230511 Desastre total.

El lunes día 8 a ultima hora de la mañana me llegó el mensaje de la oficina de correos a donde había enviado a Hortensia. Ya estaba disponible y podía pasar a por ella en cualquier momento. Decidí ir al día siguiente.

Pertrechado con una bomba de pie para inflar las ruedas de la bicicleta y la alforja que me había traído casi vacía desde Santiago me presenté en la oficina de correos.

Cuando las dos empleadas que había en ese momento me vieron ya tenían claro que pretendía montarles un taller de bicicletas en su oficina. Sacaron la caja con la alforja y la ropa sucia y después, empujando como buenamente pudieron, la bicicleta.

Abrí primero la caja donde venía la alforja de forma que tuviera las herramientas a mano y después procedí a desembalar a Hortensia. Sin mirar más inflé ambas ruedas que la empleada de correos se había empeñado en desinflar. Tarde casi 20 minutos y no quedaron como corresponde. Los siguientes pasos fueron poner la rueda delantera, los pedales y el guardabarros delantero. Ya había quitado todos los cartones y papel de burbujas que llevaba Hortensia para su protección. Puse ambas alforjas en la bicicleta y cuando me disponía a marcharme de la oficina me percaté de que algo rozaba en la rueda trasera. Esa rueda no la había tocado, ese roce tenía que ser consecuencia del transporte. Comprobé que el guardabarros trasero presionaba (de forma exagerada) la rueda y desmonté en parte el guardabarros para poder andar por lo menos hasta el taller de donde me habían vendido la bicicleta.

Hortensia ya reparada.

Salí a la calle y cuando hice las comprobaciones necesarias, cambio, tija telescópica y frenos me di cuenta de que los frenos traseros no funcionaban nada. Supuse que del viaje se habían quedado un poco perjudicados, pero no. Comprobé que el “manguito” por donde va el liquido de frenos estaba cortado. No frenaba y no podía frenar nunca.

Menos mal (siempre hay que consolarse con algo) que el freno delantero funcionaba perfectamente.

Llevé a Hortensia hasta su aposento. Subí ambas alforjas con los restos del viaje realizado y mandé al cubo de ropa sucia todo lo que había usado en días pasados.

Subí también la batería de Hortensia y me dispuse a alimentarla, no puede estar tantos días sin la nutrición adecuada.

Cuando tenía situada a la bicicleta del viaje en su cubículo y los restos del naufragio en casa me fui con la BH hasta VUK BIKES para que centrase la transmisión de la bicicleta antes de que tuviera que cambiar alguna pieza. Siempre es más caro el cambio de piezas que el mantenimiento preventivo.

No es mi bici, se le parece.

Volví a casa en autobús. Como tengo tarjeta de “viejo” este año no me cuesta nada ninguno de los viajes que hago en transporte público dentro de la Comunidad de Madrid.

Vino a comer Alba y me tocó prepararle un simulacro de comida. Comimos bastante pronto y nos fuimos hasta su casa para montar una cama doble que se había comprado en previsión de que alguien vaya a dormir a su casa.

En principio parece bonita, pero es como los muebles de IKEA pero con peor manual. Pasamos buena parte de la tarde dedicados a ese menester. Cuando dimos por finalizado ese trabajo me volvió a traer hasta casa previo paso por el punto limpio del barrio para tirar unos espejos que le habían llegado rotos y que le han reemplazado sin coste pero también sin hacerse cargo de los espejos defectuosos.

Estuve el resto de la tarde viendo opciones del próximo viaje y cuando consideré que lo tenía más o menos hilvanado decidí, rompiendo mis costumbres, ver el capitulo cuatro de la cuarta temporada de la serie Sucesión en HBO. Me quedé tan alucinado con la evolución de la serie que con una pequeña pausa para cenar llegué hasta el capítulo seis.

En la mañana del miércoles (día 10 de mayo) antes de meterme yo en la ducha metí la alforja, he procurado no gastar demasiada agua pero tenía mucha suciedad, después fui yo.

Una vez preparado cogí a Hortensia para llevarla hasta Castellana 100, para que le hicieran la revisión correspondiente y, sobre todo, repararan los desaguisados de correos. Cuando me he montado en la bici la fricción entre cubierta y guardabarros hacía imposible recorrer los 12 kilómetros que me separaban del taller. Aunque no me apetecía demasiado, he subido hasta la estación de cercanías de Laguna para llevarla en tren hasta el taller. En algún movimiento de la propia bicicleta ha dejado de rozar tanto la rueda con su impedimento, y al final nos hemos ido con mucha precaución (nos faltaba el freno trasero) hasta el taller. Hemos llegado, que no es poco.

