A lo mejor, cuando lleve más tiempo en el camino socializo más, pero de momento me mantengo a mi ritmo. Ahora estoy tranquilamente sentado en las próximidades del río Ebro, en una terraza que tiene el nombre de Universidad Popular y donde sirven cafés. Por aquí, salvo los que ahora llegan cruzando el Ebro no se vislumbra ningún andarín y solo comparto terraza con los autóctonos del lugar.

Esta mañana, ya metido en la dinámica diaria de mi viaje, me levanté suficientemente pronto para desayunar en el bar más próximo al alojamiento y emprender el camino cuanto antes. Tuve que esperar a que llegara el panadero para que me hicieran la tostada.

Pese a ese percance a las 8:30 horas ya estaba cruzando el puente que da nombre al pueblo. A esas horas varias decenas de peregrinos y peregrinas emprendían el camino andando. Muy pocos en bicicleta.

En las primeras rampas de una subida que había que ascender adelante a un par de ciclistas que recorrían el mismo camino que yo pero con una bicicleta sin asistencia. No les volví a ver. El camino de hoy ha sido un tanto peculiar. Hay una primera parte con bastantes subidas y bajadas donde los pueblos están siempre a un lado de la carretera y te tienes que desviar para entrar en ellos. Salvo en LIZARRA-ESTELLA no me he apartado del camino, he entrado en ese pueblo para rememorar las dos veces que había ido antes allí. La primera vez que intenté recorrer la vía verde del Ferrocarril Vasco Navarro y que un día de lluvias me frustró. Y el año pasado que fui hasta Estella con el IBIZA y pude recorrer con enorme disfrute esa maravillosa vía verde. Después me tocó volver en autobús desde DONOSTI para recoger el coche y seguir mi camino por las vías verdes del norte.

Hoy no había coche y salir de Estella ha supuesto una considerable subida. Nada que entre HORTENSIA y yo no podamos soportar.

Hasta Irache el camino ha sido más o menos como he descrito, a partir de ese momento ya ha sido un llaneo permanente que me ha permitido llegar a Logroño a la una de la tarde. Cuando apenas quedaban cinco kilómetros para llegar al centro de la ciudad apareció el cartel de que entraba en la comunidad de La Rioja. Hemos por tanto rematado los recorridos navarros y ahora me toca pedalear por tierras de viñedos. En cualquier caso viniendo por la carretera NA-1110, que va paralela a la autovía A-12 (Camino de Santiago), no se entra en ningún pueblo prácticamente por lo que lo de parar a fumar y hacer fotos ha sido una aventura.

Ya he dicho que he llegado bastante pronto al centro de Logroño y a esa hora circulaban por la calle Portales un buen número de peregrinos con los que tampoco he socializado. Me estoy convirtiendo en un “rancio”.

Tras encontrar alojamiento en una calle peatonal que encima está en obras y que el señor google maps me ha vuelto loco para encontrarla he dejado perfectamente aparcada a Hortensia, he sacado lo imprescindible de las alforjas. Nunca hay que sacar mucho. Luego hay que volver a llenarlas.

He comido un poco de morro a la riojana que estaba bastante rico pero que me ha parecido escaso y he vuelto al hotel para dormir la siesta. Ni eso he podido. Cuando me he acostado eran las cuatro menos veinte y me he puesto el despertador para las cinco. A las cuatro y cuarto ya estaba levantado dando vueltas por la habitación.

Una visita cultural a la ciudad donde no podía faltar el río Ebro que en mis primeros viajes recorrí desde Fontibre hasta el Delta y que me trae maravillosos recuerdos y a escribir el “parte” diario de mi actividad. Al estar tan cerca del río y en una zona especialmente arbolada el polen y los mosquitos atacan por igual.

Ahora volveré al centro de la capital Riojana e incluso si la cosa va normal me pasaré por la Calle Laurel para cenar a base de pinchos. Ya veis que la vida de un jubilado ciclista es “terrible”, pero yo me lo paso bastante bien.

Mañana más.

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Un comentario

  1. Ayyy Mariano, no te cabrees, si es verdad que las fotos animan mucho tus textos, peroooo qué le vamos a hacer. Te confirmo que leimos la entrada de los claveles. Con respecto a la socialización a mí me pasa lo mismo. Buen camino. Un abrazo de tu groupie.

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