220618 Y no he llegado al Mar.

Cuando uno planifica un viaje desde la mesa de su casa todo parece poco y vas añadiendo kilómetros como si tus piernas no fueran a ser las que recorrieran esos kilómetros.

Si además a lo planificado le vas haciendo cambios te encuentras con que has previsto una etapa de 180 kilómetros para la que no hay horas en día. La media que estoy haciendo es de 20 km/h. Si le añado las paradas para las fotos, para comprar agua, para comer y para fumar un par de cigarros pues resulta que me voy a 12 horas pedaleando y ese no es el objetivo.

Tuve esta mañana que esperar un rato hasta que el bar de la plaza estuviese abierto, me tomé mi desayuno habitual y desde la plaza en un descenso maravilloso llegue a la estación de Valdealgorfa.

Esta vez no hice caso a las advertencias de carteles y recomendaciones verbales y sin encomedarme ni a Dios ni al Diablo me fui directo al Túnel del Equinocio, según los carteles está cerrado por peligros de desprendimientos. Aún con esos avisos hay una puerta entornada que puedes pasar y recorrer los 2,4 kilómetros del túnel. Se llama así por que en las fechas próximas a los equinocios de primavera y otoño el sol ilumina todo el túnel. Yo no he podido ver ese espectaculo, el túnel es un espectáculo en si mismo.

Cuando recorrí esta zona hace cuatro años fui mucho mas timorato y tuve que recorrer ocho kilómetros de subidas y bajadas para evitar esta maravilla.

Seguía en Aragon y aunque hacen esfuerzos, la vía verde del Zafan tiene deficiencias en señalización y mantenimiento. Un poco de subida, una bajada maravillosa y en ese tramo ya había recorrido Valdejunquera, el viaducto de Matarrana y Torre de Compte. Otra buena subida y llegué hasta Cretas donde subí al pueblo para comprar tabaco.

Ahora empieza lo realmente interesante, desde Cretas hasta Arnés y Lledo que es el final de la vía verde del Valle de Zafan es una bajada prolongada en la que casi no hay que dar pedales.

Y hemos acabado la via verde del Valle de Zafan y mi estancia (de momento) en Aragon. Empezamos otra vía verde la de las Tierras Altas del Ebro.

Sigue siendo igual que el último tramo anterior, bajar, bajar, bajar. Llegamos a Horta de Sant Joan, Bot donde he tenido que provisionarme de agua otra vez, Pinell de Brai, Benafallet y el resto de estaciones. Ahora estoy confundiendo la vía verde de las Tierras Altas con las del Bajo Ebro.

Vuelvo a cargar agua en Xerta y aquí acaba el descenso. Importantísimo, tanto la primera (Terras Altas) como la segunda (Bajo Ebro) son ejemplo de gestión de una vía verde.

Asfaltadas, bien cuidadas, muy informadas y salvo un tramo del que luego hablaré casi perfectas. Como me caracterizo por dar por el culo en estas entradas y no puedo escribir solo loores sobre un trabajo, resaltar que mientras en tramo aragonés existe un conteo de kilómetros con los que faltan hasta Tortosa en estos tramos Catalanes solo cuentan los kilométricos del tramo.

Es cierto que cuando recorro estas vías verdes es sábado, pero cuanta gente. Lo mejor para añadir aficionados las familias que recorren un tramo de la vía verde, lo peor las familias que recorren un tramo y que en los túneles van cada uno a su bola. No sabes si vas a arrollar alguno en el camino.

Cuanta gente y que bien. Como he sacado el tema túneles, en este caso no me ha sorprendido, pero he recorrido entre los túneles de verdad, los tunelillos y los amagos de túnel más de 60. Con una cosa importante. Muchos están iluminados y además aprovechas el túnel para disfrutar de un oasis climático. En ellos la temperatura baja considerablemente y es un respiro para nuestro cuerpo.

Sigo hasta Tortosa y la ultima parte del recorrido está bastante peor cuidada que el resto de la vía verde. Llego a eso de las dos y media de la tarde. Un tentempié a base de un montado de chorizo y a por la última vía verde del día. La del Carrilet de la Cava. No se han esmerado, este recorrido es prescindible.

Quería continuar hasta Riumar y ver como el Padre Ebro desemboca en el Mar pero eran otros 30 kilómetros hasta el mar y otros 40 hasta Tortosa. Era un recorrido que tendría que hacer mañana y hubiera sido placentero, pero como voy un poco acelerado he decidido hacer hoy el recorrido y no he llegado hasta el mar pero un rato de descanso merecía ese sacrilegio.

Añado este párrafo después. Resulta que podía haber bajado hasta el mar y dormir en L’Aldea, mi desconocimiento y mi estupidez hizo que diera por descontado que la estación más próxima al mar era Tortosa y no L’Aldea que está en las proximidades de la desembocadura. Podía haber finalizado el recorrido, dormir en este ultimo pueblo y encima el tren pasaba 20 minutos después para llegar a Tarragona que es donde redacto este párrafo.

Si algún día dejo de ser un atacado de la vida recorreré estos caminos parando en cada lugar que me resulte interesante, eso sí, intentaré no pillar una ola de calor. La sufrí en 2018 y la estoy sufriendo en este viaje y espero que en la próxima vez no tenga que rellenar los bidones de agua cinco veces.

Acabadas las vías verdes previstas para hoy y para mañana he vuelto a Tortosa, he intentado dormir la siesta y no lo he conseguido y aquí ando esperando recuperar la furgoneta en la Puebla de HIJAR mañana a eso de la una y media de la tarde. Para eso tienen que funcionar bien las combinaciones de trenes y yo tengo que levantarme a las 6 de la mañana.

Son los pagos que uno tiene que hacer por ser un jubilado trotamundos. Veremos lo que soy capaz de hacer mañana cuando nos juntemos la bicicleta, la furgoneta y yo.

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