210617 ¿Por donde empiezo.?
Ya comenté que quería seguir recorriendo vías verdes cuando tuviera un poco de tiempo. Me habían montado un reunión de familias en el piso donde vive mi hermano. La reunión era el día 16 a las 17:30 horas, así que alquilé una furgoneta, el Ibiza sigue perjudicado desde el último robo, salí de Madrid antes de las 12 de la mañana para poder comer en Valladolid antes de la reunión. En el camino recibí una llamada de mi amigo PEPE IKE contándome que había concluido el Canal de Castilla en Valladolid. Quedamos a comer en Costa Piñón.
Llegué al lugar a las 14:15 y en lo que tomábamos una cerveza antes de la comida recibí una llamada del piso donde está mi hermano. No tenía nada que ver con la reunión, solucionamos el tema demás de la llamada y le pregunté a la persona que me llamaba si la vería en la reunión de esa tarde. Me dijo que la reunión ya se había celebrado por la mañana. El cabreo mío os lo podéis imaginar. No quiero profundizar en el tema.
Comimos unas rabas, una ensalada y tres pinchos de cordero. Muy bien. Creo que Pepe y su amigo Pedro quedaron contentos con mi recomendación.
A las 16:00 o 16:30 cogí la furgoneta y saltándome lo programado decidí ir a dormir a Zaragoza. Entre unas cosas y otras llegué hacía las 21:30 horas. En el primer hotel no había habitaciones, en el segundo el precio que me pedían era desorbitado y busqué un tercero en booking que se ajustaba a los precios que yo puedo pagar.
Empezó una tormenta en Zaragoza en la que caía agua sin mesura. Entre que era de noche, que la lluvía impedía ver por donde circulabas y que todavía no tengo pillada la medida a la furgoneta tardé en aparcar casi dos horas. Llegué al Hostal a eso de las doce de la noche.
El hostal era especialmente “cutre”. En una segunda planta, con un paisano que quería controlar la llave por si me llevaba a alguien a la habitación y cuando le pregunté por un sitio para tomar una cerveza (no había cenado) apareció una travesti llamada “Juana” que se ofreció a llevarme a un sitio abierto si la invitaba a una copa.
La bronca que montó el de recepción fué suficiente para evitarme ese acompañamiento. Salí a pasear, encontré un bar gestionado por unos chinos donde pude tomar la cerveza y volví al hostal. Recuperé la llave y conseguí acostarme a eso de la una de la mañana. Menos mal que no hice fotos de la habitación, alguno o alguna de mis lectores se cortarían las venas con ese panorama.
A las 6:30 ya estaba arriba y entre ducha y recoger trastos estaba desyunando (en otro bar con chinos) a las 7:15 horas. Con todo en la furgoneta me fuí hasta el Carrefour de Vía Augusta donde comenzaba la vía verde Corredor Oliver – Valdefierro. Está en la lista y había que hacerla, pero es un carril bici o “Bidegorrí” de los tantos que hay en Zaragoza. Viaje de ida y vuelta y a las 9:00 ya habíais cargado la bicicleta en la furgoneta y emprendía viaje hasta Huesca. Autovía 23 y e menos de una hora estaba en el comienzo de la Vía Verde del Canfranero. Más de lo mismo, un tramo urbano y se continúa hasta un lugar despoblado en las proximidades del siguiente pueblo. Vuelta otra vez hasta donde estaba la furgoneta y a seguir la ruta.












Otra vez de vuelta a Zaragoza y continuación hasta la Puebla de HIJAR que es donde comienza la Vía Verde del Valle de Zafán.




Aparqué en la estación, saqué la bicicleta y preparé el equipaje que me quería llevar en la alforja. Recargue los bidones de agua y me compré un “bocata” para el camino.
Esta Vía Verde ya la había recorrido en el mes de Julio del año 2018, pese a eso, empecé muy bien y en algún momento del recorrido me he perdido. Pero perdido, perdido.







Intenté comer el bocata. Imposible. Bebí casi los tres bidones de agua y cuando no sabía que hacer. El GPS no tenía cobertura, apareció mi “Hada Madrina”. Se llama José (se el apellido y no voy a compartirlo) y viajaba en un tractor John Deere de color verde con un remolque cargado con 2.500 kg. De Cebada.
Empezó a darme explicaciones sobre como volver a la vía verde y me ofreció dos cosas. Una cerveza Ambar fría que rechacé y que le siguiera para acercarme hasta la vía verde.
Me vió la cara y decidió hacerme una tercera oferta. Subíamos la bici al remolque con la cebada y viajábamos ambos en el tractor. Así fué.
Charlamos. Me contó que estaba jubilado, que sus hijos vivían en Zaragoza y que no podía dejar sus tierra sin cultivar. Alguna cosa más, pero lo importante es que estaba en plena recolección del cereal y se permitió el “lujo” de llevarme hasta la vía verde. Aunque llevaba una bandera de España considerable de tamaño en el tractor no pude sentirme incomodo, y ha sido un momento especialmente agradable. Me dejó a tres kilómetricos de Puig Moreno. Pude rellenar los bidones y tomarme un café con hielo.






Ya estaba otra vez en el camino y tampoco quedaba tanto hasta Valdealgorfa que es donde voy a pernoctar. No me he quedado en Alcañiz por el precio de los hoteles. Según Google Maps eran 26 km y menos de una hora y media.





Ha sido el viaje más agónico que recuerdo. Entre el calor, mi falta de sueño y alguna otra cosa, he tardado casi dos horas y medía en llegar al destino. En concreto he llegado a las 19:00 horas. Una jornada de trabajo bastante larga.
Valdealgorfa está en un cerro donde he tenido que subir ya sin fuerzas. Pero he llegado.
Lo primero una cerveza en el bar de la plaza y ya en Las Bodega del Galo he podido guardar la bici, he abierto la alforja que está llena de cebada y sobre todo he podido ducharme.
Aseado, tampoco he conseguido refrescarme, pero al menos aseado. He organizado las recargas de todos los artilugios que lleva uno cuando va de viaje. Me he sentando en el mismo bar de la plaza y han caído hasta tres cervezas. Las necesidades de liquido en estos momentos son amplias.
Cuando he llegado estaban sentado en el bar una “grupeta” de ocho ciclistas a los que les ha ido igual de mal que a mí, pero ellos no han tenido ninguna “Hada Madrina” llamada José.
Tienen programado ir mañana hasta Tortosa. Yo quiero seguir un poco más adelante y volver a Tortosa a dormir. Ya veré como se va dando el camino.
Estoy en un momento en el que todo el mundo habla de las anormales temperaturas. Yo he decidido que no puede influirme. Hay que seguir.


“La TERE” me ha recriminado que no estuviese en casa. Le ha tocado hacer la compra a ella.
O viajas o Compras.
Pero Mariano, no tuviste ya bastante con furgonetas cuando te tuvieron llevas a Murcia????……Me encanta tú atrevimiento…….Gracias a José, alias Hada Madrina por rescatarte, aunque lo de rechazar una Alhambra no está bonito…je,je,,,,,je….Por cierto, me alegro que tengas tú público y se te ofrezcan “Juanas” por esos pueblos de Diosssssss……Y no enfades a «La Tere»…..Cuídate.