230528 No acierto nunca.
Culpaba yo en la entrada de ayer al google maps de los caminos por los que me llevaba. Hoy en un acto de soberbia he decidido no usar ese artilugio. Pues peor todavía.
Empecemos por el final de mi estancia en Ericeira (ya os dije que se creían) el paraiso del Surf. Después de conseguir publicar la entrada del viaje de ayer me fui a dar una vuelta por la ciudad con dos objetivos, ver lo que no había visto todavía y sobre todo encontrar un restaurante donde se celebrara el Festival del Polvo en el que quería participar. Una vuelta por las playas, por los restaurantes próximos a las mismas y al final, después de no conseguir encontrar iglesia alguna donde me sellaran la credencial del peregrino me acerqué hasta un bar discreto donde todo el mundo estaba pendiente de la pantalla de televisión como si les fuera la vida en ello.






Me percaté de que estaban viendo un partido de fútbol, pero dado mi “incultura” en ese, como en otros muchos ámbitos, no supe quién estaba jugando. Tienen la costumbre de abreviar el nombre de los equipos con tres letras y obviamente fui incapaz de saber que significaban esas siglas.
El discreto bar estaba medio cerrando, habían recogido las mesas de la terraza, por lo que me tuve que sentar en un banco de cara al mar para ver el ocaso en la lejanía.
Estaba sentado tranquilamente en ese banco y aparecieron dos coches (solo dos) con personas cargados de banderas y vistiendo camisetas de color rojo con la inscripción SAGRE – que es una marca de cerveza portuguesas – no paraban de tocar el claxon y el ruido era ensordecedor. Seguía sin enterarme de que celebraban. Me desplacé hasta la plaza principal de Ericeira y ya ví en una televisión que el Benfica había ganado la liga portuguesa después de cuatro años de sequía. No entendía la celebración en esa ciudad, pero todo es posible.
El restaurante CASA PORTUGUESA participaba en el Festival del Polvo y allí me marche para disfrutar de una cena con ese producto. Me pusieron medio Polvo, que para mi edad y estado, es suficiente y disfruté de un buen manjar. En el tiempo en que estaba en el restaurante nadie dio señales de la euforia que se vivía en la calle.

Conseguí que me sellaran en el restaurante la credencial del peregrino y cuando volví a la calle mucha gente estaba celebrando el acontecimiento mencionado. Con una incertidumbre grande acabé preguntando por el lugar en el que jugaba el nuevo campeón de la Liga Portuguesa. Me dijeron que era de Lisboa y acabé por no entender nada de esa euforia. Pero ya sabéis que yo de fútbol no entiendo nada y es posible que existan “hinchas” de un equipo en cualquier sitio.




Volví andando hasta el alojamiento y después de los 1,6 kilómetros que separaban el pueblo del lugar de PERNOCTACIÓN conseguí llegar pese a las cuestas y el paseo marítimo por el que tenía que desplazarme. En Villa Alegria no había nadie despierto y había llegado poco antes de las 23:00 horas. Solo me recibió un perro de lanas que ocupaba todo el inicio de la escalera por donde tenía que subir. Le salté como pude y a dormir.
A eso de las seis de la mañana me he levantado, he bajado a poner la batería de la bicicleta, a ir al baño (que estaba en el piso de abajo) y a fumar. He dado vueltas, me he duchado y a eso de las 7:15 ya tenía las alforjas puestas en Hortensia y estaba dispuesto a salir. Como el propietario de Villa Alegría me había dicho que estaba incluido el desayuno en el precio perdí el tiempo hasta las 7:45 y ya sin paliativos le dije que si me daba un café. Me tomé nuevamente un pastel de Belén y el café. Me puse en marcha tras hacer una foto a mi hortensia con las hortensias florares del lugar.

