240719 doctor Zhivago.
Hoy hemos seguido uniendo territorios, una parte por la vía verde Santander – Mediterráneo, otra parte por una carretera nacional. Es obvio que la parte de carretera no tengan reflejo fotográfico. Cuando acabé la vía verde burgalesa en Cascajares me encontré de golpe y no con un acceso fácil me coloqué en la nacional 232, creo. El primer punto que tenía anotado en mi recorrido era Barbadillo del Mercado. Con un arcén bastante bueno y apurando la subida llegué hasta Barbadillo. Paré junto a un bar, pero como era pronto y había desayunado copiosamente no tenía especiales ganas de tomar nada. La parte mingitoria la tenía resuelta no entré en el bar.




Pregunté a un paisano y fue claro. La carretera era buena, luego se demostró que no, pero que hasta Hontoría del Pinar que era el segundo punto referenciado me encontraría con subidas y subidas.
La carretera marcaba como destinos Soria y La Gallega. Torpe que soy de propio natural pensé que La Gallega era un pueblo donde podría descansar. Subidas suaves, camiones adelantándome, coches que respetaban el metro y medio de separación entre vehículos y bicicletas. Quedaban quince kilómetros hasta la “famosa” La Gallega, venga de subir, venga de subir. Que conste que no tenía nada que ver con el Escudo, era una subida asumible.





Cuando ya llegué al hito de La Gallega comprobé que era el alto del mismo nombre, mil ciento doce metros. Es verdad que había un pueblo en las proximidades que se llamaba como el alto, pero como ya había corononado puerto ni pensé en pararme. Seguía habiendo desniveles pero tampoco eran tan importantes.

Dando pedaladas y con paciencia llegué hasta Hontoría del Pinar, me quedaba solo un 30% de batería así que en el bar donde estaban todos los cuídanos del pueblo puse a cargar la bicicleta. Me pedí una cerveza, estuve un buen rato mareando la cerveza y concluí pidiéndome una botella grande de agua.





Retrocedo en la narración. Esta mañana me levanté bastante temprano, hice todas las cosas necesarias para partir y a las siete y media tenía todas los cosas cargadas en Hortensia. Bene, el dueño consorte del alojamiento LA CERCA DE DOÑA JIMENA, ya estaba por allí y me preparó un desayuno opíparo, zumo de naranja, dos piezas de fruta (que no toqué), una tostada de pan integral con aceite y dos cafés. Ayer cuando hablé con él, fue complicado sacarle información. Le pregunté sobre el número de cabras que tenía. La primera contestación que me dió es que desde ayer tenía una más. Entiendo que alguna cabra había parido, pero tuve que apretar para que al final me dijera que con la que había nacido ese día tenía seis. Pues tampoco hay que darse tanta importancia. Concluimos que lo de “echar” las cabras era llevarlas a una finca donde le dejan entrar y que piensa que en una semana o dos conseguirá dejarla limpia. No sé si con las seis o con las cinco que tenía antes.
Mientras estaba desayunando aparecieron dos ciclistas que según ellos habían salido a pedalear a las cinco y veinte de la mañana. Esté bien ser previsor, pero esa madrugada a mi no me acaba de venir bien.
Estaban contentos de poder desayunar. Bene el dueño consorte de la Cerca de Doña Jimena, les aclaró bien la situación. Si este gilipollas que escribe no se hubiera empeñado en desayunar a las ocho de la mañana ellos habrían encontrado el hostal cerrado a cal y canto. El no estaba para atender a la gente a esas horas de la madrugada.
Desde Modular de San Cibrían bajé hasta Los Ausines y ya me incorporé a la vía verde. Tuve que recorrer unos cinco o diez kilómetros que ya había recorrido ayer, pero cuando uno se equivoca, se equivoca.
Del recorrido burgalés por la vía verde he de desdecirme de lo que dije ayer. Las desbrozadoras no pasan por allí desde hace varios años. Arañazos, golpes con las distintas plantas que están en el camino, no en los márgenes, en el mismo camino.









Los brazos y las piernas llenos de arañazos, he sangrado como un cerdito pequeño y por supuesto el maillot se ha puesto perdido de sangre. No había otra opción.
En todo el camino no he encontrado nada más que dos ciclistas en sentido norte. Parece que las normas que dicen de no hacer deporte en las horas centrales del día la gente las sigue.
Según he llegado a la vía verde en Hontoría he recordado perfectamente mi anterior recorrido por estos caminos.
Seguía bastante agreste el camino en la parte burgalesa y mejoró considerablemente en el camino soriano. Seguíamos subiendo y gracias a la carga que había conseguido en el bar de Hontoría pude llegar bastante bien al destino.
Hacía hasta Navaleno pasé por San Leonardo. Sigo sin poner el apellido que sigue en el nombre de esa población. Tienen, y seguro que ya lo he contado, dos acontecimientos en su historia. La primera es que en ese pueblo y gracías a las artimañas del dictador Franco se mató el General Yagüe, otro de los golpistas españoles.





La segunda es que en su zona se filmó parte de la película Doctor Zhivago. Todavía tienen toda una zona dedicada a ambos acontecimientos, está claro que no sean gente que mire al futuro. Ahora bien, siguen siendo madereros y sacan un gran partido a sus pinares.
Ya recordaba que después de San Leonardo y la zona que le siguen dedicando a la película, hay un tramo de la vía verde que se corta por una finca particular que sigue teniendo vías y un tren de juguete para “joder” a los circulantes por la vía verde.
Superado esa incomodidad, llegué nuevamente a la vía tradicional. Allí estaba un grupo scout, que parecía que no tenían nada importante que hacer. El jefe del grupo se empeñó varias veces en darme agua fresca. Tenía que cumplir su obligación de “la buena obra del día”. Desde donde encontré a los jovenes scout, había todavía tres kilómetros hasta Navaleno.
Llegué, me refresqué, hice el check-in en el alojamiento y comí. Mientras me tomaba una cerveza hablé con un vizcaíno que vacaciona en la zona. Es ciclista y me habló de la maravilla de caminos existentes en la zona, pero como siempre, me dijo que hay que conocerlos.


Comí en la Casona del Herrero y me subí a dormir la etapa del tour. Hace ciertamente mucho calor.

Mañana me tocará subir los tres kilómetros que he bajado desde donde estaban los scout y luego continuar por la vía verde hasta Soria. Vamos avanzando en el objetivo planteado.
Objetivo de mañana: Gómara. Ya veremos.



Esta iconografía requeté no me la explico, estaba en el bar que he comido.
Mariano, habrá pensado, Bene, el dueño consorte de la Cerca de Doña Jimena, que lo mismo lo que querías era quitarle alguna cabra. Me encanta la gentiliza de estar en el lugar y poder atender a los ciclistas de las 05:00 y darles con el látigo de la indiferencia, con dos cojones, n o es su hora y punto. Miedo me da verte este verano llenito de magulladuras, espero que ninguna sería herida grave. Qué «cuca» está la estación (entiendo) de Hontoria del Pinar, tan rosadita.
Buen platito de cecina te metiste entre pecho y espalda.
Las Hortensias de la foto no superan en belleza a la nuestra..je,je,je.
El «panfletito» de la Asociación Retógenes creo que me daría un poquito de urticaria…me recuerda a tiempos pasados con esa cruz de Borgoña
En fin amigo, cuídate mucho.
Un abrazo de tu grupee favorita.