240618 no tiene nombre. O si.
Desde la una de la tarde que estaba en el bar de al lado de donde me alojé, llamé y me dijeron que imposible entrar antes de las seis de la tarde. Ya conté que me fui a comer y luego pasé la tarde a base de cafés en el Grand Bar. A las cinco y cincuenta busqué el lugar y comprobé que no tenía ni que mover a Hortensia. Estaba aparcada a la puerta del alojamiento. Unos paisanos de París que hablaban algo de castellano también estaban esperando a la hora exacta. Ellos con sus bicis y yo con la mía. Al rato aparecieron otros dos, estos últimos bastante mayores, pero también viajaban con sus bicicletas. Dieron las seis, las seis y diez, las seis y quince y a las seis y veinte minutos apareció un paisano como si se apareciera de golpe una estrella de cine.
Fuimos pasando por “sus garras” y nos fue dando un alojamiento, tampoco penséis que era la séptima maravilla, adjunto fotos.






Las bicicletas de nosotros cinco, más otro par de ellas que ya estaban allí, las bajó por una rampa a un sótano. No quise ni saber como hacía la operación.
Tras refrescarme levemente bajé a dar una vuelta por el pueblo. No había nada especial, un par de iglesias y un pueblo con aspecto de triste. Los bares del resto del pueblo, como buen lunes, estaban cerrados y tuve que volver a lo de la cerveza al Grand Bar.











El trato que nos dío el del alojamiento ya he dicho que no tiene nombre, miento a sabiendas, es un HIJO DE PUTA. Trabajo yo diez minutos y mis clientes que se jodan.
Antes de las nueve ya había hablado con Tere y con Alba, había sido un día de muchas emociones. El festival fin de curso de Irene. Me llenaron la memoría del telefono de magnificas fotos de mi niña. Después Tere Salió de carreras para una revisión de los efectos colaterales de su operación. Vamos un NON STOP.
Cuando acabé con mis conferencias telefónicas internacionales (que eran las que costaban un Huevo y la mitad de otro), miré las opciones que tenía para cenar.
O el restaurante donde me alojaba o el hotel de enfrente. De verdad que lo intenté en el hotel de enfrente, pero no servían fuera y no me daba la gana de no fumar. Opción no elegida. El sitio donde me alojaba.
Un foie de canard, vamos un paté de pato con su mermelada y la cerveza que pedí que superaba en precio, que no en calidad, a todas las que he tomado en este país.


Allí estaba yo sentado comiendo mi foie y vi que una muchacha ciclista hacía diferentes operaciones para aparcar la bici y buscar alojamiento. Pero ya eran las nueve y algo de la noche y los ciudadanos del país donde estoy estaban pendientes de la cosa de M-Bapé, (seguro que no he acertado al escribirlo), al final la muchacha consiguió lo que perseguía y se sentó a mi lado. Empezamos a hablar. Ella en perfecto castellano y yo, pues de Valladolid, no digo más.
Os la presento, voy a hablar de ella un rato. Se llama Sabina, Italíana, vive a menos de una hora de Suiza, se dedica al marketing, hizo el Erasmus en Toulouse, su novio o pareja es de Palencia (si la tierra de las mantas) y trabaja en Airbus de Toulouse. ¿Ha sido completa la presentación?, pues así me puse de inquisidor hasta que obtuve toda esa información. Se pidió un rissotto de gambas y parece que le gustó.
Había llegado ese día hasta Toulouse con el novio en avión, tenía determinados objetivos que el viento la habían trastocado. Su objetivo era llegar con la bici del Palentino hasta Sète y tumbarse en la playa. Creo que se organizaba especialmente bien. Llevaba una sola bolsa de lo que ahora llaman el bicipacking, En ese lugar guardaba todo. Me confesó que llevaba comida por si le entraba hambre en el camino, también llevaba un bañador para meterse en la playa de Sète. Me confirmó que transportaba al menos dos bragas y un sujetar diferente al que llevaba puesto. (No me lo enseño), me dijo que también llevaba otra camiseta además de las que llevaba puestas (si me las enseño). Increíble lo que puede hacer alguién bien organizada.
Oía desde el restaurante que la Grand France ganaba un partido de fútbol. Me despedí con dos besos de Sabina y subí a la habitación. El Wifi no funcionaba, ninguna sorpresa, me puse el partido y me dormí sin ver como acaba el fútbol francés.
No he dormido nada mal, pero ya he dicho que la habitación es para apuntarla en el museo de los horrores.
Está mañana he realizado lo habitual y he bajado con las baterías cargadas y una alforja. Me han indicado los otros huéspedes que había que bajar al sótano y subirla. La estrella de cine no puede estar para todo.
Por puro cabreo me he tomado los cafés y el croasan en el bar de al lado, que se jodan.
Me han llenado los bidones y vuelto al camino. Como hoy también tenía el handicap de que no podía entrar hasta las cinco de la tarde, no me he precipitado. A eso de las nueve o nueve y medía he partido. Sigue igual el camino, mejorables los caminos de sirga, pero infinitamente mejores que los de mi canal favorito (el de Castilla).








