230316 Abandoné la Provincia de Badajoz.
Después del rato tan bueno que pasé ayer con Isabel y Paco, pocas posibilidades había de repetir el mejor momento del viaje. Esperaba por tanto un rato largo de bicicleta para compensar que ayer recorrí menos camino del esperado.
Me había alojado en el Hotel u Hostal la Flor de Al-Andalus, para el precio no estaba tan mal. Bajé a desayunar a un bar que había enfrente, me pusieron una “media” tostada para todos habitantes de Mérida y como en todos los sitios donde los pido, no acababa la señora de creerse que hubiera pedido dos cafés, se pasó un buen rato buscando a la segunda persona.

Vuelta al hotel y en marcha. Empecé a seguir las flechas amarillas del camino y a la primera vez que me vi dando una vuelta innecesaria, busque la N-630 y a seguirla hasta el final. Eso no me complica la vida y encima se circula especialmente bien. Sin tráfico y con un firme muy aceptable. Es verdad que por error mío estuve a punto de meterme en la autovía y tuve que retroceder (andando) hasta el inicio de mi carretera favorita de este momento.
Cuando ya había llegado al inicio de la carretera apareció un Guardia Civil motorizado para ofrecerme ayuda. Se lo agradecí sinceramente y me puse en marcha.
Por la zona había una “grupeta” de ciclistas que no eran más jóvenes que yo, pero que funcionaba cada uno a su aire. Fui adelantando uno a uno a los ciclistas del grupo – ellos no llevaban asistencia al pedaleo- y de esta forma llegué hasta Aljucén donde me permití desviarme para ver la Iglesia de San Andrés, sin ser nada del otro mundo, estaba bien.




Cuando salí De la Iglesia y del pueblo me encontré a toda la grupeta en la glorieta de salida comiendo el bocata. Eran cinco en total. Se deben organizar mejor. El bocadillo se come en un sitio donde uno esté cómodo, nunca en una glorieta.
Desde allí me esperaban varios pueblos en los que yo cifraba mis esperanzas de descanso ya que el recorrido era bastante exigente por el desnivel positivo. Bueno, pues todos y cada uno de los pueblos por los que fui pasando se encontraban alejados de la carretera. Por tanto las paradas para descansar y echar el cigarro en las gasolineras y los arcenes.
Hemos pasado cerca de Alcuéscar, Aldea del Cano, Valdesalor (aquí por lo menos había un bar en la carretera) hasta que hemos llegado a Caceres.
El paisaje bastante aburrido, dehesas, olivares, ganadería de vacuno y merino y grandes extensiones de “casi nada”. En cualquier caso, tampoco ha resultado tan mal el viaje. He parado de vez en cuando a hacer alguna foto y cuando me había parado en el arcén y estaba todavía montado en la bicicleta vi venir de frente a cinco motos de la Guardia Civil. Sabía que no había cometido mas infracción que la de llevar un auricular con música, pero me entraron los “siete males”. Hice la foto de unos toros de lidia sin bajarme de la bici y continue.





Menos mal que ellos también continuaron sin prestar ningún interés hacia mí. Otra vez en marcha otro grupo de tres guardias civiles, a los dos minutos un grupo de diez y así he contado un total de ochenta y cinco guardias civiles en moto por la N-630 en un tramo de cinco kilómetros.
Entendí a la perfección la razón por la que no circulaba casi ningún coche por esa carretera. Cualquiera se la juega con 85 motoristas de los civiles.
Salí de mi error pronto, en el bar de Valdesalor, había un paisano echando un cigarro y me contó que tienen un centro de formación en Cáceres y que cuando concluyen la formación se baja cada uno a su Comandacia en la motocicleta y que no van a pillar. Ver a tantos acojona.




