210806 Irene como disculpa.

Tenemos el apartamento lleno. Además de TERE y yo, que somos los habituales, están Alba, Ruth e Irene. Tanto personal hace que las prácticas habituales de las vacaciones se vean alteradas. Ayer día 5 de Agosto, y tras despertarme a las 6 de la mañana por orden de nuestra nieta Irene, para evitar que estuviéramos todos a la hora del desayuno me fui con la bicicleta a realizar uno de los recorridos ya habituales de la zona. Salí cuando ya TERE, Irene y yo habíamos desayunado y La Niña y TERE habían salido a dar un paseo con mi bicicleta. Objetivo:

Carboneras. Es recorrer la costa Almeriense desde Vera, pasando por el pueblo de Garrucha, Mojacar Playa en toda su extensión y recorrer la sierra que hay pegada al mar. Subiendo hasta el Mirador de la Granatilla y bajar por el mirador y hotel abandonado del Algarrobico hasta Carboneras.

Teniendo en cuenta que ayer conseguí que me arreglaran la bicicleta y ya puedo funcionar con todos los piñones, el recorrido hasta el final de Mojacar Playa fue bastante rápido. Pude circular a una media de 23 km/h esos 16 o 17 kilómetros que hay desde que partí de los apartamentos NATSUN.

Otra cosa fue, y será siempre la subida hasta el mirador de la Granatilla. Pones la asistencia de la bicicleta bastante elevada, pones uno de los piñones grandes y te pones a dar pedales como si no hubiera un mañana, pero avanzas al ritmo que puedes. Hay tramos que por mucho que ya me empeñé no paso de los 13 o 15 km/h. Además, como en todos estos “puertos” o como sea que se llame esta subida, no es que subes y subes y subes. No. Subes, subes y cuando crees que vas a llegar al final del recorrido, bajas un tramo. Y después otra vez, subes y subes y subes. Así varias veces. Por lo que no es que subas un puerto, es que te pasas mas de media hora dejándote el “alma” en un empeño que seguro merecerían causas de mayor calado.

En cualquier caso, es una carretera transitada pero no tanto y los ciclistas en uno u otro sentido somos bastantes, por lo que los coches que circulan por esa carretera suelen tener bastante precaución y no té agreden como en otras.

En esas estaba cuando al final de las subidas, las bajadas y las otras subidas he llegado hasta el Mirador de la Granatilla, desde donde se ve hacia el norte las playas de Mojacar y hacia el Sur, las playas del Lance, del Algarrobico, el puntazo el Rayo y Carboneras. Pero sobre todo se ve, toda la bajada que hay que recorrer para llegar hasta el pueblo.

Montar en bicicleta todos los días es agradable y para mi conveniente, pero no nos engañemos, es cansado y requiere un importante esfuerzo. Así que una vez en el Mirador de la Granatilla y visto lo que quedaba de bajada hasta Carboneras decidí no seguir el recorrido y volver sobre mis pasos.

Pensé que, con un poco de suerte, me necesitarían en el apartamento para cualquier cosa relacionada con Irene, así que la bajada, en vez de hacerla con destino Carboneras la realicé por el mismo camino que había llegado y me dirigí a la mayor velocidad posible hacia Mojacar Playa. Muy bien los tramos de bajada y un poco menos los que a la vuelta tuve que subir para volver posteriormente a bajar.

Haciendo números y alargando un poco el recorrido de vuelta podía realizar un poco más de 50 kilómetros en el día y además estar en el apartamento a eso de las 11:30 horas. Me detuve en donde pretendemos cenar esta noche un total de 13 amigos y negocie hacer una reserva sin que admitieran reservas en el restaurante. Pase después por Rock Road, la tienda de bicicletas de Garrucha para contarle al propietario que había arreglado al bici en otra tienda y que no se preocupara de conseguir el casete que nos faltaba y me di una vuelta por el Paraje de la Media Legua para volver por esas carreteras y caminos deshabilitadas hasta Vera Playa. Cuando llegué tenía a todas las mujeres de la casa todavía en el apartamento. Entre los desayunos, los juegos de Irene y hacer las diferentes comidas por edades se les había agotado la mañana para bajar a la playa. Irene parece que no había dormido en toda la mañana.

Durmieron a La Niña y me encomendaron quedarme de guardia para velar sus sueños. A eso de las 13:15 volvió TERE de la playa, despertamos a Irene, que no se lo tomó muy bien y ya, la hora que era, bajamos a la fase Cervezas sin pisar ni Irene ni yo la playa. Otro día sin baño. Las cervezas como siempre. Vamos pidiendo, vamos bebiendo y en este caso Irene fue la “prota” del lugar. Como novedad, en el Chiringuito NATSUN, y después de insistir durante cinco años, nos han puesto huevos cocidos de tapa. Ha sido un trabajo duro de José Antonio que durante estos cinco años no ha dejado de pedir huevos cocidos cada día que hemos tomado el aperitivo en el lugar.

Luego hemos subido, ha comido Irene, hemos comido por fases los demás y al final cada uno ha dormido la siesta que ha podido. Sin ir más lejos, yo he empezado a escribir esto a las 18:00 que es cuando me he despertado y ya quedábamos en el apartamento Alba y yo. Las otras tres convivientes se habían bajado a la playa para compensar la mañana. Así estamos.

