230618 Tengo mucha plancha.

Es una frase de Angels Barceló en el hoy por hoy de la cadena ser. Cuando hay muchos temas de actualidad para charlar sobre ellos. Hoy tengo por delante muchas visitas, por tanto, o me doy mucha prisa en escribir esto y publicarlo o no podré disfrutar de todo lo que me ofrece Comillas para visitar esta tarde.

Cuando conseguí publicar la entrada de ayer me di tranquilamente una vuelta por Ribadesella. Como es un lugar bastante turístico y encima era fin de semana, estábamos muchos foráneos paseando por un muy bonito pueblo.

Unos bocartes para cenar aprovechando que estoy en zona de pesca y como cada día pronto a la cama. Tenía por delante bastante camino para hoy.

Buenos bocartes en el puerto.

Me he levantado razonablemente pronto. Cuando me he asomado al balcón del alojamiento me he encontrado con una desagradable sorpresa. Estaba lloviendo de forma contundente.

Estuve a punto de cambiar el objetivo de hoy. Hasta miré los horarios de FEVE para poder hacer parte de la etapa en un tren y evitar la lluvia. Me demoré un rato en la habitación y comprobé que llovía con menos intensidad. Bien. Bajé con todo puesto a desayunar y con las deportivas y el chubasquero puesto. Dejaba de llover. Otra vez al plan original.

Hasta Llanes, primera parada importante, tenía por delante 29 kilómetros y bastantes cuestas. Según salí del lugar donde había pernoctado lo primero que me encontré era una curva de 180º que se empinaba y empinaba. Ya tenemos las piernas algo preparadas y superamos esa primera subida. Y las demás.

Un paseo tranquilo por la N-634, con las vías de FEVE a un lado u otro de la carretera. Por esa vía habría podido ir hoy si la lluvia hubiera seguido por la mañana. Pero no, avanzaba por la carretera como tenía previsto desde el principio.

Muy pocos coches, ningún camión y bastante respeto de los automovilistas al metro y medio de separación.

Llanes es de verdad espectacular, como siempre. Una visita de postal y hacia el siguiente objetivo del día.

El siguiente hito que ya marcaban los carteles de la carretera era Unquera. Eran otros 25 kilómetros para cambiar de Comunidad Autónoma o de Región, como cada uno prefiera. Seguía siendo una bonita carretera y lo mismo que hasta Llanes. Subidas, bajadas y buena carretera. En algunos lugares aparecían algunos carriles bici o Bidegorri que parecía que no conducían a ningún sitio. No les he aprovechado y he seguido en todo momento por la carretera. Seguro que mas de un conductor se ha acordado de mi familia, pero lo peor que uno puede hacer cuando recorre grandes distancias en bicicleta es ir cambiando de un camino a otro. La carretera, con sus dificultades, te da bastante seguridad de que por ese sitio llegarás a tu destino.

En Unquera no he parado ni para fotografiar el cartel que me indicaba que entraba en Cantabria. Hay una especie de polígono industrial con gasolineras, tiendas y bares en la margen derecha de la carretera, mucho tráfico y bastantes curvas. No parecía el mejor momento para parar. Tampoco voy a decir que no merezca la pena ver el pueblo. Yo he pensado que tenía bastante recorrido por delante y que ya tendría posibilidad de parar en otros pueblos que tuvieran menos complicaciones.

El siguiente pueblo importante del recorrido: San Vicente de la Barquera. Sigue pareciéndome especialmente bonito. En ese pueblo me compré hace ya varios años un chubasquero amarillo de los de pescador que siempre había deseado tener. Cuando aparecí en casa con él a Alba se le antojó uno igual y hasta que no hice otro viaje por pueblos costeros no se lo pude comprar. A ella se lo compré en Cadaqués. Tampoco es que le haya usado mucho. Madrid no se distingue por ser el lugar mas lluvioso del mundo, pero allí está. En el armario.

Ya era la una de la tarde cuando he pasado por San Vicente, por tanto la mayoría de ciudadanos y visitantes del pueblo se dedicaban al noble arte de tomar el aperitivo. Solo un pequeño grupo de irredentos se había concentrado en la plaza para protestar por como se había conformado el ayuntamiento en su sesión de ayer.

Como de momento no me afecta directamente he preferido continuar mi camino y no hacer averiguaciones sobre el color local. En cualquier caso, los que se manifestaban no tenían pinta de Cayetanos. Supongo que la alianza que tanto se repitió ayer en los ayuntamientos también tenga su plasmación en San Vicente. Si, me estoy refiriendo a PP + VOX.

Al otro lado del puente de la ciudad comenzaba una subida casi eterna que tendría que ser la última antes de llegar a mi destino. No había cambiado la emisora que venía escuchando y he tenido que sufrir el programa local de Valladolid del A vivir…, problemas de los feriantes, de las orquestas verbeneras y nada de interés. Cuando he llegado al alto que coronaba esa subida ya he parado para poner un poco de música.

El resto del camino muy bien. Tened en cuenta que de San Vicente a Comillas solo hay once kilómetros y parece que los podía aguantar bien.

A todo esto, creo que antes de San Vicente de la Barquera, tuve que quitarme el chubasquero. Ya no amenazaba lluvia y me estaba dando bastante calor.

He llegado a eso de las dos de la tarde a Comillas y sorpresa. El hotel se llama Mar Comillas y no se que más. Y claro, haciendo honor al nombre esta en un monte. Paradojas de los nombres. Por si acaso, he atado la bicicleta a una barandilla y pienso recorrer la villa en bicicleta. Me cundirá más y además será mucho mas cómodo.

No me arrepiento nada de haber mantenido el recorrido inicial. El viaje en FEVE podía ser una experiencia, pero el paisaje del que he disfrutado merece mucho la pena.

El recorrido matinal.

Después de alojarme en el hotel he bajado hasta la fuente de los tres caños y he comido media de rabas y media de sardinas. No eran raciones especialmente generosas, pero de esta forma te permite probar algún producto mas. No quiero ponerme profundo en esta parte final de la entrada. En varios bares de esa zona, quién atendían las terrazas eran Inmigrantes. Otro trabajo que ya no queremos hacer los españoles o que no queremos hacer en las condiciones que ofrecen los hosteleros. Y luego algunos se ponen en contra de la inmigración. Quien cubriría todos esos puestos (mal pagados) que cubre esa población.

Lo que veo desde el balcón del Hotel denominado Comillas Mar.

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2 comentarios

  1. Ay Mariano qué recorrido más bonito. Llanes espectacular efectivamente.
    Mariano, tanta sardina, al final te salen agallas, qué no es porque tú no tengas ya las tuyas.
    Esta primavera a Alba le habrá venido bien el chubasquero, menudas tormentosas estamos teniendo.

  2. Me había quedado a medias. Con respecto a los camareros, es siempre la misma historia, que vienen a quitarnos el trabajo. Malos tiempos nos esperan, qué asco y qué pena.
    Buenooo, a lo nuestro, Comillas también muy bonito. Por cierto, yo también escucho a Angels, jejeje Un abrazo de tu groupie

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