230501 Reduzco el equipaje.
Anoche después de escribir la última entrada del mes de abril frente a la estatua de Doña Urraca, me propuse cenar en el pueblo y no en el hostal de carretera donde me alojaba. Me senté en la terraza del bar que hay a la entrada del pueblo y tras pasar allí 20 minutos decidí que para el caso que me estaban haciendo mejor me marchaba al lugar de pernoctación. Volví a montar en Hortensia y me planté en el bar de carretera que es el Hostal Avenida II. A diferencia de cuando había llegado al mediodía el ambiente era relajado y solo tenían dos o tres clientes.
Me volvieron a enseñar la misma carta de la mañana y como ya había comido la cecina que era lo que más me apetecía pedí que me ofrecieran algo de la carta del restaurante. Decidí comer unos pies de cerdo en salsa picante. Estaban buenos, pero no olvideís que es un bar de carretera y por supuesto de sofisticación nada. Me tocó pelearme con los huesos y la textura gelatinosa con los dedos. No se van a poner ellos a deshuesar las manos para que la clientela disfrutara de la manjar.

Entre leer un rato y perder el tiempo como si fuera por la mañana, me acosté a eso de las 23:30 horas. Dormí bastante bien.
Esta mañana, sin explicación alguna, me he despertado a eso de la siete y cuerto, por lo que he dormido tantas horas como un bebé. He acelerado el proceso de perdida de tiempo habitual y a las 8:30 horas ya había acabado el desayuno y me ponía en marcha. Escuchando a los secretarios generales de CC.OO. Y UGT en la cadena Ser me he reafirmado en lo importante que es reivindicar nuestros derechos todos los días, pero hoy que es la fiesta de todos los trabajadores y trabajadoras mucho más.

Por la N-120 que circula paralela al camino francés De Santiago casi en todo el recorrido he llegado hasta San Martín del Camino para meterme después en el Valle del río Órbigo. Hospital, Veguellina, Viloria, Benavides son los pueblos por los que pasa el río comentado y por los que he pasado o he dejado a ambos lados de la carretera.
Después de pasar San Justo De la Vega, me han complicado la vida. Resulta que las señales verticales marcaban una dirección para ir por la N-VI hasta Astorga y cuando me he dado cuenta me ha metido por el margen de la Autovía VI, es verdad que solo han sido 3 kilómetros pero no estaba entre mis objetivos del día trasgredir las normas de tráfico y meterme por una autovía. Llegué sin percances hasta Astorga e hice una visita turística a la ciudad. Aproveché para sellar la credencial del Peregrino en la Catedral y reemprendí la marcha.








Sabía que el camino que me quedaba era bastante empinado así que me lo tomé con mucha calma. Pasé por Castrillón de los Polvozares,pero no llegué a entrar en el pueblo. Tienen habilitado un aparcamiento a las puertas del pueblo y el acceso tiene que ser andando. Paré allí solo para fumar un cigarro y ponerme tras un seto para hacer lo necesario (Tampoco penséis en nada importante).
La carretera se seguía empinando y el camino por donde andaban los peregrinos era si cabe más empinado. En un punto donde yo subía por la carretera vi a un ciclista que tenía que empujar la bici por el camino. Menos mal que no hice ni intento de emular a los andarines.
Llegué hasta El Ganso, nombre verdadero de pueblo, como seguía siendo en ascenso no me paré pero comprobé que el pueblo tenía cosas que parecían un poco de broma. Tenían unas tiendas los aborígenes de América del Norte plantadas en el pueblo. También un establecimiento que se llamaba Jardín Verde en Inglés. Para ser un pueblo próximo a la maragatería parece un pueblo diferente de los de la zona.







Hasta Rabanal del Camino llegué con más o menos dificultad. La carretera era estrecha y sin arcenes pero el tráfico era casi inexistente. A la salida de Rabanal por el sendero de los peregrinos, casi por casualidad, ví un cartel que ponía Foncebadón 4,5 km.
Me paré, comprobé que realmente ponía eso, y recurriendo al Google Maps me percaté que solo me quedaban siete kilómetros para llegar al punto más alto del Camino De Santiago francés.
Me puse a “tope”, bueno en realidad me puse a pedalear como podía y pasado un buen rato llegué hasta el pueblo de Foncebadón. Hice una pequeña parada y hablé con un “guiri” que había llegado hasta allí en bicicleta. Me comentó que estaba totalmente reventado. Parecía jovén y entrenado y pensé que no era para tanto. Luego me contó que había dormido en Ponferrada y que se dirigía hacia Astorga. Le animé, le indiqué que yo lo acababa de subir y que tenía una excursión agradable por delante.

