230428 Viña Tondonia.
Advierto que no es publicidad. Viene a cuento de una conversación que mantuve anoche con tres peregrinos, aunque uno de ellos no habló.
Había estado a la puerta De la Iglesia de Grañón bastante rato por la tarde escribiendo la entrada al blog y subiendo las fotos que estimaba que os debía y a eso de las nueve de la noche me fui al único restaurante del pueblo ante la perspectiva de tener que volver a cenar otro bocadillo de tortilla francesa. Vi salir a un grupo grande de peregrinos De la Iglesia, también alguna beata, y me dirigí al restaurante que como todos somos muy pijos se llamaba restaurante Gourmet Casa Grande.
En el patio del restaurante había tres mesas, en la que estaba ocupada había un matrimonio francés con una hija de alrededor de 10 años y en la que estaba más próxima a la de estos comensales me senté yo. Pedí para cenar un rabo de toro con parmentier de Hachis. Ni la cocinera supo decirme que vegetal añadía para llamar el plato de esa forma. Creo que no llevaba lo que todos estáis pensando.

Al poco se sentaron dos paisanos (peregrinos) con un VIÑA TONDONIA cada uno. Empezaron a hablar de su experiencia y como yo estaba en clave de socializar “pegue hebra” con ellos. Venían desde Canfranc y habían realizado el camino Aragonés. Uno de ellos llevaba haciendo el camino francés desde el año 2003 y el otro era bisoño. Confesaron que lo mejor del día era escaparse del albergue y tomarse un vino antes de dormir. Luego apareció el que no hablaba y que además no tomaba vino. También llevaba muchos años haciendo el camino.
Pero lo curioso de estos paisanos, que ya eran talluditos, es que pernoctaban en los albergues, donde según me dijeron, imperaba la ley marcial y a las 22:00 horas cerraban las puertas. Les quedaban quince minutos de libertad. Ayer no había plaza en los albergues de Grañón y el cura (que era el que yo había confundido con el sacristan) había habilitado el suelo De la Iglesia para que durmieran los que no cabían en el Albergue. Quise entender que lo de abrir las puertas era para que se templara un poco el templo y no pasaran frío por la noche los peregrinos. Siempre soy un mal pensado sobre todo si hablo del clero.
Cuando acabé la cena me fui hasta la plaza a tomar un café y solo estaba abierto el bar del sindicato. Hasta me emocioné por el nombre. Dentro no había peregrinos, estaban ya todos recluidos en sus albergues o en la iglesia y estaban los ciudadanos del pueblo viendo un partido como hacen en todos los sitios. Dentro había un cartel que ampliaba lo del Bar Sindicato. Era el sindicato de Agricultores católicos. Se me quitó la emoción de golpe.
Como el fútbol tampoco ayer me apasionaba a eso de las 22:30 ya estaba en el apartamento y poco después estaba durmiendo.
Con esos horarios no es de extrañar que hoy me haya levantado a eso de las 6:00 de la mañana y a las 7:00 estuviera desayunando en el bar que había abierto en el pueblo. Una especie de “caravana” donde todos los peregrinos habían acudido para coger fuerzas para el camino. El café no era especialmente bueno pero los cuerpos se adaptan a todo. Comentando con el único autóctono del lugar que estaba desayunando me desaconsejó que hiciera el camino por carretera y que siguiese por el camino por donde circulaban los peregrinos. Como complemento a su información me dijo que eran caminos de concentración parcelaria y que estaban en muy buen estado.






Otro que no había realizado el camino ni en sueños. Dos veces tuve que bajarme de Hortensia y empujarla. La primera antes del alto de la Pedraja donde hay un monumento a 300 asesinados por las tropas fascistas de franco. Justo cuando estaba leyendo la lápida apareció por allí un matrimonio que por sus comentarios me parecieron del bando de los que fusilaron no de las víctimas.







