230312 No me dan las piernas.
Finalizaba mi entrada de ayer contando que me había alojado en Cabezas de San Juan, llegué mas extenuado de lo que sería aconsejable. Di una vuelta por las proximidades del hostal. Muy próximo al lugar había una iglesia a donde me dirigí para sellar la credencial del peregrino, paso en falso, tenían una ceremonia y no pude entrar en el templo. Lo resolvía tomándome una cerveza y cenando en un bar de las proximidades. Tampoco fue la mejor cena del mundo, pero una buena mojama y media ración de carne mecha, solucionaron la subsistencia.



Después de que publicara la entrada de ayer mi amigo Paco Naranjo me dijo que había en Las Cabezas un parque dedicado a los Abogados de Atocha. No lo sabía y por supuesto no pregunté. Pongo una foto que me ha mandado Paco de la inauguración del Parque.

Esta mañana he madrugado menos y tras las labores matinales he salido del lugar cerca de las nueve de la mañana. La primera etapa prevista era hasta Utrera, el paisaje un poco tedioso y menos mal que me fui deleitando con la música de tres Utreranos Ilustres: Fernanda y Bernarda y por supuesto Bambino.
AQUÍ TENÍA PREVISTO PONER UNA CANCIÓN DE BAMBINO PERO NO SE HACERLO.
Como hacía bastante viento y yo le he dado muy poca asistencia al pedaleo me ha parecido eterno el viaje hasta Utrera.




Cuando he llegado a una de las plazas principales del pueblo he visto que los costaleros de alguna cofradía estaban haciendo prácticas para llevar los muñecos, pero esta vez sin virgen ni santo arriba.
He subido hasta la Parroquia De Santiago y sorprendentemente también había una misa. No me han podido sellar la credencial. A este paso no gano el cielo.
Los que portaban El Paso han aparecido por la puerta De la Iglesia y me ha tocado esperar un rato hasta que han finalizado sus maniobras.
Voy a intentar justificar el título de hoy. No me dan las piernas en un doble sentido. Después de la paliza de ayer me notaba cansado y salvo cuando le he dado una asistencia más intensa no avanzaba de ninguna manera. Pero lo peor es lo otro. He cargado tanto las alforjas (ropa de lluvia, para el frío y de verano) que no me dan las piernas para subir y bajar cómodamente por lo que tengo que encontrar un punto más elevado que el camino para subir y bajar de Hortensia. Que pesadilla. En los pueblos, bien. Siempre hay un bordillo que te ayuda, pero en la carretera y en el medio del campo ya me contaréis.
Cuando iba camino de Alcalá de Guadaira, he visto la estación de Renfe de Utrera y otra vez he vuelto a tomar un atajo. En vez de seguir con el programa previsto me he montado en el tren y me he saltado Alcalá y Sevilla. Ya sé que eso significa que no he acabado la vía Augusta y que no he empezado la ruta de la Plata en la Catedral de Sevilla, pero con el cansancio acumulado pensé que el Apóstol me perdonaría.
He viajado en tren hasta La Rinconada y como ayer he tenido que hacer malabares para pasar de un andén a otro. He conseguido salir de la estación y por tanto bien.
Lo que no me esperaba es lo que me ha pasado en el tren. Cómo me había montado en la primera parada coloqué la bicicleta en el lugar que hay al efecto y me he sentado tranquilamente.
Pasada la estación de Santa Justa y como la próxima parada era la mía me he levando y he colocado la bicicleta en posición de bajar del tren. Sujetando a Hortensia para que no molestara a nadie ha pasado (no voy a poner nombre) un personaje que me ha dado un empujón y después ha tirado otra bicicleta que había en la plataforma. Quizás he sido un poco impertinente, solo le he dicho que si se había atribuido el papel de “Tonto del Tren”, ya que no me había pedido disculpas ni a mí ni al propietario de la otra bicicleta.
A partir de ese momento he vuelto a los peores momentos de la escuela. Se ha soliviantado y ha soltado frases que no oía desde la escuela: “que te meto”, “te voy rajar” y alguna más que no recuerdo. Eso acompañado de amagos de abofetearme y de darme algún que otro golpe.
Los dos ciclistas que compartían la plataforma conmigo y hasta su señora han tenido que intervenir para que no me machacara. NO TENGO NI UN RASGUÑO, pero ha sido sorprendente.
Ya eran las dos y pico de la tarde así que antes de continuar viaje me ha parado a comer unos boquerones fritos bastante buenos.


El final del viaje hasta Guillena ha sido por carretera y con asistencia al pedaleo “sport” y la cosa ha sido mucho más cómoda que en la primera parte del día. El hostal Francés donde había realizado la reserva no tenía constancia pero tenía habitaciones. Me he alojado en él. Todo en el es mejorable salvo el precio (25€) pero ni los enchufes son aptos para una clavija estándar.

Ahora un poco más descansado veo que la planificación del viaje se me ha ido de las manos, como siempre, y he pensado en el papel que podía hacer unos kilómetros que luego en la realidad no puedo asumirlos. Replantearé los objetivos diarios.
De lo que he contado en esta entrada no hay nada figurado, no son adornos literarios, es lo que me ha pasado y por eso lo cuento tal cuál. Iré ahora a alguna iglesia por si quieren sellarme la credencial, sino, otro día sin sellos.
Según estaba escribiendo esto, y sin ninguna causa justificada, ha pasado una procesión por delante del Hostal Francés. Pongo imágenes.



NO VOY AL CIELO SEGURO.
Hola de nuevo Mariano. Me ha sorprendido lo de coger el tren y también lo de las ayudas en mayor o menor medida de la bicicleta. ¿Cuantos km tienes planificados hacer al día? Yo creía que tenías definido el lugar de parada porque ya lo habías visto antes, pero veo que no, que vas a tu aire. ¿Puedes llegar a quedarte sin carga en la batería de la bici? Creo que tienes mucho mérito en lo que haces. Gracias.
Depende, la etapa más corta es de 90 km y la más larga 140, la planificación la hago con los pueblos donde hay alojamiento. Cuando enciendo a Hortensia dice que me quedan 280 kilómetros de autonomía. Absolutamente falso. Cuando hay viento. Con la carga que lleva, creo que no he pasado de 130 km. Se hará lo que se pueda. Saludos
Bueno, pues con lo que te dura la batería realmente casi haces la etapa completa . Suerte en lo que te queda. Leo con muchas ganas cada entrada diaria y, ahora que yo también me he jubilado, me dan muchas ganas de copiarte, en bici o en moto, pero con ese plan de vivir. 👍🏻
Mariano, el ser humano es acojonantemente imbécil, mucho habías tardado en encontrarte con un energúmeno, esos de los espavientos, no suelen tener tantos cojones como se creen. Muy buena pinta esos boquerones. Y no te preocupes por «Santi» seguro que entiende tu motivo para saltarte parte de la ruta. Por cierto no entiendo lo de mi permiso de foto en el km. 0. Buen camino amigo. Besazos de tu groupie.
El energúmeno debe estar sufriendo mucho. Yo salvo que lo conte, ya he pasado del triste episodio. Los boquerones muy buenos. Lo de la foto es que cumplo estrictamente tus indicaciones y evito los selfies. Ciertamente salgo fatal. Besos y muchos ánimos.