230621 Me salto toda la provincia de Bizkaia.
Después de publicar mi crónica diaria dejó un rato de llover y esa circunstancia me permitió darme una pequeña vuelta por Laredo. Sigue siendo bonita. Tampoco me atrevo a considerarla un lugar imprescindible.







Contaba ayer como me había puesto a escribir por la mañana mientras esperaba un autobús que me llevara hasta Bilbao. Estaba en Laredo y solo me quedaba en Cantabria llegar a Catro Urdiales que es el último pueblo por la costa. El Alsa me depositó en la estación intermodal de Bilbao. Una parte de la provincia en la que no había pedaleado. Cuando conseguí salir de la estación me encontré con una ciudad desconocida para mí. Desde la última vez que estuve en ella han proliferado las calles peatonales y los BIDEGORRIS. Pude realizar todo el recorrido hasta el alojamiento por carriles bici y zonas peatonales. Muy cómodo.
La habitación que tenía reservada estaba en la calle Jardines. Cuando llegué hasta allí, me recordó especialmente la pensión donde se alojaba el protagonista de la novela de Dolores Redondo: Esperando el Diluvio. Solo que ahora las pensiones de toda la vida las han remodelado (bien) y las han convertido en minúsculos alojamientos para turistas.




De entrada la recepción (esta vez con persona física) estaba en un segundo sin ascensor. Hasta esa cumbre llegué con alforjas y cuando me registré me indicaron que la habitación estaba en el piso superior. A la pregunta básica de cada día. ¿Dónde duerme Hortensia? Me contestaron que la subiera hasta el segundo piso. Es obvio que eso no podía hacerlo. La alternativa que me ofrecieron fue que la llevara a un alojamiento cercano del mismo grupo que tenía ascensor. Hasta allí me fui y en la maniobra de poner en vertical la bicicleta se desgarro completamente el pantalón. Menos mal que llevaba unos bóxers que impedían mostrar lo poco que uno aloja debajo de esa prenda. He oído que cuando ayer en el intermedio el Gran Wyoming le preguntó al presidente Sánchez sobre sus prendas interiores dejó la respuesta en el aire y no aclaró si llevaba o no. Imaginad mi situación sin los bóxers.

El lugar asignado, habitación 303, estaba tan justo que para enchufar la batería de la bici tenía que cerrar la ventana. Y para acercarme a la taza del WC lo tenía que hacer en dos fases. La primera entraba en el baño, cerraba la puerta y después podía acercarme al lugar deseado. Por lo demás muy bien.
Tiré el pantalón a la papelera y me duché para quitarme el mal rollo del agua que me había caído encima.
Cuando ya me había calzado las deportivas compradas en Arzúa, una camiseta en vez del maillot y parecía que estaba “presentable” bajé a Jardines Kaled y hablé con las dos personas con las que había quedado en Bilbao y que las circunstancias climáticas me habían obligado a demorar.




Primero quedé con un seguidor del blog que desde ayer es un amigo. Quedé con él en el Café IRUÑA, único bar del que recordaba el nombre en Bilbao, y nos tomamos una caña por la zona. Nos pusimos al día sobre nuestras vidas y resultó ser una persona muy interesante. Con sus experiencias paralelas a las mías y que cada uno en su sitio las ha ido viviendo y resistiendo como ha podido. Nos une para siempre las ganas de disfrutar del resto de nuestra vida. Y también las ganas de volvernos a ver.
Después quedé con mis buenos amigos Belén y José, estos, sabiendo que llevaba mucho tiempo por las carreteras me sugirieron la posibilidad de ir hasta su casa. Desde donde José Ángel y yo habíamos tomado la caña tardamos menos de diez minutos. Me despedí de mi nuevo amigo y subí a su casa.
A Belén y a José les conozco desde hace más de 30 años, coincidimos y disfrutamos las vacaciones juntos en Vera (Almería). Primero jugaban juntas Diana (su hija) y Alba (nuestra hija) y después hemos realizado viajes encantadores, fiestas y estancias irrepetibles. Como tiendo a ser olvidadizo se me había pasado las ganas que siempre tiene de agradar Belén. No sabía que hacer para agradarme. En cualquier caso lo hizo todo maravillosamente. Una cerveza, un buen rato de charla y después cenamos juntos.
Les conté que para entrar en calor en Laredo había comido morro y patas con tomate y vi que había metido la pata. Al final lo que yo había comido y los maravillosos pies de cerdo que me pusieron para cenar nada tenían que ver. Sin percatarse de que ya soy un hombre mayor, me dio para disfrutar de la cerveza, frutos secos, encurtidos, queso y para completar la cena unos espárragos y pretendieron que hasta comiera un dulce. Que gran momento. Uno de los mejores de todo el camino del norte a la inversa. José, pese a que seguía amenazando lluvia me acompañó hasta la calle Jardines.

