240617 lo había mirado.
Después de escribir la entrada en la que contaba todo el recorrido que nos hizo Pablo por Toulouse, bajé a sentarme tranquilamente en una terraza. Evité, como ya dije, lo de contemplar el Garona al atardecer y ver si los ladrillos se veían rosa o naranja. Fue una tarde bastante apacible y mucho más descansada que la mañana.
Un par de cervezas y un poco de cena, tampoco para exagerar. Como esta gente cierra tan pronto a eso de las diez ya estaba leyendo en la habitación. Y es que no cunde ponerse a leer en esos momentos, sin una silla adecuada, con las luces generales de la habitación y fumando a escondidas es casi imposible concentrarse mucho más de media hora.
Al rato ya estaba en la cama. El wifi no funcionaba, la tele aunque no la entendiera se quedaba congelada, vamos que tenían una panoplia de entretenimientos completa. Son cosas del Hotel Raymond IV. Está mañana, y dado que seguía sin wifi, he preparado la publicación y no me he querido demorar más en contar mis tonterías.
Ya he bajado con todo preparado para comenzar el camino. Desde el hotel al canal de midi había unos quinientos metros, lo importante era saber en que dirección debía emprender mi camino hacía el este. Una de las mil paisanas que circulaban en bicicleta por las aceras del canal me ha indicado el camino. Lo primero desayunar unos cafés y unos croasan.





Luego reanudar la marcha. Los primeros diez kilómetros han sido de atasco permanente de bicicletas. Había que recorrer el camino con mucha precaución. Bicicletas que te adelantaban, bicicletas a las que adelantabas, muchas bicicletas de frente por lo que había que ir con bastante tino. Había bicis de carga, bicis para llevar hasta dos niños al cole. Vamos, como la fiesta de la bicicleta que se celebraba en algunas ciudades españolas, pero a diario.
En esos primeros diez kilómetros he llegado hasta la factoría de Airbus, donde ayer me explicaron que ensamblaban los aviones de la marca europea.
Después ya ha sido canal con el tráfico normal. Ha diferencia del canal que había finalizado el sábado en este había bastantes menos barcos y un trafico fluvial más escaso. En cualquier caso me he divertido bastante un par de veces que he visto como dos barcos traspasaban las esclusas. El método, la tranquilidad en todas las operaciones, como se van llenando las esclusas y cuando ha pasado el barco se cierran para llenar la siguiente. Todo un derroche de ingenio.








Por el camino iba encontrándome con ciclistas locales que recorrían un tramo del canal o que simplemente entrenaban por esa zona y en ambas direcciones encontré locos como yo que estaban recorriendo el canal del midi. Como tengo esa facilidad para los idiomas casi siempre me quedo en blanco cuando me hablan de sus recorridos y de sus experiencias. Consecuencia clara de haber sido un mal alumno en las clases de francés y eso que en el Instituto Zorrila me daba clase de ese idioma el consúl francés de Valladolid. Monsieur Petit.
Entro en lo del título de hoy. Había leído que por esta zona hay días con rachas de viento bastante importantes. Podía haber realizado el camino de este a oeste o al revés que es como decidí hacer el viaje. Había comprobado la dirección del viento de los primeros días, pero nada me dijeron que cuando abandonara Toulouse el viento iba a cambiar y ahora sopla de este a oeste, vamos, que tengo el aire de frente. Como jode. El recorrido es más o menos suave con bastantes más vueltas y revueltas que el canal anterior pero muy interesante. El viento te impide avanzar mas de lo que uno quisiera. Amenaza con seguir con el viento en esa dirección mañana. No he mirado más días, no puedo cambiarlo.

Creo que en las proximidades de Avignonet-Lauragais había una laguna y complejo deportivo con el canal como elemento principal, pero estaba en la otra orilla, no he podido verlo.
Hasta ese punto el firme del camino era mejor que muchas carreteras de las que he circulado con Hortensia o con la BH por España. Desde ese punto hemos pasado a la zahorra y se hacía más costoso avanzar. Bien señalizado y casi limpio todo el recorrido.
Hoy no he salido en ningún pueblo, el canal no daba opciones y había que seguir avanzando.
Había mercadillo en CASTELNAUDARY, se organizan mucho peor que los de Villaricos que para mí es referencia. Era casi la una de la tarde y estaban recogiendo. Mucho puesto y no me he fijado si había algo interesante.






En el primer bar que hay en la Cr de la République, he aparcado la bici junto a otra que estaba en las próximidades del bar. El ciclista que por la bandera que llevaba en las alforjas era de Estrasburgo me ha indicado que me sentara en su mesa, el iba en dirección contraria a la mía y pretendía llegar hoy a Toulouse, tenía el viento a favor.
Nos hemos tomado una cerveza cada uno, el ha entrada al bar, ha abonado su consumición y se ha marchado. Luego he pagado yo la mía. Tampoco tenía ninguna obligación.
He llamado al alojamiento y solo le he entendido que se ratificaba en que el check-in era a las seis de la tarde y que no se podía adelantar.
Así que he ido a comer O’ Bistro, me han puesto mi tercer tartar francés, esta vez con tuétano de vaca. Estaba realmente bueno.

Luego he vuelta al primer bar para tomarme cafés sin parar hasta que lleguén las seis de la tarde. Me parece una muy mala hora para entrar en cualquier alojamiento. Me han jodido la siesta y poder escribir la entrada al blog desde la habitación. Ahora lo estoy haciendo en la puta calle. Menos mal que me han dado las claves del wifi del bar para poder trabajar.
Dos o tres mesas más allá de la mía hay un grupo de al menos cuatro ciclistas que tienen pinta de estar recorriendo también el canal de midi. No se han puesto en contacto conmigo y yo tampoco con ellos.
Ahora solo siento no poder estar en Madrid para ver la actuación de Irene en el Festival Fin de Curso de su cole. No se puede tener todo.
Está mañana Ruth me mandó una foto suya con una cara de pocos amigos que era para espantar, pero que cara se puede poner a las siete de la mañana en una foto.
Por cierto, esta mañana que ha sido de mucho trafico de whaps me he enterado que el guía que nos acompañó ayer en el tour por Toulouse es conocido De Alba. El mundo es un pequeño pañuelo.
Mariano, qué curioso el paso de los barcos por las dársenas, y los paisanos de turno en la cubierto de esos barquitos, un poco de envidia (una de mis virtudes) si que me dan. No entiendo lo de entrar en un alojamiento a las 18:00 de a tarde, efectivamente ni siesta, ni nada.
Qué casualidad lo del guía conocido por Alba. Por lo de la fiesta de Irene no te preocupes, estoy seguro que «tus chicas» te tendrán un reportaje acorde con el festejo, y ya se le habrá pasado a Irene su famosa cara de «ñu»: también te digo, a mí me hacen un reportaje a esas intempestivas horas y te prometo que también hay documento sonoro con improperios de todos los estilos. Por lo que veo los TARTAR-IKEA, no son solo de una comarca es algo generalizado en «Las Francias», en fin, si estaba rico, ni tan mal.
Buen camino amigo. Un abrazo enorme de tu grupee favorita.