240621 día de estaciones.
No tener que pedalear te relaja un poco y consigues relajarte un poco y duermes hasta las siete de la mañana. Luego organizarse rápido, hasta la estación tenía un recorrido de más de veinte minutos. No he desayunado en el apartamento, solo faltaba que perdiera el tren. Según me acercaba a la estación vi una ciudad que ayer con la lluvia permaneció oculta.
Puede que SÈTE sea hasta bonita. No pude reparar ayer en ello, llegar empapado y tenerme que cambiar toda la ropa (digo toda la ropa) no hacía la ciudad especialmente atractiva. Hoy con el sol si ha sido mucho más agradable el paseo con Hortensia.




La “cantina” de la estación estaba cerrada desde hacía tiempo. Me tuve que conformar con un par de cafés de una maquina que había en el vestíbulo de la estación. Tampoco eran baratos. Un euro con sesenta cada uno.
El servicio de información de la SNCF ha sido maravilloso, me han puesto varios mensajes, uno sobre la hora de llegada de mi tren, del anden donde se colocaría. Todo maravilloso.
Han bajado varias bicicletas en Sète y permanecían en el tren otras más. Coloqué a Hortensia con el resto de las bicicletas. No ha pasado ningún empleado de la compañía. Un cartel luminoso informaba de la llegada a las distintas estaciones. He pasado por las ciudades que ayer recorrí pedaleando. Hoy más cómodo. A la hora exacta he llegado hasta NARBONNE, las dos únicas bicicletas que quedaban en el tren han bajado en esa ciudad.
A las diez ya estaba tomándome un café como dios manda y un croasan. En esta ciudad si hay “cantina”.
Me he sentado en la terraza correspondiente y he aprovechado para ver el correo y empezar a escribir esta entrada.
Adrede cuando ayer saqué los billetes dejé un lapso de dos horas entre la llegada a NARBONNE y la salida hacía Portbou para poder hacer el viaje mucho más tranquilo. Ahora tengo bastante tiempo en la ciudad para leer un rato, no me atrevo a realizar una visita a la ciudad y tampoco fui previsor. No compre nada para comer pensando en poder hacerlo en Portbou. Craso error.




En el tren regional francés he seguido leyendo y al rato me he dado cuenta de los mágnificos paisajes que se ven desde la ventanilla en ese tramo del recorrido, algunos paisajes he podido apreciar, la mayoría al estar pendiente de Hortensia me los he perdido. En caso de viajar por esta zona pillar una ventanilla del tren y veréis maravillosas playas y espléndidos acantilados.
Llegamos a Portbou casi a la hora, vi que no había bar en la estación y me sugirieron bajar al pueblo. Como soy un puto miedoso preferí pasar hambre antes del perder el tren. Otra pelea con otros ascensores de estaciones. Nunca sabré la diferencia de precio de hacer un ascensor grande y otro minúsculo. Con el primero das servicio a todo el mundo, con el segundo hasta las sillas de ruedas entran con dificultad. No lo entiendo.






Quitar alforjas, poner la bici en vertical, bajar al subterráneo la bici, subir a por las alforjas, cruzar los pasillos, llegar al nuevo ascensor y otra vez la misma operación. Ya son ganas de joder.
Esperé pacientemente la media hora en la estación, hasta me dio envidia un paisano que había bajado hasta el pueblo y había comprado unas patatas fritas.
Llegaron dos ciclistas catalanes sin mucho interés en confraternizar, acoplaron sus bicicletas y no les volví a ver hasta la bajada en la Estación de Barcelona-Sants.
El viaje ha sido de mucha nota, en los primeros tramos el paisaje seguía siendo maravilloso, el mar a la izquierda y una amplia vegetación a la derecha. No había cobertura en mi móvil. Fui sentado junto a Hortensia en el lado que menos se veía el mar. Son cosas de llevar una niña a la que hay que cuidar.



