240814 el bigote de una gamba.

Ya se sabe, si estoy en Madrid o en Vera, no tengo costumbre de poner entradas en este blog. Creo que todos los recorridos de ambas zonas ya les he comentado en un momento u otro en el blog. Creo que ya me repito demasiado como para volver a describir como voy de Los Gallardos a Antas o de Mojacar a Turre. Os ahorra mi charla innecesaria.

Hoy el recorrido ha sido uno de los habituales. Un poco más corto para llegar pronto al apartamento, pero de los que hago con normalidad. Playas de Vera, Garrucha, Mojacar, Turre, Los Gallardos, Antas, Vera, playas de Vera.

Poco más de cincuenta kilómetros y antes de las doce de la mañana ya estaba en la piscina con Irene. Le dí el relevo a Tere en el divertimento piscinero. Un buen rato de ver como la niña y los amigos ocasionales nos van mostrando sus habilidades acuáticas.

Cuando ella lo estimó pertinente cambiamos de liquido elemento, de un agua especialmente clorada a la del mar Mediterráneo. Otro baño, más o menos en colectividad y cuando sonaron las campanas del aperitivo me dirigí al Chiringuito habitual. Volvimos a juntarnos toda la “troupe” de Vera y dimos cuenta de las diferentes bebidas con las que mareamos a Alejandra (la camarera del lugar). En esa promiscuidad alimentaria que vivimos en la playa, la comida de Irene se la ha bajado mi groupie favorita: Maribel. Había estado ayer o antes de ayer en la Golondrina y tenía excedente de arroz abanda. Esa ha sido la comida de la niña. Los demás hemos dado cuenta de cortezas, ensaladillas, arroces varios, “cascarujas” que dicen los murcianos del grupo y por supuesto huevos cocidos.

Ya en el apartamento nos hemos dado el “manguerazo” de rigor e Irene se ha metido en su piscina particular. Advierto para los mal pensados, se llena con menos de cincuenta litros de agua y luego la reciclamos para fregar, regar y lavar ropa. No derrochamos ese bien escaso.

Ayer había ido a comprar pescado al sitio habitual de la zona: Pescadería Guevara de la calle Martinete de Garrucha. Cenamos un riquísimo atún a la plancha y para hoy quedaban dos productos más que adquirí junto con el atún: unos Galanes (pescado especialmente delicioso de la zona) y unas gambas rojas de garrucha. Optamos por este segundo producto.

Sobró ayer un poco de crema de calabacín y como primer plato lo hemos comido Tere y yo, y luego hemos preparado unas pocas de gambas a la plancha.

Cuando las hemos puesto encima de la mesa, Irene ha dicho que le gustaban los bigotes de la gamba. Solo recordaba una cita a esa parte del crustáceo decápodos, la había realizado un insigne entrenador de fútbol y su cita, pese a todo, era especialmente machista.

Don Luis Aragones (zapatones) hizo en su momento unas declaraciones, probablemente sacadas de contexto, en las que decía que en el culo no le cabía ni el “pelo” de una gamba.

Pues Irene, va y dice, que le gustan los bigotes de las gambas.

Nos pusimos a comer y le dí la parte reclamada por ella de lo que estábamos comiendo. Fue imposible que comiera nada.

Como compensación me dediqué a pelarle gambas de la zona y dio buena cuenta de las cinco o seis que le pelé. No insistió en lo de los bigotes.

Después de la siesta, y tal como venía anunciado el señor del tiempo, ha comenzado una tormenta importante. Hemos pasado del sol abrasador almeriense a una lluvía considerable que ha regado todas las plantas del lugar y que Tere piensa que ha lavado su coche. Ingenuidad.

Comenzó la tormenta a las 17:00 horas y una hora después, cuando escribo esto ya van despejándose las nubes y estoy seguro de que volveremos al habitual calor del lugar.

Traía Tere en su tableta algunas películas descargadas de Netflix para solucionar situaciones como la de hoy. Ha puesto la película Mascotas y en eso anda entretenida nuestra nieta.

Creo que si esperamos un rato más acabaremos bajando nuevamente a la piscina.

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2 comentarios

  1. Jolín la q estaba cayendo….en la tierra q habita Irene estamos a 15 grados, así que con todo y con esas estáis mejor allí…espero q el miércoles se hayan recuperado temperaturas habituales de la zona 🥰

  2. Bueno Mariano, ya estoy al día, Entiendo que aunque Irene empezase con el bigote de las gambas terminase por comérselas bien peladas por su abuelo, que otra cosa no tendrá, perooooo comprando no «remienda de pobre» como diría mi abuela.
    Qué ingenua Tere, y yo, ya que también pensé que la lluvia me limpiaría las hamacas….Nada más lejos de la realidad…una me la recogió Mauro y la otra apareció en los muros del chiringuito y llenas de barro….un despropósito.
    Ale….a seguir disfrutando del verano, nos vemos en la urbe para pagar nuestra apuesta de cervezas.
    Un abrazo de tu grupee favorita.

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