Entre tramos de subida en los que mi velocidad no era especialmente alta y unos maravillosos descensos en los que prácticamente no había que pedalear para circular a cuarenta kilómetros por hora nos fuimos acercando a Cáceres. Para rematar las subidas desde el pueblo citado hubo que poner toda la carne en el asador para subir el puerto de Las Camellas. Pues justo a la altura de ese puerto han construido la Residencia en de Mayores la Hacienda, a diez kilómetros de Cáceres y en medio de la nada. No me he percatado de si estaba abierta, creo que no, pero hay que tenerlos cuadrados para querer llevarnos a los viejos a un sitio tan aislado y desértico. Es mala hostia en estado puro. No sé si es privada o publica pero me ha dolido que se puedan hacer cosas así.



Llegué a Cáceres con tiempo suficiente para ir a Correos y poder enviar a casa los culottes que no estoy usando y la ropa que he ido usando hasta hoy. Casí dos kilos menos en las alforjas y un menor volumen que me permitirá que ahora, si me den las piernas para subir y bajar en los arcenes.
He comprado un cartón de Herencia y un par de camisetas ya que había con menos de las necesarias.
Antes de comer he reservado alojamiento en Casar de Cáceres y el dueño me ha llamado diciendo que el estaba en Cáceres y como podía acceder a la habitación.
Unas manos de cerdo sin hueso y en cama de setas en el Restaurante Eustaquio Blanco de Cáceres me han proporcionado un gran placer gustativo y además fuerzas para llegar hasta el final de la etapa. Muy buenas. Recomiendo el lugar.

Hasta el alojamiento el resto del viaje ha sido muy cómodo, por mi carretera preferida y sin contratiempos. Está prácticamente enlazado Cáceres, con su polígono industrial con el de Casar y pasado este último hay un desvío hacia el pueblo con un carril bici perfecto.
He intentado tomar un café por donde está el alojamiento y todos los bares estaban cerrado. A dormir la siesta que tampoco he conseguido. Al menos he podido re colocar las alforjas con la reducción de peso y volumen y me he dado la ducha tranquila que me merecía.





En uno de los bares que antes estaba cerrado estoy tomando una cerveza mientras escribo estas líneas. Luego planificaré el viaje de mañana y el lugar donde cenar.
Por cierto en el bar donde estoy escribiendo se han pasado un buen rato con un festejo taurino en el televisor que no miraba nadie y el dueño de mi alojamiento no ha dado señales de vida. Como ha cobrado con booking, pues tranquilo. Hasta el sello en la credencial del peregrino me lo he tenido que poner yo.
Seguimos en el Camino.
Buenas de nuevo Mariano. Contento de leer la nueva entrada al blog que has hecho y también del tiempo que estás teniendo en el camino. Por mi parte me vienen los recuerdos de esa carretera que tantas veces he recorrido en los últimos años en moto. Me he reído un rato imaginándote al ver pasar tantos g civiles en moto. La verdad es que te entra una intranquilidad importante 😁
Espero que siga yéndote todo bien y que continúes con las ganas de escribir, (y poner fotos), cada día “largo y tendido”
Un abrazo 🙂😉👏👏
Lo de los picoletos ha sido toda una experiencia. Buena gente en el día de hoy.
¿Tienes idea de cuantos días te quedan hasta Santiago? ¿Y los sitios donde tienes intención de pernoctar?
En la hoja de cálculo que hice en caso si dice cuando debiera llegar a Santiago, pero siempre hay situaciones que no te permiten cumplir objetivos. Supongo que para el 24 o 25 de este mes llegue a la plaza del obradoiro. Lo que te puedo decir es que para mañana he reservado alojamiento en Plasencia. Lo demás lo iremos viendo. Un fuerte abrazo
Mariano, me parto con lo de asistencia al pedaleo. Con lo del despliegue de la Benemérita no me extraña tu «canguis»… Buenooooo lo de la ubicación de la residencia es de dementes, …Buena pintarraca tenían esas manitas. Del hostal, undicarte que oooodiioo las cortinas en los baños…tanto cuesta una mampara????.Me encanta lo del autoservicio del sellado.
Cuídate.. Besazos..