210817 3 en 1.

Bote del aceite que da título a esta entrada.

Creo que en general tiene mucha más utilidad el aceite de la foto que las vías verdes que recorrí el día 17.

Se supone que estos caminos sirven para hacer deporte, sea andando o en bicicleta, para conocer zonas de la geografía hispana inaccesibles por otros caminos y para conocer la historia del ferrocarril que en su momento estuvo o se planifico que estuviera en esos lugares.

En las tres Vias verdes que recorrí ayer se cumplió lo primero. Hice deporte, pedaleé un total de 95 kilómetros. Pero de conocer la zona y de saber algo más del ferrocarril que allí se planifico casi nada.

Por tanto es mucho mas útil un bote de 3 en 1 que recorrer las vias verdes de:

* Campo de Cartagena.

* Mazarrón.

* Barrio del Peral (Cartagena).

Otra vez tocaba madrugar y a las 6:30 ya estaba arriba, si bien es verdad que según TERE me tuve que animar para acometer el madrugón y prepararme para marchar. Tenía ya la bicicleta en el coche y solo tuve que organizarme yo y bajar los bidones con agua fresca.

Desde Vera (Almería) me puse en marcha hasta la estación de Totana (Murcia) que es donde teóricamente finaliza la Vía Verde del Campo de Cartagena. La idea era recorrer la vía verde citada, hacer un pequeño paréntesis para desde La Pinilla recorrer la Vía Verde de Mazarrón en ambos sentidos, retomar la del Campo de Cartagena hasta el principio o final para mí de la Vía. Recorrer la pequeña vía verde del Barrio del Peral y marcharme hasta la estación de Cartagena para con una combinación de trenes llegar en ese medio de transporte hasta Totana, recoger el coche y volver a Vera. Cómo veis había planificado el día al detalle.

A las 8:15 ya estaba en Totana y además había aparcamiento para dejar el coche donde daría la sombra cuando volviese. Aparque y bajé la bicicleta, en ese momento había varios viajeros que marchaban hacía Murcia o Aguilas, no presté atención a ese detalle. Pregunté por la vía verde y alguien que parecía personal de la estación, pero podía no serlo, me indicó que enfrente había un cartel con toda la información y nada más.

A leer el cartel y claro, decía lo que era la vía verde pero no indicaba su comienzo. Nueva pregunta y me mandan al otro lado del puente que cruza las vías. Por no ser muy prolijo, estuve dando vueltas para un lado y para otro durante tres kilómetros, unos me mandaban para un sitio y otros para otro, al final un “viejo”-perdón, un señor mayor- me dijo que el había visto el balasto puesto en ese camino y que por allí estaba la vía verde.

Durante los primeros 4 o 5 kilómetros no es una vía verde sino un camino agrario por donde la gente se movía con coches, camiones, tractores y demás maquinaria a sus explotaciones agrarias. Ninguna información de que estabas en la vía verde. Al rato comprobé que en el margen derecho del camino había un tocón con un cartel (este si verde) que ponía a Totana 2 km – a Cartagena 51 km. Esa era la única indicación de que estaba en el buen camino.

A ambos lados del camino mucha huerta tanto de hortaliza como de frutales, en el camino mucho barro del que va dejando la maquinaria agrícola cuando sale de los campos.

Vestigios de que por allí hubiera existido un ferrocarril aunque fuera en proyecto ninguno. Era una recta, muy recta, con un piso en general de tierra prensada y ningún cartel, ninguna señal, ninguna indicación de donde estábamos y a donde nos dirigíamos. Salvo los tocones kilométricos nada de nada. Y el sol sobre nuestra cabeza mostrando su poderío.

Poco antes de llegar al kilómetro 13 del recorrido aparece un edificio fantasma y casi derruido que según la documentación que tengo puede ser la Estación del Romeral, pero allí solo había sol. Nada que nos dijese donde estábamos.

Veis que me voy extendiendo, lo que intento contar en realidad, es que estaba recorriendo una gran recta, que discurre por el campo murciano, que pase el río Guadalentin por encima de un viaducto y que a partir de ese momento la vía es de cemento, pero que no había nada interesante en el camino. Más huertas, más frutales, más almendros, más barbechos y nada más. Aburrido, aburrido.

Un kilómetro después de lo que he decidido que era la estación del Romeral nos encontramos con una carretera que hay que cruzar por debajo de la misma. Como cuando llegas a la carretera no hay paso posible se tiene que recorrer medio kilómetro hacia la derecha de la marcha para salvar la carretera y otro medio kilómetro para retomar la recta que es la vía verde. Ambos recorridos paralelos a la carretera.

Recobrado el camino original de lo que pudo ser y no fue un ferrocarril y con el mismo tipo de firme de cemento abordamos los últimos seis kilómetros hasta La Pinilla. Cruce de caminos.

Un cartel con indicación de las dos Vias Verdes que allí confluyen y sobre todo un ciclista que había venido por la Vía Verde de Mazarrón hasta ese punto me indicaron que era el momento de acometer el nuevo camino y dejar para más adelante el camino hacia Cartagena.