Por la noche acabamos cenando en el Chiringuito El Espigon de Garrucha. La dueña se comportó y cumplió su parte del acuerdo. Nos reservó las dos mesas que están encima de la playa y en ese lugar magnífico cenamos. Hubo un pequeño contratiempo doméstico para una parte de los trece comensales que allí estábamos, pero concluimos la cena el resto con bastante pescado y bebida. Muy bien esa parte.

Hoy, ya día 6 de agosto, vuelvo a la carretera para repetir en parte un recorrido realizado este mismo año y en parte un recorrido que realice el año pasado.

En concreto, salí antes de las nueve de la mañana con destino Aguilas. Ya había ido una vez este año y tampoco esta nada mal repetir. Todo el recorrido es con el mar a la derecha y aunque tiene bastantes subidas y bajadas uno se acostumbra a todo. No he realizado ninguna parada en todo el recorrido por lo que tampoco tengo ninguna fotografía del día de hoy.

Cuando llegué a Aguilas, y como mas o menos intuía el camino, seguí por un carril bici que sale precisamente de la Vía Verde del embarcadero del Hornillo hasta Calabardina, que es una pedanía de Águilas. Son 5 kilómetros de subidas y bajadas suaves y bastante cuidados. Solo hay un punto donde dos casas sobresalen un poco más que el resto y han obligado a que el carril bici se quede en ese punto en poco mas de 30 centímetros. El resto hasta la Playa de la Cola es carril bici. Desde ese punto debes buscarte la vida.

Cómo veis no tienen nada de épico los recorridos de los días 5 y 6 de agosto. El primer día fui en dirección Sur y el segundo dirección Norte, ambos por recorridos conocidos y trillados.

En la Playa de la Cola aparque la bicicleta, seguí bebiendo agua cómo había bebido durante todo el camino. La temperatura cuando llegué a Calabardina debía ser ya de 30 grados centígrados. Y para compensar el ejercicio me fumé un cigarrillo. Había realizado todo el recorrido sin parar y me esperaba el mismo recorrido de vuelta con la misma intención. Si acaso una pequeña paradita para lo habitual de los ancianos, miccionar y seguir en el camino.

Ayer justifique no llegar hasta Carboneras por si me necesitaban para atender en algo a Irene y hoy he decidido no parar casi nada por lo mismo. Es una justificación asumible por todo el mundo.

He recorrido hoy un poco más de 76 kilómetros en menos de tres horas y media con la idea de “atender” en lo posible a la muchacha.

Es obvio que cuando he llegado el personal de casa ya estaba haciendo sus cosas. Alba y Ruth se habían bajado a la piscina con La Niña, TERE estaba ultimando la comida de esta y todo el mundo, como es lógico, pasaba de mí.

Una vez que subí hasta el apartamento y me desembarace del disfraz de ciclista, me permitieron colaborar en dar de comer a nuestra nieta. Podían prescindir de mí, lo hicieron para que me sintiera bien.

Una vez que La Niña se comió su puré y una caballa, bajamos al chiringuito a tomar cervezas. Otro día que me he perdido el baño. Tampoco es lo más importante.

Buenas cervezas y tintos de verano y nuestros contertulios habituales viendo el partido de fútbol entre Brasil y España en la final de la Olimpiada. Tampoco les vi especialmente entusiasmados. Cuando ya habíamos trasegado cada uno nuestra ración habitual de bebidas y comidas llegó el descanso del partido y como corresponde cada mochuelo a su olivo. Y nos subimos al apartamento a comer. Después de disfrutar del “momento comida” y teniendo en cuenta que Irene seguía durmiendo su siesta, pase al momento descanso vespertino. Aquí siempre es así. Un poco de ejercicio matinal, un baño o no, un buen aperitivo, una comida y siesta.

Cuando desperté de la siesta me enteré del gran éxito de la Selección Olímpica de Fútbol de España. Había quedado subcampeona. Que más podemos pedir.

En la tarde diversificamos la actividad. La mayoría de la gente vuelve a sentarse en la playa e incluso se baña y otros nos tomamos unos cafés, leemos o escribimos alguna entrada para el blog. Cosa de prioridades.

Ya veis que sin haber realizado nada especial, soy capaz de hacer una entrada del blog con las cosas domésticas del veraneo. Cuando desaparezcan de Vera las Chicas: Ruth, Alba e Irene el domingo a la tarde, volveremos a no tener justificación para hacer más cortos los recorridos o para volver a recorrer las vías verdes que tenemos pendientes de la Región de Murcia y de la provincia de Almería.

Mañana domingo, cumpliremos con el mandato de la santa madre iglesia y descansaremos de la bicicleta. Tampoco es que vayamos a ir a misa o el resto de las cosas estipuladas para los creyentes. Simplemente, como hay mercadillo en Villaricos, iremos a comprar frutas y verduras al mercadillo, nos pegaremos un buen desayuno con los churros del lugar y las muchachas junto con TERE y Belén patearan los puestos de ropa para decir al final que no había nada interesante. Es lo habitual.

Así pasamos nuestros momentos vacacionales, aunque para mí como jubilado, las vacaciones sean permanentes.

Siempre nos pasa a los que cumplimos muchos años. Seguiré escribiendo entradas en este blog, y si es posible con recorridos más novedosos.

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Un comentario

  1. Mariano, estos días la «prota» es Irene…..Vaya bebé precioso que compartimos….imagino que te habrás dado cuenta que es de todos y nos tiene la «jodía» encandilado.

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