Casí por la puerta pasaba la carretera N-247 que me tendría que traer hasta PENICHE que es lugar donde tenía que pernoctar en el día de hoy. Seguí la carretera y no presté atención a navegador alguno. Pues siguiendo (teóricamente) esa carretera me desplacé hacía el centro de Portugal en vez de desplazarme hacia el norte que era el objetivo. Y encima durante todo el rato era una subida. Llegué casi hasta Mafra e intuyendo que no lo estaba haciendo muy bien pregunté a una grupeta de ciclistas, claramente estaba circulando en la dirección contraria a la que debía.




Esas cosas incomodan, pero había que seguir. Me dijeron que siguiera en dirección de Torres Verdhas y así hice. Después, en mi empeño en no utilizar tecnologías que me “puteaban” he seguido haciendo el ridículo durante todo el recorrido. Es cierto que he visto unos bonitos paisajes, que hasta he visto un entierro de los de Berlanga. Un coche fúnebre delante y hasta cien coches detrás. O el muerto/a era muy popular en su ciudad o habían preparado un atasco en la carretera impensable por aquellos lugares. También he visto una concentración motera en Lourinha por donde he pasado dos veces. Un cartel que ponía PENICHE me ha mandado para un lugar en el que obviamente no se iba a esa ciudad. Cuando me he dado cuenta había subido durante 6 kilómetros a un sitio ignoto y he tenido que volver sobre mis pasos. La concetración motera me la barruntaba, durante una parte importante del camino me adelantaban grupos de 8, 10 o hasta 20 motos, pero luego verles a todos en una campa de Lourinha me a resultado curioso.






Llegando casi a PENICHE me he encontrado con que la única opción para entrar en la ciudad era una autovía, después de todos los kilómetros que llevaba, solo faltaba que tuviera que transgredir las normas de tráfico para llegar a mi lugar de alojamiento.
Tras dar varias vueltas por los alrededores he conseguido entrar en la autovía, cuando ya no era autovía y por tanto no estaba prohibido la circulación de bicicletas y al final he encontrado la calle Largho do Castelho que es donde está el lugar de alojamiento.
La habitación mucho más barata que en los días anteriores y con bastante buena pinta, pero la escalera para ascender a la cumbre complicada.


Me ha tocado atar a Hortensia a una señal de dirección prohibida y rezar por que nadie tenga a mano una radial para cortar la señal o el candado.
Como en esta ocasión el lugar donde me alojo está bastante céntrico he podido ir caminando hasta la calle del puerto pesquero y comerme unas buenas sardinas.
Hago resumen. Un recorrido previsto de 60 kilómetros se ha convertido a lo tonto en un recorrido de 97 kilómetros. Vamos que he recorrido 37 kilómetros de forma innecesaria. Mañana intentaré hacer un Mix entre usar el Google Maps y no usarle. Me explico, a la salida de los lugares pondré el GPS y después seguiré la carretera sin que la “señora” que me habla me vuelva loco.


Son las 19.30 horas españolas y las 18:30 en PENICHE. Estoy hasta las narices del canal 24 Horas de RTVE que no ha parado de hablar de las elecciones municipales. Voy a irme a dar una vuelta y a disfrutar de la ciudad. Lo más importante de esta ciudad no está en la ciudad y por tanto no podré visitar su tesoro más preciado. Hay excursiones a las islas Berlanas pero los viajes que he visto duran cuatro horas. Mi cuerpo no dá para tanto. Dejo pendiente la visita de esas Islas.

Creo que me he quedado un cabo suelto por el camino. En PENICHE también se consideran la capital del mundo del SURF, no solo en Ericeira.

Madre mía Mariano, lo de las escaleras no tiene nombre……parece Amsterdam……..Ya siento lo de los 37 kms de más, y bien que hiciste lo de quitar el canal 24H…..que asco y qué decepción. Parecen «parrochas» las sardinitas. Buen camino amigo, espero que se te den mejor las etapas con el mpas. Un abrazo de tu groupie.
Valor es lo que yo llamo a dejar la bici en plena calle aunque sea encadenada a una señal. No hubiera dormido en toda la noche.
Suerte Mariano en esta
Nueva andadura 🙂👍🏻
Ha sobrevivido Hortensia. Un abrazo