230325 Al final tendré que usar el chubasquero.
Después de pasar la tarde visitando Ourense y escribir mi entrada de ayer sentado en la plaza mayor de esa ciudad volví al camino andando y comprobé como los Orensanos y Orensanas aprovechan el “momento viernes” para disfrutar de la calle, tomar vinos e incluso cenar en las proximidades de la catedral y la plaza mayor. Volví a comprobar como cada calle se convierte en Ourense en un lugar de asueto e impide El Paso a los viandantes. Estamos transformando las ciudades y no sé si para bien.



La empanada de congrio riquísima, el pulpo brasa muy mejorable. Tras tomar ese refrigerio al hotel, como cada día.
En el Alitana se alojaban al mismo tiempo que yo un equipo de atletismo de la zona de Algeciras y como buenos deportistas no dieron guerra en toda lo noche. Algún intento de profundizar la amistad entre atletas de distinto genero que se alojaban a un lado y otro de mi puerta, pero cerrando la puerta como hice no fue obstáculo para dormir placenteramente.
Como el cansancio, pese a la opinión de mi amigo Gonzalo de Albacete, se va acumulando después de más de mil kilómetros, me acosté a eso de las once y media de la noche e inmediatamente me quedé dormido. Con buen criterio los propietarios del hotel tienen programada la televisión para que se apague el aparato al rato de de estar encendido, si no fuera así les habría molestado a los atletas durante toda la noche.
Me levanté antes de las siete de la mañana, probablemente mi cuerpo se está preparando para el cambio de horario de esta noche.
Tras las gestiones matinales bajé a desayunar al mismo hotel y con la profusión de atletas que tenían que competir comprobé que hasta tres camareros y camarera nos atendían.
Bien en general, pregunté a unas parroquianas por el camino a seguir y entre tres no fueron capaces de darme una opinión unánime. Montadas las alforjas y la batería en la bicicleta ya estaba dispuestos a partir. Un ciclista del lugar me acompañó hasta el puente romano, que es donde comenzaba mi camino del día.



Podría acabar aquí la entrada correspondiente del blog, la etapa no ha tenido ninguna novedad importante, pero me voy a obligar a contar algo de lo que he disfrutado o sufrido a lo largo de esta mañana de sábado.
De entrada, los primeros diez kilómetros del viaje han sido subiendo y subiendo. Menos mal que al ser sábado la carretera tenía bastante poco tráfico y aunque las piernas sufrían la subida he podido rematar esta fase del viaje.


No he ido encontrando casi ninguna población significativa (que me perdonen sus habitantes), O Viso, Sobrado, A Ermida, Faramontaos, Casas novas, Paramios, Eirexa, As Lagoas, Loeda, Carballeda, después de mucho rato sin pueblos intermedios: A Lagos, A corredoira, Fontecoba y he dejado a un lado la única población importante del recorrido: Lalín.








Después de esta importante pueblo nos quedaban a Hortensia y a mi 11 kilómetros hasta llegar al final de la etapa. Muchas pulperías, muchas churrasquerías en los lugares más insólitos del camino y finalmente he entrado en la provincia de Pontevedra, llevamos ocho desde nuestra partida de Cádiz. Creo que solo nos falta la provincia de A Coruña, que es nuestro destino.


Describir el camino es repetir en parte mi entrada de ayer: subidas (incluidos los puertos de San Martiño y Santo Domingo), bajadas donde disfrutas de unas buenas velocidades y se te jodén las manos de frío y un paisaje muy Gallego.
Bastante nublado durante todo el camino y sobre todo demasiado viento. Esto último me impedía avanzar a una velocidad adecuada incluso en las bajadas.





He parado en Chao Real (comarca de Cea) para tomar café y sellar la credencial del peregrino y llegando ya al final del camino he encontrado un desvío hacia una población denominada SANTISO, estoy seguro que mi amigo Mariano sabe de su existencia pese a ser el Asturiano, pero dejo constancia de la población que lleve el apellido de su familia.

Los peregrinos deben venir por los caminos adaptados para hacer el camino andando. Yo, salvo un ciclista a ultima hora, no he visto a nadie en este trayecto. Tampoco les estaba buscando.
He podido parar para ver algunas iglesias, algunos cruceros y no lo he podido hacer en la mayoría. O por que estaba subiendo y no podía parar o por que estaba bajando y no había que perder el impulso que el terreno te proporcionaba.
He llegado finalmente hasta Silleda, a solo 36 kilómetros De Santiago. El hotel está a la entrada del pueblo, por lo que no puedo contar todavía como es. He llegado al Hotel, he realizado el procedimiento habitual en estos casos, he bajado a comer al propio hotel y he dormido la siesta que me debía. Después de publicar esta entrada de mi Camino De Santiago iré a darme una vuelta por el pueblo. También pretendo cenar en otro sitio diferente que el hotel. El pulpo no era el mejor que he probado.
Las vistas desde la habitación del hotel muestran entre nubes todo lo que he ido dejando atrás, aparece como en “bruma” todo lo pasado. Gracias a que lo he ido contando en este blog podré acordarme, pero este viaje, prácticamente es pasado. Me propuse recorrer desde Cádiz a Santiago este mes y casi lo he conseguido. Quedan en el camino muchas personas, muchos paisajes, muchas experiencias. Sé que cualquiera cuando haga el mismo camino que yo, verá y disfrutara, de un camino diferente. Lo básico siempre será lo mismo. Mucha gente buena, algunos HIJOS DE PUTA, algunos amigos en el camino y un paisaje tan variado como tus ojos te permitan ver.




Hoy ha empezado a chispear a la entrada de Silleda, sigue cayendo agua sin mucha importancia, pero como esto siga así, tendré que estrenar el chubasquero verde que me compré en Verín. Tampoco creo que sea tan terrible.
No quiero acabar esta entrada sin contar que hoy mi amiga Pilar Díaz hubiera cumplido años, desgraciadamente es el segundo año que no ha podido cumplirlos.
Mañana, según los mapas me quedan dos horas de viaje hasta la plaza del Obradoiro. Espero llegar sin percances y seguir contando mi Camino De Santiago.



Ánimo Mariano, ya casi está hecho….no te preocupes por usar el chubasquero.. seguro que te queda divinamennnnte….. qué bonito está el cielo con esos nubarrones. Besazos de tu groupie.