Volví a la carretera y continué subiendo hasta la Cruz de Hierro. Dice la tradicción que los peregrinos arrojan una piedra dando la espalda a la cruz para acordarse de los que ya no podrán subir hasta allí y yo he añadido para pedir los deseos que tengas (vamos como cuando soplas las velas en tu cumpleaños).
Había traido 3 piedras desde Madrid. Uno la había cogido yo en el Cerro Garabitas, otra me la trajo Tere y la última era De Alba. En el camino me había apropiado de otra.
Después de descansar de la subida me deshice del equipaje innecesario y tiré las cuatro piedras a la Cruz de Hierro. Pensando en lo que cada una ellas me había manifestado como deseo entendí que era un poco contradictorio, Tere quiere jubilarse y Alba quiere conseguir un determinado trabajo. Yo tiré por la calle de en medio, me acordé de familiares y amigos que no podrán hacer este ni ningún otro recorrido y planteé que se cumplieran los deseos de todas y sobre todo que nos fuera razonablemente bien. Espero que se vayan cumpliendo cada una de las cosas deseadas.






Estaba a 1504 metros de altitud según el cartel de la carretera. A 1508 según la aplicación que llevo en el móvil para ver eso. Había sido una buena subida.
Otros tres o cuatro kilómetros de subidas y bajadas y empezó lo terrible de la jornada. Casí 500 metros de descenso en menos de 20 kilómetros. Las manos se agarrotaban de llevarlas en el freno. ¿En que estado estarán las pastillas de freno?.
Manjarín que es el primer pueblo de la bajada consistía en un puesto para vender cosas a los peregrinos. No paré ni en el Acebo de San Miguel, ni en Riego de Ambrós y cuando los dedos de la mano estaban dormidos de la tensión con el freno y ya veía que era recomendable hacer una pausa entré en Molinaseca y comí un poco de Lacón con pimientos para desentumecer todos y cada uno de los músculos.
Al ver la bajada he entendido al “guiri” que estaba reventado. Si mi subida había sido dura la de él había sido terrible.
En el bar donde estaba comiendo había una “grupeta” de ciclistas de Madrid, llegaron unos “graveleros” con sus bicis de carbono que no se juntaron con nadie y hablé con dos ciclistas de Lebrija. Uno se llamaba Juan y del otro no he sabido el nombre. Habían llegado en coche hasta León y se proponían hacer el camino desde allí. He comprobado que eran gente mucho más seria que yo. Después de la comida se han puesto a dormir la siesta como hay que hacer. No como yo que me he puesto a pedalear hasta Ponferrada.




Alojado en el Hostal San Miguel y guardada Hortensia en el almacén del bar. He puesto a cargar la batería y a realizar la visita cultural oportuna.
El Castillo Templario está también cuidado que parece un poco artificial, es muy bonito. He visto los templos más destacados, la torre del reloj, la plaza mayor, los museos de la radio y del Bierzo y me he sentado a contaros el viaje.









Como os dije ayer, después de Astorga me he puesto para celebrar el PRIMERO DE MAYO, la banda sonora de la película NOVECHENTO. Siempre me emociona.
Decía en mi entrada de ayer que era la primera vez que falta a la manifestación del primero de Mayo en 50 años. Más de uno pensará que mentía. Os lo explico ahora. En el año 2020 que no podíamos salir a la calle participé en una manifestación virtual, otro año, nor recuerdo cúal estaba en Sevilla con mi amiga María Antonia viendo la feria de Abril y no llegamos a la manifestación pero vimos como se disolvía. El resto de los 50 años he participado en ellas aunque en los primeros años fueran ilegales.
Mañana, si todo va bien, volveré a entrar en Galicia esta vez por O CEBREIRO. Creo que es una subida bastante “jodida”, veremos como me comporto. Se que Hortensia cumplirá.
Para Alba y con objetivo que ella sabe he realizado un óbolo de 20 centimazos en la Basílica de Nuestra Señora de la Encina.

Mariano querido, te he visto un poco «sobrado» con el guiri, 🤣🤣🤣Decirte que sois muyyyyyy finos los de Valladolid, el encanto de los pies de cerdo es rechupetearlos. Decirte también que las bicis de carbono de los lebrijanos no le llegan a Hortensia a la suela de las » zapatas». Por cierto, me has metido el gusanillo en el cuerpo, el año que viene me presento a las listas para delegad@ sindical ✊✊✊✊🤣🤣🤣. 🤣 Estás que lo tiras con los 20 centimazos. Un abrazo de tu groupie.
Buenas noches Mariano. Sigo día a día tu recorrido y las anécdotas de las etapas, me recuerdan al camino que hice hace muchos años casi por los mismos sitios. Ánimo para mañana que, como bien sabes y escribes, es la subida más dura seguramente de todo el camino. Espero que lo superes con holgura y disfrutes de un día más del camino.
Un abrazo 👍🏻🙂👏👏