He vuelto a ver operaciones en esclusas, siguen pareciéndome algo inexplicable. Un receptáculo donde entra un barco, llenamos o quitamos agua y el barco sigue en camino ascendente o descendente sin tener que hacer un esfuerzo. Coño, eran listos los del siglo XVIII.
Unos muchachos de Nimes han mantenido una conversación conmigo en una esclusa. Ellos tenían que llegar hasta diez kilómetros después de Trébes, gente muy agradable y como siempre, ellos nos ganan por goleada en idiomas.
Los muchachos eran jubilados como yo. No os volvaís locos.
Ya había comentado que el firme es un poco peor que en el canal del Garona, pero tampoco es imposible, lo único que hoy nos ha estado jodiendo es lo que decía en mi titulo de ayer. Ha cambiado el viento y ahora es este – oeste y por tanto me lo estoy comiendo de cara todo el rato.
Pondré fotos de las distintas esclusas, no sé si tendré alguna de una pareja que viajaba en tandem y que se lo estaba currando que no os podéis imaginar. El camino ha sido el esperado. Cuando he llegado a la esclusa “x” estaban dos escluseros, una muchacha y un muchacho, les llamo así a todos porque son insultantemente jovenes.



A esa hora estaban esperando todavía el primer barco. Me ha contado tambíen que a las siete de la tarde se cierran todas las esclusas, los escluseros se van a su casa y los barcos pueden navegar sin problema entre una esclusa y la siguiente, pero no las pueden pasar.
Estos franceses parecen gente organizada.
Ha sido un no parar hasta llegar hasta CARCASSONNE, los ciclistas me adelantaban cuando paraba para hacer fotos y sobre todo fumar un cigarro. Siempre hay la disculpa del paso de un barco por una esclusa.
Después les adelantaba yo y quedábamos en el siguiente punto. Muy bien en el camino.
Existe la esclusa de Carcason, me quedaban cinco kilómetros para llegar y no he parado. Cuando estaba en esa ciudad he cruzado el canal por un puente y me he puesto a buscar la Ville Medievale, la primera señora con un castellano pseudo aceptable me ha mandado a la oficina del turismo. Lo normal.
Al final un paisano me ha dado las indicaciones adecuadas. Es un puto castillo tan inmenso que a mi paso es imposible visitar en un solo día, que bien cuidado lo tienen.













Me encontrado con hispano parlantes (de Barcelona) y hemos confraternizado. Luego cada uno por su lado, ellos han comido en un sitio y yo he comido un crepé salado, dicen que se llaman galletes, queso, jamón York, huevo y trigo sarraceno. Sin problema para los celiacos. Ya lo sabes Laura.
Después he seguido mis pasos de la mañana y me he perdido como un auténtico campeón. He recorrido el río que pasa por CARCASSONNE y si no es por un maravilloso ciclista que se ha puesto delante de mí y me ha llevado hasta el canal podía seguir alli ahora mismo.
Buena gente, siempre hay buena gente.
El resto del camino eran solo unos diez kilómetros, como no me gustan los recorridos vespertinos me desplacé a toda la velocidad que mis piernas y las rachas de sesenta kilómetros de viento de este me permitían.





En una esclusa había tres barcos esperando el paso, no me quede a verlo y parecía interesante.
Llegué hasta el final del recorrido Trèble, creo que se escribe así. Allí estaba la señora que viajaba en el tandem, el viento tiró sillas y sombrillas, no era el momento de estar allí.
Me puso un mensaje mi “alojadora” del día. No me lo podía creer, estaba el alojamiento a kilómetro y medio del canal y en un chalet a las afueras. Dentro ya ha sido indescriptible. Una cabaña de madera con jacuzzi, un montón de consideraciones sobre la limpieza de la cabaña y sobre todo un globo de color plata de bienvenida.








¿Quién espera algo mejor al final de su jornada laboral?
Perdonad, no está mal, pero me supera. Ya he escrito a mi amiga Maribel que tiene COVID, para que se venga hasta aquí y me enseñé el funcionamiento de todos los mandos de la bañera de hidromasaje o jacuzzi.
El, o la propietaria del lugar se había montado una polvera y parece que no la ha usado con ese fin y nos la alquila a las almas cándidas que recorremos el canal para que simulemos la polvera. El puto wifi tampoco funciona.
La tapa del baño es lo más.
Mariano, felicita a Rut de nuestra parte. A ver si la vemos en la playa.
Bueno Mariano, Hijos de Puta, hay en todos los lados, no iba ser Francia, menos, por si te sirve de consuelo le acabo de desear un COVD moderado como el mío, aún a riesgo de que eso haga que otros hospedados tengan que esperar más tiempo todavía a que aparezca «el niño de la polla lisa». Pon tus buenas reseñas del alojamiento, para prevenir a otras buenas gentes.
Carcasona, me pareció monísimo, pero digo de los castillos medievales lo mismo que de los pueblos blancos, visto uno, vistos todos. Desde mi punto de vista perderte por sus callejuelas y saborear sus viandas, me parece más interesante. Con respecto a nuestra «nueva más mejor amiga Sabina» me alegro que la impactaras con tu buen castellano de Valladolid, como no podía ser de otra manera, pero ten cuidado con tu efusividad, a ver si se va a correr la voz que hay un Latin Lover español recorriendo las esclusas francesas y se te van a arremolinar las féminas en las puertas de los alojamientos. Con respecto a lo del jacuzzi de la cabaña, KILL ME TRUCK, espérame y lo ponemos en funcionamiento rápido para que puedas descansar como te mereces después de estas jornadas con el viento de cara.
Bueno querido Mariano, creo que me he puesto al día de todas tus entradas en el Blog, si ves que me he saltado alguna ha sido de manera inconsciente.
Buen camino amigo.
Un abrazo de tu grupee favorita.