230924 Antonio hijo. Taxista.
Después de sentarme un buen rato en la terraza del Hotel Ciudad de Pozo Alcón decidí volver al Hostal GRELA para cenar. El número de clientes que tenían a la comida me indicaba que era un sitio apreciado por los lugareños y no estoy yo para corregirles.
La distancia entre ambos lugares era de unos 100 o 120 metros, vamos que no tuve que hacer esfuerzo alguno. Cuando llegué la terraza estaba casi llena, había una mesa vacía que aproveché y me senté. Volví a leer la carta y sinceramente lo que me apetecía (por la temperatura ambiente) era una sopa. Tenían en la carta una sopa de picadillo, es verdad que no era tan buena como la de mi madre, ni como la hace Tere, ni siquiera a como la preparo yo, pero era buena. Bastantes trozos de jamón y huevo y un buen sabor. El cuerpo no pedía otra cosa y entré en calor con ese alimento.


Un perro que parecía del lugar me indicó de que pie cojeaba el propietario del lugar, aunque a estas alturas del viaje no soy yo el que tiene que juzgar comportamientos ajenos.
Esta mañana, como cada día, me he levantado bastante temprano y tras el “trabajo” habitual de la mañana he conseguido montar las alforjas y las baterías en Hortensia a eso de las 8:30 AM. El hostal estaba cerrado, pero mirando por una puerta lateral comprobé que había gente desayunando dentro. Como cada vez soy más atrevido me he metido y sin dudar he pedido mis dos cafés y la media tostada. Nadie ha pensado que era una ingerencia en su día de descanso.
He llenado los bidones con una botella de agua mineral y después de un cigarro he comenzado el camino. Dicen los expertos en deportes que lo más importante en la práctica deportiva es el calentamiento, si haces un buen calentamiento el ejercicio del día funcionará correctamente.
Lo primero que me he encontrado una vez subido a Hortensia es una cuesta de más de tres kilómetros. Ese ha sido el calentamiento. Así no vamos a llegar a ningún sitio.
Luego el camino ha sido un homenaje a los pantanos de esta zona. El de la bolera (donde había que subir), el del Portillo (donde también había que subir) y finalmente el de San Clemente del que he leído una placa que decía que le inauguró Pepe Borrell cuando era ministro del ramo.




En toda esta zona no acabo de aclararme. He salido desde Pozo Alcón en la provincia de Jaén, he entrado en la provincia de Granada y en la sierra de Castril y finalmente he vuelto a la provincia de Jaén y a la sierra de Cazorla, Segura y las Villas.





Cuando llegué al pantano de San Clemente comprobé la batería de la bicicleta y comprobé también la cobertura del móvil. La primera estaba al 50% y me quedaban por recorrer más de la mitad de lo previsto. La cobertura del móvil era cero. No podía conectar con nada, ni con nadie.



Eso te hace tomar decisiones, no sé si acertadas o equivocadas. Al salir del embalse de San Clemente me encontré con dos ciclistas. Hombre y mujer. Me comentó el que llevaba la voz cantante (hombre) que hasta Santiago de la Espada no había ni un solo pueblo, ni un mísero bar, ni tampoco una estación de servicio. ESTABA REALMENTE JODIDO.
Seguí en el camino y al comenzar la carretera que llevaba hacía Santiago de la Espada comprobé dos cosas. La batería que me quedaba y como era el camino hasta este pueblo. Con lo que tenía de batería podría haber recorrido unos 20 o 30 kilómetros más. Nunca los 46 que me separaban de mi destino. Yo sabía que en la Sierra la cobertura se pierde completamente. Así que tomé una decisión propia de un “señor con experiencia” o como dirían los que no estaban en mi “pellejo”, una decisión de cobardes.