En una estación, no me preguntéis en cúal, ví correr a una señora con un carro de niño y otra hija de cerca de diez años, supe que se había acabado la tranquilidad.
Llevo la silla del niño hasta donde estaba alojada Hortensia y le cedí mi asiento. Torpe de mí, no busque otro asiento. He viajado cerca de una hora y media de pie. En el camino la señora del carro dío de comer a su hijo un par de veces con sus glándulas mamarias, después también le dio agua, algún producto con frutas, vamos que viajaba en el tren para dar de comer al vástago.
Se fue llenando el tren, viajábamos de pie más gente que sentada, además había hoy competición, entrenamiento o lo que carajo fuera en el circuito de fórmala 1 de Cataluña y en la estación fue un autentico aluvión de gente “bien peinada”, es una forma de hablar.
El número de bicicletas que he podido contar en el tren han sido muchas más de cincuenta, cada uno hacía lo que podía para colocar su artefacto.
Llegamos con un poco de retraso a Sants, subir en un ascensor, este adecuado y volver a bajar en dos minutos a la misma vía donde había llegado. Ni un cigarro pude fumar. Tenía que coger el tren con destino a Calpe. Ese tren era de todo menos cómodo. Cuatro escalones para subir la bici, departamentos estructurados para que la gente fuera sentada, ni un puto espacio para poder alojar a mi compañera.
Nos sentamos como pudimos nada más entrar en el tren y volví a perderme la costa mediterránea. Menos mal que la primera parte del recorrido no tenía paradas y por tanto no ha subido nadie, después ya empezaron a subir viajeros, menos mal que no han subido bicis, tendríamos que haber puesto una encima de otra.
Cuando ya estábamos cerca de Tarragona los vigilantes jurados de servicio en el tren me han indicado que tenía que colocar la bici de forma que los viajeros pudieran pasar. Les he dicho que me bajaba en Tarragona y han asumido que dejara las cosas como estaban.
Menos mal que ellos también se bajaban en esta estación y me han ayudado con Hortensia y con las alforjas. Buena gente.
En el mismo anden de la estación me he fumado mi primer cigarro después de mucho rato. Serio como soy, he ido ha sacar un billete para el tren que quiero coger mañana destino Madrid. En el sistema de venta no daba opción a llevar la bici. No me han dado el billete y en cualquier caso mañana me monto en el tren y que me bajen la bicicleta.
Voy de carreras, son las nueve menos cuarto, no he comido y no quiere perder la opción de cenar. Mañana seguiré contando.
He llegado cerca de las diez menos cuarto para comerme unos pies de porc y un poco de pan tumac.



Al final he hablado de unas estaciones, no he realizado fotos de la horrible estación barcelonesa, no he tirado fotos de la estación de Tarragona, tenían una avería cojonuda. Mañana las realizaré.
Encontré un hotel a un precio ¿razonable? Cerca de la estación y conseguí acoplar a Hortensia y las alforjas.
He hablado de las estaciones de tren por las que he pasado, he llegado hasta Tarraco, queda menos para reunirme con mi familia en Madrid, será un autentico placer. También tendré que ver si mi Maribel ha superado su COVID y podemos reunirnos para gastarnos un dineral en cervezas.
Pero ahora toca hablar de las otras estaciones. Ayer estábamos en primavera y hoy estamos en verano, casi mis dos estaciones preferidas.

Mariano, vaya periplo de vuelta, ¡¡¡¡¡¡¡cuánto cambio de trenes!!!!!!!!.Hacía mucho que no exabruptabas con los ascensores de las estaciones de tren, pero desde luego razón y lógica no te faltan. Mira que te gustan unas manitas de cerdo, espero que estuviesen buenas. El COVID, ya está superado, ha quedado esa tos perruna y la voz un poco de «Manolo», pero preparadísima para la ingesta de cebada en tu compañía, y en la de nuestros queridos consortes, con lo cual cuando me digas ven….lo dejo todo.
Animo en estas últimas horas que te quedan para que te abracen y mimen «tus chicas».
Cuídate mucho amigo. Un abrazo de tu grupee favorita.