230309 Sigo con la duda.
Siempre que empiezo un viaje, sobre todo si es en bicicleta, estoy un poco intranquilo. Me levanto mas pronto de lo que es necesario y me dedico a dar vueltas en la casa sin ningún fundamento.
He sacado y metido diversas cosas en las alforjas, he preparado la bolsa de mano y a las 9 de la mañana ya estaba como “enjaulado” en aquel espacio.
Menos mal que hoy ha ido a casa la mujer que la limpia una vez a la semana y me ha mandado a comprar distintos productos de limpieza para que me entretuviera y no diera guerra.
Aproveché para comprar un poco de pan y una empanada pequeña y me preparé un bocadillo para el viaje.
A las 10:30 ya no sabía que hacer y me he ido hasta la parada del autobús, voy cargado como una mula.
Un buen rato de espera y rápidamente en la estación de Laguna. Haciendo tiempo me he fumado un cigarro y he bajado a los andenes. El tren ha llegado inmediatamente y a eso de las 11:00 horas ya estaba en la estación de Atocha. Como el tren hacia Cádiz no salía hasta las 12:05 me he ido hasta la plaza roja y con tranquilidad he visto como operan los muchachos que intentan captar gente como socios de una ONG. Me he intoxicado un poco con los humos de los vehículos que pasan por Atocha y por los dos cigarros que me ha dado tiempo a fumar.
A las 11:40 he pasado el control de equipajes y aunque había bastante cola para un Ave a Barcelona la sala de embarque estaba “razonablemente” vacía. Mi experiencia de ferroviario me ha indicado que lo mejor era colocarse cerca de una de las pantallas de salidas y estar pendiente de la vía de donde salía mi tren. Tren 02134 con destino a Cádiz, con salida a las 12:05 avanzaba hacia arriba en el panel pero no indicaban la vía en ningún momento. Me quité los auriculares y estuve pendiente de la deficiente megafonía del lugar.
A eso de las doce menos diez empezaron a indicar que oportunamente nos informarían de la hora y vía de donde saldría. Así que quieto mirando la pantalla.

Por ahorraros la experiencia deciros que finalmente pusieron el tren en la vía 11 y que salimos con 50 minutos de retraso. Una de las muchachas que me reconoció cuando hacia el chequeo me dijo que el tren en el que teníamos que viajar se había estropeado y que habían tenido que traer uno desde el taller. No hay nada como empezar un viaje aprendiendo a tener la suficiente paciencia como para no enfadarse.
Lógicamente el coche en el que yo he viajado estaba en cabeza del tren por lo que me ha tocado recorrer los doscientos y pico metros del tren con las alforjas a cuestas.
Dispuesto a disfrutar de un maravilloso viaje de cuatro horas y media, me he sentado, he enchufado el teléfono a la red y me he pasado un buen rato leyendo el último libro de Dolores Redondo. La compañera de asiento era una mujer del Puerto que venía por tercera vez a su ciudad ante la inminente muerte de una de sus hermanas. Una conversación verdaderamente animada.
No descarto que en el camino echara una cabezada, pero si comprobé que Ciudad Real y Puertollano diluviaba de verdad. Cuando llegó el carro bar al coche nueve, no quedaban cervezas para comer el bocadillo y la empanada. Me fui hasta el coche cafetería y compre una.
Me comí ambas cosas y me bebí la cerveza, pasamos Córdoba y antes del intercambiador sevillano ya me puse de pie. Observe como tantas veces la operativa del cambio de ejes y permanecí de pie hasta Sevilla.
Las dos horas y media de tren mas la hora y pico que había pasado en la zona de embarque me obligaron ha bajar en Sevilla para fumar un cigarro rápido.
Lo bueno de un tren como el Alvia a Cádiz es que pasado Sevilla todo el mundo se dispone a bajarse, paro el tren en Dos Hermanas donde nunca ha tenido parada, bajaron los Jerezanos, mi vecina de asiento me pidió que le bajara la maleta y le desee lo mejor para la hermana que se lleva muriendo desde el pasado verano.
En el camino me llamó el del Hostal San Francisco preguntándome cuando llegaba, tras darle las explicaciones pertinentes me indicó por Whats la operativa para entrar en el hostal y en la habitación. Tenía dentista y tampoco era cosa de perder la cita.
Llegamos a Cádiz con el mismo retraso con el que habíamos salido de Madrid (50 minutos). Una cosa muy buena, como venía en cabeza fue mas rápido salir de la estación. Un taxi hasta el hostal y claro está en una calle peatonal y me tuvo que dejar a doscientos metros de la puerta del hostal.
En el número diez de la calle San Francisco realice todo el procedimiento comunicado por Vicente vía Watch. Cuando digo todo el procedimiento es que lo cumplí a pies juntitas. Realizado todo lo anterior me metí en el ascensor y tal como me había dicho apreté el botón de la segunda planta. Para hacer una prueba dejé de pulsar y el ascensor se paro. Había que apretar durante todo el recorrido.




Dejé todos los bártulos en la habitación, que no es una cosa del otro mundo, pero me vale. Lo sorprendente son las vistas que he captado desde la ventana.

A través de la calle Columella me fui hasta la plaza Topete y a la oficina de correos. En capitales de provincia no es como en las grandes ciudades, estábamos cuatro personas en la oficina principal de correos. Pedí número y al poco tiempo me atendieron. No pretendía coger a Hortensia, solo quería asegurarme de la mejor hora para recogerla mañana. Al ser diáfana la oficina vi una caja que se parecía mucho a la de mi bici que estaba en posición vertical. La propia caja que vendió correos indica en la posición en la que debe estar la caja, pero no quiero ni saber. Como habréis deducido no me dieron una hora adecuada para recoger a Hortensia.
En Cádiz, y lo hago siempre que llego a esta ciudad, lo primero es ir a la playa de la Caleta, se lo debo a mi amigo Rafa. Llovía, soplaba poniente, pero seguía siendo Cádiz. Que maravilla.



Y no nos pongamos tontos, no es la tacita de plata, no es el “no va más”, pero es Cádiz.
Vistas las gaviotas, visto el mar, vista la Caleta, me fui hasta la Iglesia De Santiago para empezar de alguna forma el camino. Bienvenido, que es el sacristan De la Iglesia me mando a una librería a por la Credencial del Peregrino. Primer óbolo involuntario a la Iglesia. Son dos euros la credencial, y encima me aseguran que no tendré suficiente con una.





Vuelvo a ver a Bienvenido y me sella la partida en la Credencial, esta vez sin óbolo.


Saliendo De la Iglesia de Santiago veo que la Catedral tiene todo dispuesto para el paseo de muñecos que me ha dicho el taxista. Ya han puesto los graderíos y han acotado las zonas de paso de la Semana Santa. Esta ciudad es un no parar.

Menos mal que a la vuelta De la Iglesia de Santiago y de la Catedral he reparado en el escaparate de una tienda que había puesto todo lo necesario para la manifestación de ayer en el escaparate. Os pongo fotos del escaparate. Me ha causado una impresión diferente una camiseta que explica la filosofía de mi señora. Nunca lo ha verbalizado como en la camiseta, pero lo cumple a rajatabla.




Mañana será mi reencuentro con Hortensia, no veo el momento.
Yo entiendo Mariano que te deberían devolver dinero por la demora del AVE. Por cierto…..las vistas desde el hotel son preciosas…Un abrazo de tu groupie.