230927 Asador Juma. Marmolejo.
Gastar un título con el nombre de un bar, es una desmesura. Lo sé. Como hoy no hay nada importante que narrar he decidido titular de esa manera, porque la cosa es de nota.
Me desplacé ayer hasta el centro de La Carolina para buscar un lugar donde cenar. Acabé en el mismo bar donde había tomada la primera cerveza matinal cuando llegué a la localidad. Pedí dos medías raciones: sangre o sangrecilla encebollada y carne del monte. Precios adecuados, la sangre tenía muy buena pinta, estaba especialmente salada. Se la devolví. La carne del monte era algo de caza, no se precisar, y estaba buena.


No tenían café. Volví al hotel la Perdiz y me tomé el café. Subí razonablemente pronto a la habitación y me puse a descansar. Hoy a las siete me he despertado (sin despertador) como cada día y notaba un poco de dolor en la espalda. Seguro que el esfuerzo de estos días me está pasando factura.
Ya lo he contado muchas veces, a determinada edad, cuando te levantas tienes que evaluar lo que no te duele. Hoy solo me dolía la espalda. Me he levantado y he perdido el tiempo como cada día.
A las ocho de la mañana había bajado las alforjas y la batería a Hortensia. El hotel como era un cuatro estrellas, tenía mucha pijotería y el desayuno ha sido muy formal. También el precio ha sido desmesurado (casi ocho euros incluyendo la botella de agua). Tengo que cuidarme de esos establecimientos. No me aportan nada.
Decía el Google Maps que la mayor parte del recorrido de hoy lo tenía que hacer por las posibles vías de servicio de la autovía de Andalucía (A-4).



Unas veces la vía de servicio va por el margen izquierdo de la autovía, otras por el margen derecho, cada vez tenías que preguntar en cada cruce por donde seguir. El camino es básicamente FEO, es verdad que hay muchos olivos, pero no parecen tan cuidados y bonitos como los que he ido viendo en mis recorridos anteriores.
He recorrido buena parte de los pueblos más importantes de la provincia de Jaén: Guarromán, Bailén (donde no he entrado), Villanueva de la Reina (tampoco he entrado) y Andújar. Bonita población aunque no he parado ni para fumar. Algún día volveré al sitio.






Desde Andújar quedaban 13 kilómetros hasta Marmolejo. Cuando planifiqué este viaje hice hasta una reserva en un alojamiento de ese pueblo. Luego, como quería apurar el recorrido, decidí que no dormía en Marmolejo, anulé la reserva sin coste alguno y decidí que llegaba en el día de hoy hasta la Venta del Charco. Eran las dos de la tarde, los niños salían del colegio y busqué un sitio para comer.
Según la aplicación que usamos todos el mejor del lugar era el asador Juma. De entrada me he saltado la prohibición de fumar en la terraza, el propietario del lugar también.
Estaban unos paisanos que tenían ganas de charlar y mientras me tomaba una cerveza hemos estado hablando sobre el viaje que estaba realizando. Uno de ellos ha aprovechado para contarme sus viajes a las Rías Baixas. No tengo claro si se los estaba inventando o no. Me ha hablado de los trenes hotel hacía Vigo. Creo recordar que no existen trenes hotel desde hace más de quince años. A lo mejor también sigue viviendo en el pasado. Los paisanos me han invitado a la cerveza.
He pedido medía ración de caña de lomo ibérico y media de gambas al ajillo. Peor imposible. La caña de lomo, estando tan cerca del Valle de los PEDROCHES no podía ser peor. Era un lomo vulgar hasta decir basta. Como había que comer no le hice ascos y me puse a ello. No estaba bueno, pero llenaba el estómago. He dado la vuelta a una sola loncha del lomo. Tenía moho. Seguro que era la primera loncha que al no usar el embutido había creado el ese moho. No es admisible. He llevado la loncha y no sabían donde meterse. Hay cosas imperdonables en la hostelería.
Las gambas al ajillo eran congeladas, pero muy congeladas. Aún así, si haces previamente un sofrito de ajo y guindilla pueden resultar agradables. No ere el caso. Estaban ciertamente no comestibles. Entiendo que las gentes de Marmolejo sabrán de sobra que hay cosas que no deben pedir en ese bar.



Cuando planifiqué la etapa ya sabía que me había pasado. Desde La Carolina hasta la Venta del Charco hay un poco más de cien kilómetros, había recorrido algo más de 70, había sido una etapa cómoda pero fea. Quedaban otros 30 kilómetros con una subida de permanente de 30 kilómetros. No tenía ganas de sufrir. Busqué un taxi del lugar y localicé a Pedro. Un taxista del lugar al que llaman Cardeña, hemos quedado a las 15:15 horas en el bar donde estaba comiendo.
El coche un Citroen, había quitado los asientos traseros y Hortensia cabía perfectamente sin desmontar la rueda delantera. Hemos organizado todo para recorrer esos últimos treinta kilómetros. Menos mal. Que subida, que paisaje más bonito, pero que duro. Estoy convencido que hubiera podido subir por esas carreteras, pero no era necesario. Según mi amigo José Luis Pastor, si no es necesario para que hacer esa subida. Ha sido un viaje agradable en coche. Pedro tenía luego que llevar a su suegro a un médico de Córdoba.
No lo he dicho todavía, pero ya estoy en la provincia cordobesa. Según van pasando los días y ya llevo siete en la carretera me voy acercando hacía el lado mas occidental de Andalucía. He salido de la provincia más oriental y voy cumpliendo objetivos.
Mañana, si la cosa va bien, llegaré casi hasta Extremadura. Un recorrido por toda la Comunidad Andaluza en sentido contrario al de las agujas del reloj.
He recorrido ya el cabo de gata, la sierra de Cazorla, Segura y las Villas, he entrado un rato por Sierra Morena, estoy en el Parque Natural de Cardeña y Montoro. Está muy bien recorrer estas zonas con la parsimonia que yo la estoy recorriendo. Aunque la etapa de hoy no haya sido la más bonita, merece la pena.
Hago un comentario adicional que no viene a cuento. He venido toda la mañana oyendo la sesión de investidura. Me ha parecido como un “carrusel deportivo”, los que hablaban se repetían y los “jugadores de campo” en la carrera de San Jerónimo sabían de antemano que tenían perdido el partido. Y así es terriblemente complicado salir al campo. Todo me ha parecido patético. Y lo gordo de esa sensación es que se estaban jugando nuestro futuro de los próximos cuatro años. Mañana pondré música. Dos días seguidos del Hoy por hoy, pueden ser mortales para mi salud mental.





Ahora iré al bar que hay en la Venta del Charco, espero que los productos sean mejores que en el lugar donde he comido.

Joderrrrr Mariano, vaya viandas de mierrrrrrda, como diría nuestra amiga Pilar. Lo de la sangre no es lo mío…..y, ¿cómo no estarían esas gambas, para que de media ración, te dejaras el plato así?, por lo menos no tenían moho.
Cambiando de tercio, la bajada por los Jerónimos de mis «primos» ha sido toda una performance, qué desfachatez.
Creo que hiciste genial en hacer caso a tu amigo y contactar con Pedro.
El apartamento de la Venta del Charco está genial.
Habrás comprobado que te leo con un poco de retraso, problemas técnicos con solución.
Cuidate mucho amigo. Besazos de tu groupie.