230926 Mierda de moscas.

Recorrí todo Beas del Segura con fruición y no encontré ningún sitio donde cenar. Había ido hasta el bar de la plaza a tomarme una cerveza y soportar a uno de los “característicos” del lugar dando la charla sobre lo divino y lo humano. Yo evité participar en su tertulia. No decía nada interesante. Les arruinó la sobremesa a dos paisanos que estaban hablando sobre unas obras que uno de ellos estaba realizando en su vivienda.

Busqué los distintos restaurantes que estaban disponibles en Beas y metódicamente recorrí tres o cuatro lugares que destacaba Google para cenar. Todos cerrados. Si de vez en cuando los dueños o dueñas de esos establecimientos comprobaran los datos que figuran y modificaran las fechas de apertura, los incautos como yo iríamos a tiro fijo y no daríamos vueltas a lo tonto por los pueblos de este país.

No podía dejar de visitar al río Segura a su paso por Beas. Alba me afeó que en un Wahts que le envié me hubiera puesto pesimista. El cauce de este importante río de la cuenca mediterránea daba realmente miedo. Después de las “danas” y de los diluvios que se han producido a comienzos del mes de septiembre no tiene sentido que tenga un cauce tan ridículo. Otra cosa, y como no sé, no voy a hablar es que el río durante el recorrido por el pueblo esté encajonado por un cauce de hormigón. Seguro que se hizo en otros tiempos.

Finalmente opté por volver al Hostal u Hotel donde me alojaba y cenar allí. Era eso o la nada.

Intenté comer medía perdiz y como no podía ser acaba pidiendo una ración de secreto ibérico. Estaba bueno pero la ración era al menos para dos personas. Me sobró bastante. El propietario del lugar me dijo que me llevara las sobras. Le dije que en bicicleta es alto improbable cargar con más tonterías de lo necesario. Creo que lo entendió.

A eso de las 23:30 horas, cuando estaba tomando el descafeinado correspondiente, la temperatura bajó considerablemente. Menos mal que no tenía nada más que hacer fuera de la habitación y pude subirme a pernoctar.

La habitación estaba bien y hasta se podía oír la radio mientras me dormía.

Me he levantado como cada día, pronto. A las ocho ha me había duchado y bajé la primera alforja y la batería a Hortensia. Salir del aparcamiento era bastante dificultoso. La rampa que separaba la bicicleta de la calle se parecía a las cuestas que había subido el día anterior. Me empeñé y lo conseguí. Un “pin” de montaña para mí.

Pedí el desayuno y subí a por la otra alforja. El trato del camarero (el mismo de ayer) fue muy correcto, lento. Añadió un ajo a la tostada con aceite. Se lo agradecí, pero obviamente no estaba dispuesto a no poder besar en todo el día No comí el ajo, tampoco he besado a nadie.

Me tenían preparada la factura y me cobraron el desayuno. Me regalaron la botella de agua. Se me ha olvidado devolverles las llaves.

Tenía por delante ochenta y dos kilómetros hasta La Carolina. Según me iba alejando de Beas el paisaje cambiaba radicalmente. De las montañas bastante elevadas y con mucha vegetación del parque de Cazorla, Segura y las Villas pasábamos a las estribaciones de Sierra Morena. Montes mucho más bajos, mucho más suaves y sobre todo preñados de olivos. En realidad NO SE PUEDE TENER TODO, si quieres no estar subiendo y bajando como en los días anteriores, no puedes encontrar un paisaje maravilloso como el que he encontrado los días pasados.

El camino me ha llevado por Sorihuela del Guadalimar, Castellar, SANTIESTEBAN del Puerto (donde he jugado a la primitiva, el EUROMILLÓN, el gordo de la primitiva, el EUROJACKPOT y el CUPONAZO) son tareas propias de un jubilado sin otra cosa que hacer. Después Navas de San Juan, Arquillos y desde ese punto a subir y a subir. Dejamos en un lateral de la carretera Vilches y vi un par de pantanos. Del primero no he tomado fotos, del segundo sí. Que pena, como están estos pantanos.

Quiero contar ahora que en general, la gente en la carretera ha sido especialmente respetuosa con un idiota en bicicleta. He parado poco, como siempre para fumar y hacer alguna foto. Es lo que me voy marcando como objetivo en el recorrido.

He pasado por bastantes Almazaras y ganas me han dado de pedir que me envíen a Madrid una garrafa de 25 litros de aceite. Seguro que es buena. Pero al final siempre me arrepiento. No sé si al final tendré problemas con el envío.

Después de una subida no muy pronunciada, pero si muy larga, he llegado a La Carolina. Antes de avanzar más he visto al pie de la autovía un Hotel que se llamaba “no se qué” La Perdiz. He aparcado a Hortensia en el sitio y me he acojonado de verdad. El Bar estaba cerrado, no podía tomar la cerveza premio por el trayecto. El Hotel también. En la estación de servicio me han dicho que estaba cerrado durante dos días. Hoy y mañana.

¿Y donde voy?, el paisano de la estación de servicio me ha indicado que hay más hoteles “Perdiz” en el pueblo y que el mío estaba a unos cuatro o cinco kilómetros.

He pasado por La Carolina, en la plaza del pueblo me he tomado una cerveza y al final he llegado hasta el objetivo previsto.

Atada a Hortensia a una valla de la piscina del hotel y con todos los impidimentos que llevo habitualmente en la habitación he bajado a comer.

Una tostada de jamón, otra de paté de perdiz. Buenas y bien presentadas. Lo único malo ha sido que la cerveza era Cruz Campo.

Después del café he subido a dormir la siesta. Mierda, ha sido imposible. A mí que no me molestan en general los insectos, las “putas” moscas me han impedido dormir. Les he dado golpes, les he practicado todo el tipo de torturas que se me han ocurrido. Imposible. No me han dejado dormir.

En el medio, he estado oyendo los preparativos de la Sesión de Investidura del señor Gallego. He evitado oír su discurso. Cuando he subido a la habitación a intervenido el portavoz del PSOE en esta sesión de investidura. Que duro es para cualquiera de nosotros que nos pongan un espejo y nos veamos como somos en realidad. Seguro que hay practicas parlamentarias mas productivas que la que hemos visto hoy. En cualquier caso seguro, que mañana o pasado mañana, la gente decidirá entenderse. Y hablar del cauce del Segura, del agua de los embalses, de las pensiones, del salario mínimo, de los alquileres, del precio de la vivienda, de la precariedad en el empleo y sobre todo de la felicidad de los ciudadanos españoles.

He obviado el resto de las intervenciones.

Estoy sentado en el hotel. El Wifi es una mierda y tengo que tirar de mis datos.

Mañana toca una etapa larga. Ya veremos.

La comida y el viaje

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Un comentario

  1. Ay Mariano, lo de los pantanos, una lástima y las lluvias no han conseguido nada más que arrastrar lodos e inundar calles y casas. Las tostas me alegro que estuvieran buenas, pero tostas, tostas……más bien parece un bocadillo abierto y efectivamente una Cruzcampo deja un poco que desear. Lo de la garraf5de 25 litros no creo que nuestra Tere te deje meterlo en casa y en el maletero del Dacia,no lo5veo. Qué pena que no hayas podido ver linces y ya siento lo de las moscas…qué asco. Y lo la investidura,…..sin comentarios. Un abrazo enorme de tu groupie.

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