230311 No hay que agotar las reservas.
Después de escribir la entrada de ayer y mientras me tomaba un café en una plaza próxima al Hostal San Francisco vislumbré que la Iglesia de la Plaza estaba alumbrada exclusivamente con velas. Ya me había dado cuenta en la Iglesia del Barrio de la Viña, pero pensé que eran tonterías mías. Como les vi tan preparados con esa iluminación “medieval” pregunté a un paisano con un escapulario que tenía pinta de ser alguien en la iglesia. Me comentó que ayer tocaba VÍA CRUCIS y que se hacía con esa iluminación. Pondré un video con la entrada del Nazareno en la Iglesia y el inicio del vía crucis.




En la acera de enfrente, un grupo más numeroso de gaditanos estaban pasando su correspondiente vía crucis con el equipo local jugando contra el Getafe. Aguantaron hasta el minuto 100 para conseguir que el equipo madrileño empatara el partido. Podéis imaginar las cosas que se dijeron entonces.
Mientras, la iglesia, con la luz de las velas, había cerrado el pequeño grupo de aficionados a esas ceremonias seguía dentro. Eso sí, sin ninguna voz más alta que otra.
En la cadena Ser estaba escuchando el programa de consumo (Código de Barras) cuando decidí levantarme, no eran ni las seis de la mañana. En lo que me duchaba medio oía Ser Aventureros y a las 7:30 estaba en el kilómetro 0 de la vía Augusta que enlaza Cádiz con Sevilla para continuar después con la Ruta de la Plata. Me reservé la comida principal del día (el desayuno) para el establecimiento donde desayunamos Tere y yo cuando vamos a Cádiz. DON PANES, frente al hospital Del Mar. Hasta ese momento ningún desvío del CAMINO DE SANTIAGO. Un par de cafés y medio mollete con aceite y a seguir.

Ya había clareado sin embargo la luna seguía alumbrado la playa de la Victoria.


Seguía las flechas del camino De Santiago y paralelo a la vía del tren llegué hasta Bahía Sur y San Fernando. A partir de ese momento, y dado que no veía indicación alguna apagué el Garmin y encendí el Google Maps. Que error, que inmenso error.



Pasé por la calle Choco y por la calle calamar de un polígono industrial como siete veces y el google siempre me llevaba a un camino imposible con la bici, hice algunos intentos desoyendo al navegador y me encontré unos cerdos con cara muy poco amigables.
Finalmente y olvidándome del Garmin y del Google seguí mi intuición y acabé en la estación de Puerto Real. Lo de la intuición es fácil, si sigues la vía del tren acabas encontrado una estación.

Me tocó esperar casi una hora y desde allí cogí un tren hasta Jerez de la Frontera para no seguir confundiéndome de camino.
Bajar al andén bien. Escalera mecánica rota, ascensor inservible y 52 peldaños de escaleras con las alforjas y con Hortensia frenada para que no se demandara.
En Jerez la cosa mejoró, había ascensores donde cabían las bicicletas. Ya me quedaba menos viaje y siguiendo las indicaciones de un taxista me dirigí hacia El Cuervo de Sevilla. Camino de tierra paralelo a la Autovía de Andalucía. Y no fue mal, tuve que cruzar un par de regalos pero el barro de los zapatos y de Hortensia ya se está quitando.
Pasado el segundo regato, me encontré un par de jóvenes que me indicaron que después de mucho tiempo pedaleando estaba cerca del aeropuerto de Jerez.
Llegué hasta la estación y desde allí carretera hacia el Cuervo de Sevilla. Eran ya casi las tres de la tarde y no había parado de compartir mi culo con el sillín de Hortensia. Me veía fatigado. Paré para comer y la oferta fue la habitual, bocadillo de lomo con pimientos mejorado con una loncha de jamón. Vamos mejorando.



Quedaban solo diez kilómetros hasta Lebrija y apuré un poco la asistencia para llegar cuanto antes y aprovechar parte de la tarde en una buena siesta.
Cuatro han sido los hostales, hoteles o similares de Lebrija en donde he preguntado. Todos completos. La razón es que era el fin de semana de las bodas. No preguntéis. El fin de semana de las Bodas.
En el último hostal donde pregunté había un bar, me tomé un café y comprobé cual era el siguiente pueblo por donde tenía que pasar. LAS CABEZAS DE SAN JUAN. Busqué alojamiento en ese pueblo y otra vez en marcha. El Apple Watch sin batería, el móvil poco más o menos y la reserva de Hortensia bajo mínimos. Por eso os digo que no hay que agotar las RESERVAS.



El final del viaje que tu planificas, puede no ser el final real del viaje y por tanto hay que hacer un “pequeño” esfuerzo más.
Hemos llegado enteros hasta el aparta hotel Novo en las Cabezas y aquí andamos recargando todos los artilugios para la etapa de mañana.

Cómo sabéis siempre veo la vida en positivo. Diez kilómetros menos que tendré que hacer mañana.
Mariano, muy bonita la playa de la Victoria, no sé cómo estaría ese bocadillo, peroooo..en la foto no tiene buena pinta, Espero que no te asustaras mucho con los cerdos. Por cierto, lo de el ascensor en la estación me parece demencial. Aúpa el «Geta’. Te vas a hinchar a ver ensayos de procesiones. Buen viaje amigo. Besazos de tu gropie
Vamos viendo cosas que uno no podría ni imaginar. Cuantos capillitas quedan por aquí.