El gobierno regional de Murcia “vende” ambas vías verde como un todo. Y lo es, ambas carecen de información, ambas carecen de zonas de descanso con algo de sombra, ambas están realizadas con cortes de continuidad que no debieran permitirse en una vía verde.

Camino de Mazarrón el firme es peor que el que he contado de la vía verde del Campo de Cartagena. Algunos cultivos (menos) en los laterales, mucho calor y prácticamente nadie salvo algún agricultor que accede a sus cultivos a través de la vía verde.

A los 6 kilómetros del inicio nos encontramos con el area de descanso del Saladillo, un bar-restaurante en el camino y un tramo a recorrer paralelo a la carretera que por allí pasa, desniveles algo mas pronunciados de lo esperado y poco más.

Tres kilómetros después te sumerges sin más en un mundo absolutamente irreal. El Country Club. Una urbanización en medio de un secarral, a mas de 15 kilómetros Del Mar y que funciona como lugar de vacaciones, con sus calles llenas de estatuas y farolas. Con un club social y hasta servicio de vigilancia. Cada uno o una pasa las vacaciones donde quiere, pero creo que no será el sitio donde se me espere.

Cruzas el Country Club a través de una calle principal y varios vericuetos y te sitúas paralelo a la carretera RM-E19 con un camino que no es en absoluto por donde tenía previsto pasar el ferrocarril, desniveles cortos pero con una pendiente de más del 9% tanto de subida como de bajada, curvas excesivamente cerradas. Vamos, que para llegar a Mazarrón han preparado un camino posible, pero que nada tiene que ver con la traza original del ferrocarril.

En este último tramo, que son unos 5 kilómetros, si encontré algún ciclista. Al lado izquierdo, según bajas hacia Mazarrón hay vestigios de lo que fueron unas minas de hierro. Se nota por alguna edificación y el color ferroso de la superficie del terreno.

Final de la vía verde de Mazarrón. Un cartel, una carretera y un carril bici paralelo a la carretera que supuestamente te lleva hasta el pueblo. No continúe. Otra tomadura de pelo, los caminos deben llevar de un sitio a otro. Este sin más moría en la carretera. La solución dada es una mala solución que pone en riego a los caminantes y a los ciclistas para conseguir llegar hasta el pueblo o ciudad de Mazarrón. Mal, muy mal.

Y otros catorce kilómetros hasta la Pinilla, esta vez de subida. Ya he dicho lo que hay en el camino así que no insisto.

En el cruce de caminos que es La Pinilla (no hay nada mas que las dos Vias Verdes) retomo mi camino hacia Cartagena.

Nuevamente el firme es de cemento, nuevamente hay huertas y frutales en ambos lados y sobre todo el SOL. Mucho sol.

Antes de llegar a la siguiente población: Fuente Álamo se pasa por una explotación limonera que bien podría abastecer de ese fruto a todos los murcianos y eso que utilizan el limón hasta para enjuagarse la boca, mas de dos kilómetros a ambos lados del camino con extensiones de limoneros que no alcanzas a ver el final. Muy cuidada la finca, la explotación y el camino.

En el pueblo me volví a perder, siempre se tiene que producir algún momento de estos en mis viajes y me di cuenta cuando estaba llegando nuevamente a la explotación limonera. Vuelta atrás y a poner en marcha el GPS para no seguir dando vueltas a lo tonto.

Pasado ya Fuente Álamo, otro camino, paralelo a una carretera con firme de tierra. Empezaba a pintar mal lo que nos quedaba por recorrer. Teníamos por delante casi 21 kilómetros y parecía que la desidia había ejercido con toda su capacidad para planificar ese tramo de la vía verde.

Entre campos, cuando digo entre campos es por mitad del campo, paralelo a carreteras y sobre todo bordeando durante más de 7 kilómetros la empresa plástica Sabic discurre el principio-final de esta vía verde.

He recorrido alguna vía verde ya, pero no recuerdo ningún camino tan feo. Una valla de alambre a la derecha del camino. Un secarral a la izquierda y si me apuras también dentro del complejo fabril. Sol y nada que indicase donde estabas. Muy mal también.

Dije al principio que el Gobierno Murciano a unido las dos Vias como recorridos conjuntos. Bueno pues ha acertado. Ambas vías verdes tienen una parte importante de su trazado con una fealdad digno de cualquier “pesadilla extraterrestre”. No puedo dejarlo así. El final y digo final a los últimos quince kilómetros de la VÍA VERDE DEL CAMPO DE CARTAGENA es muy feo. Ya está.

Llegué a Cartagena y tampoco hay indicación “visible” de donde empieza o termina esa vía verde. Entras en el barrio de los Dolores de Cartagena y la vía verde se difumina sin mas en sus calles.

Tras dar varias vueltas por el lugar para intentar encontrar el kilómetro 0 de la vía verde desistí y busqué en el GPS la siguiente vía verde, la del Barrio del Peral.

