240721 Pablo un personaje curioso.
Después de publicar la entrada del blog de ayer, y por cambiar de ambiente, me bajé hasta la piscina del municipio, en el camino me encontré con un ciclista con dos alforjas bastante cargadas y una tienda de campaña encima.
Le paré y nos pusimos en animada conversación, el venía desde Euskadi y había llegado al túnel de la Engaña sin pasar el puerto del Escudo. En cualquier caso, su ejercicio era encomiable, llevaba una bicicleta sin motor y el piñón más grande no era ni de treinta dientes. Con ese armamento es difícil recorrer alguno de los caminos en los que vamos coincidiendo. Había llegado a Gómara a eso de las dos de la tarde y se había quedado en la piscina. Baño y descanso. Muy buena idea. Teníamos ideas diferente sobre como llegar a Valencia, cada uno seguirá la suya.




El buscaba ahora un lugar donde plantar la tienda. Yo ya estaba alojado en la pensión del lugar. Está claro que cada uno viaja como puede. Como soy un bocazas le he recomendado mi blog. Cuando acabé la charla con el ciclista encontré un mensaje de un tal Mario, que me decía que se apeaba de leer mi blog. Le he dado las gracias por el tiempo que hemos compartido. No soportaba mis planteamientos ideológicos ni los tacos que suelto en lo que escribo. Está en su derecho. Seguro que mañana aparecerán mas seguidores o no.
Adíos Mario, muy buena suerte en tus convicciones. No estoy dispuesto a no contar lo que pienso en este rato que dedico a contar lo que hago.
En la piscina tampoco parece que existan muchas especialidades para cenar. Veremos.
Ya me han dicho que la pensión me puede dar el desayuno a partir de las ocho u ocho y cuarto. Tampoco es tan grave.
El ciclista había plantado la tienda y bajó otra vez a la piscina. Cenamos juntos. Me sorprendió su planteamiento vital. Trabajaba en las estaciones de invierno francesas, vivía en una autocaravana y dado que tenía seis meses de vacaciones, se dedicaba a recorrer distintos lugares con su bicicleta.






Me pareció un tipo interesante. Tampoco nos vamos a hacer novios.
Volví a la “guarrí” pensión, y subí, tuve suerte, por la noche no atacarón como por la tarde las moscas. Ahora, en deferencia a Mario, no pongo el taco que acompañaba en mi entrada de ayer a esos insectos.
Esta mañana me ha tocado esperar casi media hora hasta que la dueña del establecimiento ha abierto el establecimiento. Nos habíamos agolpado siete u ocho clientes hasta que la paisana abrió el bar. Ella tiene sus costumbres, empezó despachando a los habituales, cuando me llegó el turno me servió los cafés y me contó que no me podía ofrecer una tostada. Luego se puso a colocar las mesas y sillas de la terraza. Cuando he conseguido que me diera una botella de agua pasaban de las ocho y medía. He partido en dirección a la vía verde. Si ayer fueron cinco kilómetros complicados de subida, hoy ha sido un paseo maravilloso.
La vía verde hasta Ciria ha sido un poco tediosa, muchas rectas y nadie en el camino, ni siquiera Pablo.




Ya me habían advertido de que tuviera cuidado, que era posible que cuando acabara la vía verde no hubiera opción para salir a la carretera. Pasé el túnel, continué hasta el final del camino, vislumbre que estaba entrando en Aragón y me tuve que volver. Bajé hasta Ciria y como no había nadie en el pueblo tiré de google maps. La opción que me ofrecía era ir hacía Aranda del Moncayo. El nombre manifestaba claramente como era el perfil del recorrido, subidas, bajadas y sobre todo volver a tocar cumbre.








He aguantado bastante bien, en Aranda del Moncayo, he preguntado por el camino. Pues a seguir las indicaciones del paisano que me ha asesorado. Es verdad que llevaba una pulsera con banderita, pero he querido creerle.






Después he pasado por las proximidades de Gotor, cuando he llegado a Illueca, un total de cinco paisanos se han puesto a discutir como debería viajar. Al final, y dado que no se ponían de acuerdo he vuelto a la carretera por la que venía. Brea de Aragón, Morés. Aquí me dijeron que siguiera hasta Sabiñán, allí solo estaba un viejo mayor que yo, y más o menos me ha ratificado el camino.
Una carreterilla, en bastante mal estado: Paracuellos y Embid de la Ribera y después a subir y a bajar. Todo eran desfiladeros donde se supone que no tienes mucho que subir. Falso.



No eran grandes ascenso, pero eran continuados. He optado por no poner mucha asistencia a la bici y sufrir todo lo que pudiera. Desde Embid había una carretera que marcaba doce kilómetros hasta la ciudad Bilbilitana. Subir, subir y alguna bajada. La verdad es que no me he encontrado con vehículos por esa carretera. Una furgoneta absolutamente guarra se cruzo en el camino. Cuando me aproximaba a Calatayud me ha adelantado. Ni se ha parado para preguntarme si necesitaba ayuda. Se lo agradezco.
Había optado por no recorrer uno de los tramos de la vía verde entre Torralba de Jiloca y Calatayud. El recorrido con las indicaciones de los paisanos que me habían asesorado no me permitía recorrer ese camino. Puedo ahorrármelo.
Pablo no sé donde estará, marianoenbicicleta.blog ha llegado a Calatayud. Han sido ciento nueve kilómetros, para un pro, es un kilometraje insignificante, pero un sexagenario es una auténtica exageración. Paré en la Plaza de España, me tomé una cerveza y decidí comer allí. Un rabo de toro al estilo cordobés, bien. Un poco dulce, pero bien.




La batería estaba al dieciocho por ciento, había sido una buena etapa, pero he acabado bastante cansado.
Superar subidas, conseguir llegar hasta arriba y volver a bajar ha sido bastante cansado. Cuando se ha acabado la carretera que me traía hasta Calatayud he llegado hasta una rotonda. Desde allí quedaban otros tres kilómetros y medio. Estábamos preparados.



He llegado hasta el centro de la ciudad y tras comer me he dirigido hasta el Hotel Monasterio Benedictino, he realizado el check-in, he guardado a Hortensia en un aparcamiento adecuado y he subido a la habitación. No me han molestado las moscas y he dormida una buena siesta.


Otra vez sentado en el teclado he conseguido contar mis tonterías. Ahora bajaré a tomar una cerveza y a leer un rato.
Estoy en Aragón. Hemos pasado Cantabria, Burgos, Soría y ahora aguantaremos un rato en esta regíon.
Vamos avanzando. El recorrido, pese al cansancio divertido. Podeís disfrutar de estos caminos.


Ocupado en las subidas y bajadas y que en la carretera no puedo pararme, lo de las fotos de hoy es algo virtual.
Estas en forma Mariano, ya te queda pocas jornadas hasta Valencia?
Buenos días Mariano, no te preocupes por Mario, así es la vida…..unos joden y otros miran….En fin, me alegro que hayas encontrado a un personaje como Pablo, a rey muerto rey puesto. Me maravillo con la gente tan inquieta y viajera. Recuerdo de toda la vida que las viandas de las piscinas eran platos combinados de dudosa calidad….peroooooo ese platito de chacina no tiene ninguna mala pinta. Claro que bastante mala pinta tiene la pensión insalubre…..si parece que te tienen secuestrado….cuanta sucia austeridad….qué asquito…que bien te adaptas a todo. Claro, que si la chacina tenia buena pinta, el rabo de toro no tiene nada que envidiar.
Descansa de esta dura etapa y cuídate que vuelven más calores.
Un besazo de tu grupee favorita.