No eran ni las 11 de la mañana y ya había dejado a Hortensia para que la atendieran como se merece. Como no tenía ninguno de mis vehículos, para pasar la mañana, he decido ir a una exposición y hacer de “manitas” en casa.

Desde Nuevos Ministerios (estación de cercanías) he ido hasta Recoletos (también estación de Cercanías) y he visto en la Biblioteca Nacional la exposición sobre el proceso 1001 a las Comisiones Obreras. Me parece interesante pero algo insuficiente. Este es un planteamiento muy subjetivo por mi parte. Yo viví todo el proceso en Valladolid, teníamos a un buen amigo entre los procesados y tengo más datos en mis recuerdos de los que se muestran en la exposición. También es verdad que durante aquella época no se podía guardar documentación pero la que se muestra se circunscribe casi exclusivamente a Madrid y un poco a Sevilla. En cualquier caso: Exposición Necesaria e Imprescindible. Cuando estoy escribiendo esto, he visto que mi amigo Paco Naranjo la ha visitado el día 11 de mayo de 2023.

Como no podía hacer ejercicio con las bicis he decidido volver andando por el Paseo de Recoletos, el Paseo del Prado, la Glorieta de Carlos V (o de Atocha), la Ronda de Atocha y la Ronda de Valencia hasta la Glorieta de Embajadores para otra vez en cercanías desde allí, retornar a casa.

Había comprado Tere una pequeña persiana de lamas para el baño y he decidido ponerla antes de emprender mi próximo viaje. Creo que no se me ha dado mal. Solo se me ha caído una vez el destornillador al patio y además parece que no he roto nada.

A las seis de la tarde del miércoles me han llamado del taller para decirme que Hortensia está ya como nueva.

En el día de hoy (11 de mayo) tenía previsto viajar a Valladolid para visitar a mi hermano. He tenido que coger un tren a una hora tan intempestiva que me ha tocado levantarme a las 6:15 de la mañana. Que despropósito. Como había quedado con pasar a por mi hermano Luis Alberto a las 11 de la mañana me ha dado tiempo a dar una vuelta por la ciudad y ver las novedades (estaban preparando el escenario para la fiesta de San Pedro Regalado), era el día de la cuestación contra el cancer, y sobre todo pasar algo de frío. De verdad que habían bajado las temperaturas.

He pasado un buen rato con mi hermano y a eso de las 13:30 ya estaba nuevamente en Valladolid (mi hermano vive en Laguna de Duero) para comer algo antes de retornar a Madrid.

Un par de pinchos en el Jero, una croqueta y un pincho de morcilla de Cigales en el Corcho y un helado en Iborra. Como veis totalmente frugal.

En el viaje de vuelta una buena siesta y al llegar nuevamente a Chamartín-Clara Campoamor las imágenes de que alguien se ha propuesto muy seriamente que utilizar esa estación sea incomoda para los clientes del tren. Espero que al final sea la terminal de ferrocarriles que la ciudad de Madrid se merece, cosa que estoy seguro de que no veré, pero mientras llega ese momento es incomoda hasta decir basta. Para los viajeros de largo recorrido, para los viajeros de cercanías y sobre todo para las trabajadoras y trabajadoras de la misma.

Me monté en el primer tren que iba en dirección Atocha y me bajé nuevamente en Ministerios. Fui a por Hortensia, estaba bastante limpia y al parecer con los problemas generados en correos resueltos. Total 100€ de coste el desastre del transporte. Iré a Correos para ver si esas averías las cubre el seguro que se suscribe al enviar la bici.

Lo preocupante ahora no es la avería ya solucionada, lo que me inquieta es si cuando la mande al punto de inicio de mi próximo viaje llega también deteriorada. Estoy dándole vueltas de como enviarla hasta su siguiente destino y si ninguna alternativa me convence, acabaré llevando a Hortensia en brazos.

Tengo que llevar a Hortensia hasta este lugar y no se como lo voy a hacer.

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3 comentarios

  1. Joderrrrrrrr Mariano, la bromita te ha salido cara….. Espero que veas terminadas hombre las obras de Renfe…. Besazos de tu groupie.

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