Ya en el alojamiento, y como ponía expresamente que no hicieran ruido por la noche, no me atreví ni a poner la radio. Me dormí igualmente. La cantinela que yo uso de que duermo mejor con sonido de fondo debe ser absolutamente mentira.
Esta mañana, teniendo en cuenta que hemos llegado al día más largo del año, me he levantado antes de las seis de la mañana. No había amanecido del todo pero clareaba. Como el lugar daba poco espacio para disfrutar he aligerado en mis cosas y a las siete y cuarto bajaba con todas las impedimentas.




He ido a por Hortensia y para bajarla no he roto ningún pantalón. Estoy usando el que llevaba de reserva y no tengo más.
En realidad, chispeaba, no llovía como ayer. Pero la pereza y el deseo de no “jugármela” demasiado ha decidido por mí. Después del desayuno en las proximidades del alojamiento he decidido que hoy llegaba hasta cerca de Mutriku en tren. Tras la iglesia de San Nicolas en el mismo barrio donde había pasado la noche está la estación de donde salen los trenes con destino a San Sebastián y que a mi me han traído hasta Deba. Poco más de noventa minutos de tren y me he plantado en la costa Guipuzcoana. Por tanto casi no he dado pedales en toda la provincia de BIZCAIA. Durante todo el viaje en tren he visto por las ventanillas como las personas que andaban cerca del tren llevaban los paraguas abiertos. Por tanto no ha sido una mala decisión.
En distintas estaciones han ido subiendo grupos de escolares que como es habitual eran especialmente bullangueros. Hortensia y yo en las plazas de bicicleta y no nos hemos movido.
Al llegar a Deba, nos hemos bajado la bici, yo y los escolares. He dejado pasar a todos y solo después de que desaparecieran del andén he salido. Una visita y un café en Deba y he comprobado como a las 11 en punto anunciaban por la megafonía de la playa que desde ese momento estaba disponible el servicio de socorristas de la playa de Deba.





No me ha dado tiempo ni a darme cuenta y ya estaba uno de los grupos de escolares bañándose y otro grupo recibiendo clases de surf.



He realizado una cosa que hasta ahora no me había permitido. Avanzar hacía atrás. Motrico esta más alejado de mi destino que Deba, pero era donde tenía el alojamiento.







Sentado en el Bar Taberna del Puerto estoy redactando esta entrada y disfrutando de su wifi. En el Rin Rooms que es donde me alojo esta noche no está disponible hasta las 15:30 y me temo que tengo que subir la empinada cuesta que he bajado hasta llegar al puerto.





Espero que mañana sea la última etapa del Camino De Santiago del norte a la inversa y llegue pedaleando hasta Hendaya. Pretendo narrar el resto del viaje, incluida la vuelta del tren hasta Madrid. De momento no llueve y la temperatura está en unos muy agradables 22º C.
Hoy tampoco tenemos mapa del recorrido, salvo este pequeño paseo que he realizado entre Deba y Motrico.

Recuerdo, sin consultar, que el pasado año por estas fechas también estuve por el valle de Deba recorriendo la vía verde del Ferrocarril Vasco Navarro.
Completo esta entrada diciendo que esta vez por la lluvia no he recorrido Bizkaia, pero que por viajes anteriores, sobre todo los que he realizado para recorrer sus vías verdes la conozco un poco y de verdad que es un sitio para ver despacio.



Mari, me tienes loka con estas entradas a medio día, aunque seguro yo también aporto mi grano a esta locura. Me descojono con lo de los pantalones, ahora que Tato tiene unos iguales a los que llama «los pantalones de Mariano «.
La pensión de la c/ Jardines, tiene buena pinta, lo malo es el baño «perfil’.
Me alegro mucho que tengas nuevos seguidores a través del Blog y amplíen tus amistades y que los viejos amigos te traten como te .
mereces.
No me extraña que se te complique lo de escribir el nombre Mutrikun, yo lo he copiado y no estoy seguro de haberlo hecho bien.
Fatal lo de tener que pagar un «jubileta» el próximo dia una buena barricada, jejeje.
Cuidaros mucho tú y tus únicos pantalones. Un besazo enorme de tu groupie.
Espero llegar al final con estos pantalones o encontrar un Decathlon para reponer los que han fallecido. Nos vemos muy pronto. Besos.
Lo de Mari, es una errata.🤭🤭🤭🤭
Bueno Mariano, espero que puedas terminar el camino inverso en bici como lo empezaste.
Has hecho bien en coger el tren hasta Deba, no es solo la lluvia lo que te esperaba hoy, es que el camino que habías programado era muy duro en esas condiciones, pero mucho. Ha llovido casi todo el día y por el interior que era tu camino, se hace muy desagradable.
En fin, suerte mañana y en el viaje de vuelta a casa. Y cuidado con los pantalones si es que no has podido agenciarte otros, no hagas esfuerzos al mover la bici 😁😁
Un abrazo
Por cierto, con ganas de saber dónde vas a ir en el siguiente reto, ya sabes; jubilados como estamos, prefiero leer tus correrías que dedicarme a visitar obras 😂😂😂😂