Tras unos 2 o 3 kilómetros me indicó el señor Google que allí comenzaba la vía verde. Era un parque que parte desde una rotonda.

Por el medio del parque me desplace, siempre cuesta abajo durante los dos kilómetros, un poco menos que tiene la vía verde.

Muchos árboles a ambos lados y creí ver un olivo centenario que hay en el parque, pero solo creí verle. Me parecía tan insulsa la vía verde que no me pareció interesante irme deteniendo en cada parte de la misma.

Esta era la tercera vía verde en un día, pero como he dicho, sin mucho o casi sin ningún interés para mi.

Comentaba al principio lo útil que es el aceite 3 en 1. Pues hacer estas tres Vias Verdes no ha servido mas que para hacer ejercicio, que no es poco.

Deseaba después del recorrido realizado encontrar un bar donde comprar un agua fresca. Los tres bidones que llevaba ya me los había bebido calientes.

Ningún bar a la vista. Nueva colaboración con el Google Maps que me llevó hasta la estación de Cartagena. Otros dos o tres kilómetros por el centro de la ciudad.

A las 14:15 ya estaba en la estación y comprobé que había un tren con dirección a Murcia a las 14:43 horas. Fui a sacar el billete y me indicaron que para ese tipo de trenes no podían sacar el billete para la bicicleta, que me subiera en el tren y resuelto el problema.

El material de Renfe para estos trenes digamos que es un poco antiguo, los gestores murcianos de Renfe me agradecerán mi condescendencia con sus trenes. Para subir la bicicleta hay que salvar cuatro peldaños considerablemente empinados, con bastante esfuerzo se consigue. Y las personas con movilidad reducida, pueden subir a esos trenes?. Creo que no.

Dentro del tren no hay un espacio físico para colocar la bicicleta, tampoco una silla de ruedas y si me apuras tampoco un coche de bebés. Coloque la bici en una de las plataformas y me quedé pendiente de la misma, por si alguien tenía que subir o bajar por esa plataforma.

En la primera estación desde Cartagena una mujer, su hija de unos 10 u 11 años y un bebé de poco más de un año pretendieron bajar justo por allí, aparte como pude la bicicleta y La Niña que iba la primera no pudo abrir la puerta, desde el lado contrario y sujetando la bici con una mano intenté ayudar para ni La Niña ni yo obtuvimos el resultado deseado. Conclusión, esas tres viajeras y alguno más se pasaron de estación. El interventor del tren les autorizó a volver en un tren que podían coger en la siguiente estación donde nos cruzamos con él. Entiendo que se resolvió el asunto.

Otra vez en la estación de Murcia. Sigue, no podía ser de otra forma, pareciendo un campo de guerra. Mi tren hacia Totana salía en media hora o un poco más y por tanto aquí me dio tiempo a tomar una cerveza y a comprar un agua para el viaje. Nada más. Eran casi las 4 de la tarde y lo de comer se quedó en el limbo.

Subí la bicicleta al tren, me mandaron volverla a bajar para subirla por otro sitio donde tampoco había sitio para la bicicleta y con mucho cuidado la coloqué en el lugar indicado para coches de bebés, cuatro escalones pronunciados de subida, otros cuatro de bajada y otros cuatro de subida. Todo facilidades.

Salvo la charla que me dio el interventor sobre sus amistades que utilizaban la bicicleta y su temor a usarla en verano, nada de interés, salvo que no había comido y ni siquiera pude sestear en el tren.

Estación de Totana. Bajé la bicicleta y ciertamente el coche estaba aparcado a la sombra. Ahora bien, daba lo mismo. La temperatura no bajaba de 42 grados centígrados.

Cargada la bici en el coche nuevo viaje hasta Vera.

Como ya conté en mi anterior entrada, del grupo de amigos de la playa solo quedamos cuatro, así que Jose hizo una tortilla, TERE unas magras con tomate y cenamos juntos.

Debimos ser la peor compañía del mundo, antes de las 12 de la noche nos despedimos, estábamos dando cabezadas del sueño que arrastrábamos.

En esta entrada se puede ver que no por mucho que recorras ves más cosas, solo es que recorres mas. Cuanta fealdad en el camino.

Hoy, día 18 de agosto, tocaba descanso de las vías verdes. He recorrido el camino de Luis Siret y lo que en su momento denomine “Bidegorri clandestino” y posteriormente “Camino de Sirga” Del Río Almanzora en ambos sentidos y cómo no había completado el entrenamiento habitual me he ido hasta Garrucha y he vuelto. Una forma como otra cualquiera de pasar la mañana.

Si nada se tuerce, mañana día 19 de agosto, intentaré finalizar las vías verdes de la zona. Seguiré contando.

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Un comentario

  1. Madre mía Mariano, te va a dar un chungo con tanto calor y sin comer….cuídate…..Y tienes razón que zona más fea…..Besazos.

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