Llamé al hostal donde tenía previsto alojarme hoy y les pregunté si había un taxi en Santiago de la Espada. Me dijeron que si y me pasaron el teléfono de Antonio Hijo. Le llamé y en ese momento estaba haciendo un servicio en dirección contraria a donde yo me encontraba.
Acordamos que vendría cuando concluyera el trabajo que estaba haciendo.
Eso suponía que tendría que estar en el punto de la carretera A-4301 algo más de hora y media. No me supo mal. Era eso o quedarme sin batería y sin cobertura antes de alcanzar el objetivo del día.
Esta mañana, cuando le he comentado al paisano del Hostal GRELA hacía donde me dirigía ha puesto cara de circunstancias y me ha deseado buen viaje. Seguro que él sabía de lo que estaba hablando.
El cruce donde me he parado era un auténtico secarral, carretera hacía la izquierda con destino a Huéscar (11 kilómetros), carretera a la derecha con destino a Santiago de la Espada (46 Kilómetros). En el cruce un desvío a una residencia de ancianos de la Diputación de Granada que la han puesto en el mejor sitio para que nadie vaya a visitar a sus familiares.
Cinco o seis cigarros después apareció Antonio. Eran ya las 14:30, había recorrido poco más de 50 kilómetros y ya he comentado que me quedaban hasta el lugar donde pretendía alojarme 46.
El taxi espectacular. Una furgoneta preparada para transportar sillas de ruedas que rápidamente ha preparado para transportar a Hortensia. He colocado las alforjas y me he arrellanado en el asiento de la primera fila de la furgoneta.
Menos mal que había tomado esa decisión. El recorrido por el que me ha traído Antonio Hijo, era precioso, Encinas, Pinos, incluso pienso que Robles. Lo voy a decir sin filtro. Eso no había Dios que lo subiera. Estoy seguro que los deportistas que previamente han realizado un calentamiento correcto lo podrían subir sin problemas. Yo no.
El taxi de Antonio, era un no parar de subidas, de bajadas y de una mala carretera que incomunica a Santiago de la Espada en cualquier momento de inclemencias climáticas.
Al final hemos llegado. Antonio Hijo, Hortensia y yo al Hostal San Francisco de Santiago de la Espada y pese a ser casi las 15:30 horas me han puesto una cerveza y sobre todo un solomillo para comer.
Según veníamos en el taxi Antonio me ha comentado que este fin de semana habían celebrado unas carreras por la zona. Algunas próximas a los 100 kilómetros y las más accesibles de 25 o 30 kilómetros. Al entrar en el pueblo había un grupo importante de paisanos y paisanas con una camiseta identificativa de esa carrera. Estaban concluyendo su esfuerzo con una barbacoa. No hay mejor opción.

Antonio me había dicho que la carrera eran 80 o 90 euros. Tras negociar, no demasiado con él, la carrera ha quedado en 50€. Si soy un poco cartesiano puedo decir que me ha costado llegar a Santiago de la Espada 0,50€ por kilómetro. Menos mal que existen estos servicios. Para la gente de la generación De Alba. Aquí no existen los CABY, ni nada se aproxime. Taxis de toda la vida, que además son un auténtico servicio público.
Me contaba Antonio Hijo, que han eliminado los autobuses que realizaban el servicio entre su pueblo y una zona con más comunicaciones.
Ahora lo realiza él, los lunes, miércoles y viernes y baja hasta la estación de autobuses más próximas a los ciudadanos De Santiago. Es una opción, no es la mía.

Espero que mañana pueda hacer un calentamiento adecuado y llegar sin recurrir a ningún Antonio al destino.
Ha sido un poco frustrante. Pero si hay algo que uno tiene que asumir son sus limitaciones y hoy, en eso, he acertado completamente.
A todo esto, estoy en un pueblo con una altitud de 1358 metros y hemos pasado en lo alto del puerto a 1761 metros. Quién me manda a mi meterme en estos caminos.


Mañana será otro día.
Ayyyyy Mariano, cómo te has quedado sin batería en el móvil?, ¿ha sido por estar todo el rato buscando cobertura?. Bueno al salseo……..qué bonito el perrete con la correa que le han puesto, no le vi en el atril al lado de Aznar, me despistaría. Y sí, lo de las residencias de mayores en medio de la nada, no lo puedo entender, espero que al menos las vistas no sean de «mierrrrrrrrrdaaaa». Por cierto, estas hecho un regateador nato. Buena pinta tiene ese solomillo con avispa incluida. M e alegra que la sopa de picadillo te entonara ese cuerpo rumbero. Espero que la próxima etapa la tengas sin contratiempos. Un abrazo de tu entregada grupee.