220524 Vía Verde de la Sierra de Alcaraz I.

Túneles, esqueletos y subidas. Si no tuviera tiempo podría resumir esta vía verde con esas tres palabras. He mirado en la descripción que hay en la página de Vías Verdes y no dice exactamente cuántos túneles hay en el recorrido que he realizado en el día de hoy. No lo puedo asegurar pero hay más de 15 y de ellos solo 4 o 5 iluminados por lo que la luz en la bicicleta es imprescindible. En cualquier caso, son túneles bastante transitables y no he percibido en ninguno de ellos humedades, goteras o charcos como existen en otras vías verdes.


Ya lo he contado en este blog, cuando el nombre de un recorrido va acompañado de la palabra “sierra” es necesario saber de que lado la coges. Si como hoy, parto de Albacete con una altitud de 686 m y llego a siete kilómetros de Alcaraz a los 1047 metros, pues es evidente que hay un nivel importante de subida. Ya sé que cualquiera dirá que los trayectos ferroviario no tienen pendientes excesivas, y es cierto, solo que de vez en cuando no se sigue trayecto inicial del ferrocarril y hay desvíos que no cumplen las características de una línea férrea y me ha tocado pegar algún empujón de más con los pedales y hasta he tenido que poner el pie en tierra en una subida. Los que siempre “apoyan” dirán que con la bicicleta eléctrica eso no pasa, pues a mí al menos si me pasa.


La otra palabra que he usado ha sido “esqueletos”, también podría haber usada la palabra “ruinas”, en todo el recorrido no hay ninguna estación, ni edificio del ferrocarril en pie, todo son esqueletos de edificios cuando no han pasado directamente a estar derruidos. Una pena, pero es parte de la cultura industrial de nuestro país que se ha ido perdiendo.
Habría otra palabra que podría haber utilizado al principio pero que conscientemente no lo he echo. VIENTO. Durante gran parte del recorrido ha corrido el aire a una velocidad considerable y si añadimos ese aire al recorrido ascendente pues el viaje ha resultado algo mas dificultoso. No he querido incluir esa palabra porque entiendo que es coyuntural y no ha todos que recorran esta vía verde les va a pasar como a mí. Dejémoslo como anécdota del recorrido y pasemos a describir el viaje.
Ayer fui desde Madrid hasta Albacete en un par de trenes y conseguí alojarme en hotel “Principe”, di una vuelta por la ciudad pero como no había empezado el camino de verdad, ni fotos hice para dejar constancia. Una cena en un restaurante del lugar. Tampoco para mencionarla y a dormir.
Hoy, día 24 de mayo de 2022, me he levantado a las 6:30 horas de la mañana y tras perder el tiempo como yo se hacer, he bajado a desayunar a las 7:30 horas, dos cafés, una tostada con aceite. Cargar la bicicleta con el equipaje para doce o trece días y rellenar los bidones de agua para el camino. Desde el hotel hasta el inicio de la etapa ha sido todo un carril bici bastante agradable. Y en este caso sin subidas ni bajadas. Mi referencia era el “deposito del agua” que según el manual es desde donde partía la vía verde.


Al llegar un lugareño “mayor” con bicicleta estaba esperando al colega con el que habitualmente sale a pedalear y me he sumado a ambos durante cinco o seis kilómetros.


La vía verde está señalizada al inicio, pero en los kilómetros que he recorrido con ambos paisanos lo que figuraba en los carteles era “Ruta del Canal de María Cristina”, menos mal que llevaba compañía.
Cuando los compañeros de marcha me abandonaron para hacer su recorrido, he seguido las indicaciones de la vía verde, que coincide prácticamente, con la quinta etapa de la ruta de Don Quijote, y he ido avanzando poco a poco para cumplir mi objetivo.


