240427 Rebaños de peregrinos en autobús.
Ayer, para ir a cenar, fue complicado. Llevando chubasquero y pantalón impermeable conseguí mojarme bastante en los 600 o 700 metros que había hasta el lugar donde cené. No era cosa de repetir en el Hostal. Por la noche lo mismo, las pocas veces que me he levantado a curiosear (y a ir al baño) he comprobado que seguía lloviendo. Y no era precisamente un “cala bobos”, era lluvía de verdad, de la que se necesita en muchos lugares de la peninsula, pero va y cae aquí, que es donde menos se necesita. Visto el panorama decidí hacer la última etapa del Camino de Invierno. Entre Lalín y Santiago sentado en un autobús. El primero (y no sé si el último) era a las 10:28 horas de la mañana.
Desayuné tranquilamente en el hotel (estaba incluido en el precio) y vi como los dos portugueses que llegaron ayer a la tarde en bicicleta se disponían a partir por sus medios. Yo no hice ni intento. Me sorprendió en cualquier caso la escasez de medios que llevaban, para protegerse de la lluvia habían adaptado unas bolsas de basura para la parte de arriba del cuerpo, el resto si protección. Esos si son atletas.
Me fui bajo la lluvía hasta la estación de autobuses y como es tradicional en mi llegué con una hora de adelanto. La de la cafetería no sabía los horarios y con unos peregrinos que habian decidido hacer un tramo en autobús llegamos a la conclusión de que podríamos coger un autobús que nos acercara hasta donde iban ellos y a mi a Santiago.
Me bajé hasta las dársenas de la estación y estaba intentando oír “el a vivir” de la Cadena SER. Era una forma de pasar el tiempo como otra cualquiera. En estas llego un paisano que se las daba de cosmopolita porque había vivido en Andorra y me empezó a dar la “chapa” sobre los políticos corruptos de este país. Si no hubiera seguido insistiendo es muy probable que le hubiera prestado alguna atención. Era manifiestamente “facha” y hoy, especialmente, no tenía el “chichi pa farolillos”. Me desentendí como pude de su insistencia.
Hago un paréntesis. Cuando vas de viaje solo te puedes encontrar con gente encantadora y que la charla que mantengas con ella te interese sobre manera, pero también te puedes encontrar con los “chapas” profesionales con los que además no comulgas en absoluto y te pueden dar la mañana. Acabo el paréntesis.
La cosa fue mejorando, bajaron a la zona de embarque los peregrinos con los que había hablado antes y se fueron sumando a ellos un grupo no menor de quince que habían decidido lo mismo que yo. Todos unos cobardes. Si ninguno o ninguna de los peregrinos somos “gremlins” ¿Qué problema había con mojarnos un poquito?
Todavía se me puso mejor la mañana cuando un responsable de la estación me presto toda la atención de mundo para que pudiera llevar la bici en el bus. Para que me echaran una mano para meter a Hortensia en la bodega del autobús tuve que solicitarlo expresamente. No parece que seamos especialmente solidarios.
El autobús fue haciendo infinidad de paradas hasta el final. En todas y cada una de las paradas fueron subiendo peregrinos que habían intentado hacer un tramo andando y habían comprobado las consecuencias de esa lluvía en su ropa, su cuerpo y sus pertenencias.
Algunos también fueron bajando donde tenían concertado el albergue y a esperar que mañana pudieran hacer el tramo que les falta hasta Santiago. Yo llegué hasta el final del trayecto.
La estación de buses De Santiago está mas o menos concluida, su unión con la de trenes es otra cosa. Hay que hacer alguna filigrana para llegar a coger los trenes.
El tren hacía A Coruña salía a las 14:10 horas y prácticamente no me daba tiempo a subir has la plaza del Obradoiro y volver. En la estación estuve como una hora y medía viendo como llovía, salía el sol y volvía a llover. Vamos Santiago en estado puro.
Ahora muy en serio. Si están haciendo una estación nueva en cualquier sitio (en este caso en Santiago) y tienen todo el andén para construir los ascensores que razón hay para hacerlos tan pequeños que no entren las bicicletas. No es una pregunta. Es un cabreo manifiesto.
Para bajar al paso subterráneo conseguí meter la bicicleta después de quitarle las alforjas y apretarnos un poco. Para subir en la vía 4 fue imposible. Tuve que quitar las alforjas, subir a Hortensia por la escalera mecánica y bajar a por las alforjas. Diez, quince, veinte centímetros más de fondo y los ascensores sería perfectos.
El tren circulaba con bastante ocupación, pero como tuve la suerte de que no había mas bicicletas hicimos el trayecto de forma muy adecuada.
Y llegó la apoteosis del viaje. Según llegué a la estación de A Coruña, me fui a la taquilla para sacar el billete hacia Ferrol y me indican que los trenes con ese destino no admiten bicicletas. Que conste que eso no lo pone en la página de Renfe, pero como tantas cosas.
Me cargué de paciencia, cruce al bar que había enfrente de la estación, me tomé una cerveza, me pedí un bocadillo de tortilla y un café y asimilé que no podía llegar en tren hasta Ferrol.
Otra vez hasta la estación de autobuses correspondiente, según llegaba al lugar anunciaban la marcha de un bus hasta Ferrol y tuve que esperar otra hora larga hasta que saliera otro vehículo. Menos mal, este era directo, y desde las 16:30 que salimos de A Coruña nos plantamos a la 17:15 en la estación de Ferrol.
Había consumido un día completo en distintos medios de transporte. Los billetes para los viajes por carretera me han costado cada uno 4,85€ y el de tren cero euros. En gasto no ha estado tan mal.
Para completar la jornada he ido a la estación de ADIF de Ferrol y me han indicado que los billetes de lo que en su tiempo fue FEVE solo se pueden obtener para el día del viaje. Pues mañana a madrugar un poco mas.
Lo del hostal Zahara ya es otra cosa. Te obligan a realizar el chequing con tu telefono, te dan la clave de acceso al hostal y a la habitación y resulta que no son correctas. La “puta” tecnología hay veces que se alía en nuestra contra.
Quiero ir mañana hasta el Cabo de Bares que se supone que es el punto más septentrional de la península y volver al hostal Zahara pedaleando. Veremos como nos acompaña el tiempo y las fuerzas.
Una vez narrado el periplo de hoy creo que tengo la obligación de irme a dar una vuelta y conocer algo de una ciudad que me había vetado conocer hasta ahora. Primero lo del nombre completo que arrastraba no me la hacía interesante y después por verla siempre muy en la esquina de la península y a la que tienes que venir expresamente, no te pilla de paso para ningún otro sitio.
Algo conoceré del Ferrol.
Por alguna anomalía en la forma de pasar las fotos del teléfono a la tableta no me permite pasar las pocas que he realizado hoy. Además he borrado (sin querer) algunas de las que he realizado en las distintas estaciones por las que he pasado. Hoy toca publicar SOLO TEXTO. Lo siento.
Bueno Mariano lo del «chapa-facha» debe ser una plaga, no entiendo que les hace pensar a algunos que nos interesan su ideas…los mítines a Vistalegre…qué cansinos… Lo de no poder llevar la bicicleta en Renfe no lo puedo entender, ¿esa es la manera de fomentar el deporte y la vida sana?…En fin…quedémonos efectivamente con el austro que has tenido en esta jornada…..Creo que ya me he puesto al día. Si me falta alguno no dudes mi querido Mariano de recordármelo…Siento mucho haberte tenido abandonado y no contestarte como te mereces.
Un abrazo mi querido amigo de tu grupee favorita.