220526 Unos kilómetros de aproximación. Vía Verde de Vadollano, Vía Verde de Linares y Vía Verde del Guadalimar. Al fín en un Tren.

Ayer, día 26 de mayo, me resultó imposible escribir esta entrada al blog. Llegué a Jaén a eso de las 21:00 horas. Tenía que encontrar hotel, ducharme y salir a cenar. No me dío el día.

Comencé bastante pronto en el hotel del SANTISTEBAN del Puerto donde el señor estaba peleado con cualquier medio de pago que no fuera el efectivo. Después de un desayuno en el que me puso hasta un café con leche con no había pedido, me despedí del hotel y del pueblo por la carretera que lleva hasta Linares. Todo lo que había subido el día anterior en este caso fué bajada y además el señor Google Maps me recomendó que en un par de sitios me saliera de la carretera para evitar determinadas subidas y sobre todo para eludir el trafico de coches y caminos.

La primera vez fué antes de Navas de San Juan que me recomendó meterme en el punto limpio del pueblo y recorrer casi seis kilómetros por una vereda de tierra que era completamente llana y no estaba tan mal.

La segunda vez fué pasado el pueblo de Arquillos y me metió por la presa de Guadalen. Me permitió ver un bonito paisaje y también no encontrarme con nadie.

Embalse de Guadalen

El problema fué después, cuando llegué a lo que “pudiera” ser la estación de Vadollano, donde debía comenzar la vía verde de ese nombre, y no. Me moví para un sitio y para otro, volví sobre mis pasos y hasta que no encontré a un Jubilado de Santa Ana (Línares) que circulaba en su bicicleta de carretera y me acompañó a lo que había sido un polvorín que lleva cerrado más de 20 años y donde me aseguró que empezaba la vía verde.

Actos de fé ciega no suelo realizar. En este caso, y dado que había dado mil vueltas, quiero entender que eso era la vía verde de Vadollano. Ni una sola señal. Ni un cartel. Ningún mojón kilómetrico. Nada. Un camino que bien pudiera ser agrícola y una pasarela con la factura habitual de las vías verdes. Los desniveles, tanto de subida como de bajada, no eran en ningún caso los que en su momento pudo salvar el ferrocarril. Pero ya estaba dentro y había que llegar hasta el final.

Entrando en Linares, a la altura de una fabrica de CAF apareció el primer cartel que referencia a una vía verde. Se había acabado el recorrido. Quiero suponer que he recorrido en su integridad la Vía Verde de Vadollano. Si no es así, que la señalicen mejor.

Ya en Linares, tenía pendiente hacer una gestión en la Comisaría de Policía relacionada con el Ibiza que está en el taller fruto de un segundo intento de robo. A diferencia de en Madrid, la gestión la pude realizar en menos de media hora y había llegado la hora de comer.

Justo al lado de Comisaría estaba el Bar Kike, no busqué más, la bicicleta estaba candada al lado de la Comisaría y parecía segura.

Pies de Cerdo en el Bar Kike de Linares.

Ví un par de cosas para comer pero el camarero (dueño) me dijo que pidiera solo una ya que las raciones eran generosas. Me decante por unos pies de cerdo. La pinta no era especialmente apetecible. En otros tiempos, donde yo era todavía más gilipollas que ahora hubiera declinado comer aquello. Ahora decidí que al menos lo probaría. Un sabor maravilloso. Hablando con la cocinera, que era un señora mayor toda ella enjoyada, me comentó que la diferencia de sabor podía estar en la “menta”. Yo que sé. Arrebañe cada hueso de la ración. Las patatas, y en eso tiene razón Maribel, no eran las mejores. Ni las caté.

Acabada la frugal comida (tampoco tanto), empecé a preguntar por mi siguiente vía verde. Conseguí un pleno de que cada uno de los que pregunté me mandaban a un sitio diferente.

Con paciencia y google maps. Conseguí llegar al comienzo de la Vía Verde de Linares. Bien señalizada, buen firme y sobre todo un descenso pronunciado de casí siete kilómetros. Si ese hubiera sido el objetivo, podría haber realizado todo el recorrido sin dar ni siquiera una pedalada. Cuando empecé en esto de la bicicleta mi objetivo era encontrar rutas como esa, que no me tuviera que casar. He comprobado que eso es imposible.

A través de esa vía verde bajé desde Linares hasta la Estación de Linares-Baeza.

Allí me esperaba la ultima vía verde del día. La del Río Guadalimar. No fué difícil localizarla y me puse en marcha.

Solo eran 15,3 kilómetros de Ida y los mismos kilómetros de vuelta. Bien señalizada, bien cuidadada. En un punto estaba trabajando un paisano con una pala. Algún que otro túnel, la mayoría iluminados, varios viaductos, bastantes zonas de descanso. El único problema que encontré era yo. A quién “coño” se le ocurre recorrer 30 kilómetros por los campos de Jaén a las 15:00 horas de un día de mayo con 35 grados. Pues a mí.

La vuelta fué mejor, era terreno descendente y llegué a tiempo a la estación de Linares-Baeza para sacar el billete hasta Jaén. Tomarme un café con hielo y comprar un paquete de cigarrillos que no me gustan nada. Era lo que tenían en el lugar.

Monté en el tren con mi billete y el de la bicicleta y obviamente no paso ningún interventor (ahora operador comercial en ruta).

A la llegada a Jaén, conseguí alojarme en el hotel próximo a la estación. No tenía ganas de andar buscando en otro sitio.

Tras el aseo correspondiente a buscar un sitio donde cenar. En este caso el Google Maps me complico la vida bastante. Hasta que le apagué.

Una cena riquísima en Alambique Boulevard. Vuelta a la estación. Un descafeinado y a la habitación. La bicicleta estaba guardada en lo que los del hotel llamán pomposamente el Almacén y yo como viejo “ferroviario” llamo el Muelle.

Formas de hablar.

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3 comentarios

  1. Mariano, lo dicho, te va a dar una pájara. Por cierto, no sabía yo que la bicicleta paga en el tren, siempre se aprende algo nuevo. Besos.

  2. Acabo de descubrir su blog y me encanta, por su naturalidad, y por que está haciendo algo que yo tengo pensado para cuando me jubile, que es en febrero próximo, hacerme todas las vías verdes que me permitan las fuerzas. A la amiga a la que le sorprende lo de que las bicis paguen le informo que es un absurdo más de los que tiene Media Distancia, igual que permitir tan sólo 3 bicis, ¡ Cuanto tiene renfe que aprender de la DB o de Sncf!….

    1. Querido Miguel A., aparte de lo que he contado en el blog, a partir de febrero cuando de jubiles, cuenta conmigo para preparar cualquier viaje por las vías verdes. Me encantará colaborar contigo. Un abrazo.

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