Hasta Balazote en el kilómetro 30 del recorrido la señalización y la información ajustada a lo “parcos” que son por esta zona. Desde la estación de Balazote hasta el area de descanso del Jardín en el kilómetro 50 ha sido navegar en bicicleta por territorios ignotos. Sabía que no me había perdido por el tipo de firme del recorrido, como tenía las mismas características que el recorrido anterior, he supuesto que el camino era ese. Durante esos 20 kilómetros ni un cartel, ni un area de descanso, ni la indicación kilómetrica. Nada que dijera que estaba en la vía verde.
Lógicamente en esa parte del recorrido también había sus túneles y sus estaciones derruidas, pero como no te indicaban nada, pues eso, pura intuición.


Al llegar al area de descanso del Jardín, todo vuelve a cambiar. Vuelven a aparecer las indicaciones kilómetricas, de vez en cuando había un cartel con el mapa de la vía verde, proliferan las areas de descanso, aunque para acceder a una haya que hacerlo subiendo una escalera, y lo mas importante, había fuente de agua potable en el Jardín y posteriormente he encontrado otro par de ellas. Aunque hoy no era el día mas caluroso del año, se agradecía poder rellenar los bidones.


El resto del camino, hasta 7 kilómetros antes de llegar a Alcaraz, pues más de lo mismo: túneles, esqueletos y subidas. Hay tramos con asfalto, otros con tierra compactada, pero salvo algún desprendimiento aislado, la vía verde esta muy bien y el recorrido es muy interesante.
Siete kilómetros antes de llegar al destino, en mi caso han sido unos pocos más por mi afición a perderme, el camino cambia para descender casi 150 metros en esos pocos de kilómetros. Una gozada, casi sin dar pedales la bicicleta se ha puesto a tope y me he encontrado en la Avenida de España de Alcaraz en poco tiempo. Como no todo puede ser bueno, desde la entrada en el pueblo hasta el Hostal Los Rosales que es donde me alojo ha sido todo subida.


He llegado casi a las tres de la tarde, con el tiempo justo para meter la bicicleta en la habitación y sin cambiarme la equipación de “ciclista dominguero” he ido a comer antes de que cerraran.
En el pueblo había cuando he llegado una excursión de algo más de 100 muchachos y muchachas de algún colegio. Supongo que la visita cultural la han realizado por la mañana y que tenían tiempo libre mientras las seis profesoras comían. Era maravilloso verles deambular sin objetivo alguno por el pueblo. Unos solos, otros en parejas, los más en “pandilla”, y sin nada que hacer.
Cuando me he sentado a comer las profesoras de tanto niño y niña estaban tranquilamente acabando su postre en el mismo restaurante donde yo he comido. Es verdad que de vez en cuando venía alguno de los adolescentes a reportar con las profesoras, pero para ellas también era tiempo libre.
Se han ido arremolinando en la plaza mientras yo comía y cuando he finalizado aquello era una multitud.
He vuelto al hostal, he puesto a cargar los distintos elementos eléctricos que llevo en el viaje y he procedido al sano ejercicio de la siesta.
Cuando he despertado he podido recorrer casi un kilómetro y medio para jugar al “EUROMILLÓN” y esas cosas.


Mientras recorría prácticamente todo el pueblo he podido ver que tiene edificios muy interesantes y que se han “currado” bastante resaltar su historia. Lastima de no haber venido por la mañana para participar en la visita “informada” que han realizado los chavales.


De vuelta de practicar mi ludopatIa particular, y como no he visto ningún bar abierto donde poder sentarme a escribir este blog y tomar una cerveza, he tenido que volver al hostal y en la mesa camilla de la habitación y acompañado de mi querida bicicleta estoy redactando estas notas.
Mañana pretendo finalizar la vía verde de la Sierra de Alcaraz y continuar por la Vía Verde de la Sierra del Segura. Ya veremos. Hay algún tramo de carretera pero ya he visto que estas carreteras no se parecen a la A-6 a la entrada o salida de Madrid.

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Un comentario

  1. ¡Qué alegría leerte Mariano!. Muy bonito Alcaraz, a mí también me parece por tus fotos que tiene interesante historia. Un beso.

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