Desde el alto de la Pedraja había una bajada muy pronunciada que lógicamente no pude recorrerla a mucha velocidad y cuando acabó esa bajada otra “puta” subida en la que tuve que empujar a Hortensia. Casí sin poder respirar, fruto de mis muchos años de tabaquismo, y cuando había conseguido llegar arriba me adelantó la pareja citada y la señora me preguntó algo que ni sabia ni quería contestar. Vaya pareja.
Cuando vas en bici por donde circulan los peregrinos y peregrinas solo les ves la espalda, el culo. Me ha interesado mucho ver que hay caminantes que llevan todos sus enseres consigo, pero una gran parte de ellos y ellas encargan a distintas empresas de transporte para que les lleven sus pertenencias de una PERNOCTACIÓN a la siguiente. Volviendo a la conversación de anoche, el experto ya me decía que todo se ha comercializado y el camino es un negocio para muchas de las gentes que viven y trabajan alrededor del camino. Será verdad.
En esa parte del camino me volví a encontrar con el ciclista Italiano de ayer y después con dos ciclistas que viven en Cataluña y que habían realizado el mismo recorrido que yo hasta hoy, mañana por cuestiones laborales, se tienen que volver desde Burgos. Continuarán cuando tengan otro tiempo libre.
Después de esas dos veces que tuve que poner pie a tierra, tras pasar por Villafranca Montes de Oca y por San Juan de Ortega fui por carretera hasta Atapuerca. Mucho menos transitada la carretera y además sin ninguna sorpresa.
Desde allí directo a Burgos por carreteras comarcales y por N-1. Mucho mejor.
En Burgos, sellé la credencial del peregrino en la Catedral, donde no entré. Hice fotos, no muchas, comí un sándwich y recargué la batería. Quedaban 32 kilómetros hasta el destino.









Pese a mi pretensión de hacer el resto del camino por carretera el google maps decidió que siguiera el camino De Santiago francés. Pasé por Villalbilla de Burgos, Tardajos, otra subida cabrona en la que no tuve que bajarme de Hortensia y llegué ya sin agua en los bidones hasta Hornillos del Camino. Allí rellené ambos bidones y compré una viera de sustitución. No es la primigenia pero solo me han cobrado 1,90€.








El resto diría que ha sido coser y cantar pero no. Una subida de 4 o 5 kilómetros bastante pronunciada, un paramo donde pegaba el aire como si hubieran abierto todas las puertas y una temperatura de 28º Centígrados que no animaban a pedalear. Pese a todo y contradiciendo mi objetivo de hacer etapas tranquilas he llegado hasta Hontanas después de 103 kilómetros. Espero cumplir los objetivos previstos el resto de días y no tener que ir acelerado como ha sido la etapa de hoy.
En otra parte de la conversación con los peregrinos de anoche me dijeron que habían acudido a la misa y que había sido emocionante.
Si no me gusta el fútbol y no voy a misa me debo estar perdiendo una parte importante de las cosas maravillosas de esta vida.
Mañana la etapa también será larga pero espero reencontrarme con mi querido canal de Castilla.
Por cierto, esta mañana al levantarme, comprobé que enfrente justo del apartamento donde pernocté también había tejados con amianto. Es una plaga.

Ay Mariano…toma un «zas» en toda la boca que me llevó con lo del cura…..qué mal pensada soy..el hombre haciendo buenas acciones y yo poniéndole a caer de un burro. Mariano…..decepción culinaria, ¿de verdad que en Burgos te comes un sándwich con la cantidad de pinchos ricos que hay?????…Bueno al lío, deja de preguntar porque te van a reventar las piernas con las subiditas, parece el Gran Kan de Port Aventura…..y a mí que me perdonen pero yo emocionante tampoco me parece una homilía…..Y no te preocupes que ya te haré yo este verano un rabo de toro con esencias «culeras’..jejeje. Buen camino amigo. Un abrazo de tu groupie.