220527 Vía Verde del Aceite. Primera Parte.

Me dijeron en Jaén que por una calle paralela a las vías llegaba al inicio de esta vía verde. Solo fueron dos kilómetros hasta el comienzo, lo que me ratifica mi opción de alojarme en la estación.

Me desperté a una hora donde ni siquiera había amanecido. Intenté volver a dormir. Pero los cuerpos a veces te indican lo que tienes que hacer. Estuve perdiendo el tiempo bastante rato. Una ducha, cerrar la alforja y el porta baterías y bajé a desayunar al bar de la estación. Bien.

Volví a por la bicicleta al “almacén” y organicé la misma en orden de viaje.

Comencé el trayecto en subida y pensé que al levantarme tan temprano no había cargado las pilas suficientemente. No avanzaba al ritmo que el recorrido previsto demandaba. Vamos, que estaba absolutamente oxidado. Le metí un poco más de asistencia al motor y vaya que vaya llegué hasta Martos (todo subida) en un tiempo “razonable”.

La oxidación parece que había pasado a mejor vida y recorría la vía verde como lo hago habitualmente.

Importante destacar que esta vía verde estaba hoy muy concurrida. Ciclistas, paseantes, Corredores y hasta la paisana que se sentaba en un banco a ver pasar.

Todo el recorrido, al menos el que se hace por la provincia de Jaén, me he estado acordando de mi hija Alba. Ella es alérgica al Olivo. No sé cuantos puedo haber visto. 600.000, un millón y medio. No lo sé. Era un autentico mar de Olivos. Mas grandes, en laderas imposibles, recién plantados. No había otra cosa, mirases para el lugar que mirases. OLIVOS.

Tres túneles en la provincia de Jaén perfectamente iluminados. Bastantes viaductos, la mayoría de ellos rectos, por lo que era imposible obtener buenas fotos de los mismos, un magnifico firme, muchas zonas de descanso, algunas fuentes. Vamos “jauja”.

Llegamos al río Guadajoz, por cierto no “estaba”, y cambiamos de provincia. Habíamos llegado a Córdoba. El firme era peor, o la menos estaba menos cuidado, las indicaciones empezaban a cambiar, algún “mequetrefe” ha pretendido cambiar el nombre del tramo “cordobés” de la vía verde por: VÍA VERDE DE LA SUBVETICA. Cuanta ignorancia acumulada en los gestores de la “cosa” publica. Menos mal que las costumbres y alguien con mejor criterio mantiene las dos denominaciones. Pero cuanto “cretino” hay en el mundo.

Pasada la estación de Alcaudete, por cierto ha sido en gran parte bajada desde Martos, llegué a la Laguna del Salobral. Tiene un mágnifico mirador con 18 escalones para subir. NO HAY LAGUNA. Hay unas vistas maravillosas de la SUBVETICA, pero no hay laguna.

En este punto, y dado que le había metido el “medio turbo” en la asistencia a la bicicleta cambié la batería, NO QUERÍA ARRIESGAR.

Comenzaba otro camino de subida hasta la Estación de Doña Mencía y no podía quedarme colgado.

Desde la “supuesta” laguna quedaban apenas cuatro kilómetros hasta la estación de Luque. Tambén de subida. Con la nueva batería estaba pletórico y podía avanzar al ritmo que quería.

Al llegar a la estación, muy acogedora, comprobé que habían acumulado todo aquello que pudiera tener alguna relación con el ferrocarril, pero de una manera “especial”. Les vale todo, desde un carro de madera hasta unos “Jotas” de ganado transformados en comedores.

Es una opción. Cerveza, bocadillo de jamón con bastante género, café y una nueva botella de agua de litro y medio. Total 8 euros.

La estación se ha convertido en un lugar para comer de los trabajadores de la zona y así van sobreviviendo. Cuando estaba comiendo el bocadillo de jamón, llegarón unos holandeses con sus bicis eléctricas para comer después de recorrer el ramal hasta “Baza”. Yo no podía permitírmelo. Habría acabado “muerto” y no habría llegado a dormir la siesta.

Acabada la comida, llamesé así, con el agua en los bidones frescas emprendí la subida hasta la estación de Doña Mencía. El firme mejor o peor a ratos. Muchas áreas de descanso, razonablemente bien señalizado y sobre todo el paisaje abandonó, creo que definitivamente, el mundo del OLIVO como único elemento paisajistico.

Como el día de ayer en la Vía Verde del Guadalimar, hoy he incidido en recorrer los caminos cuando no se debe hacer, a más de 30 grados. Pero había que cumplir el objetivo.

Poco a poco me iba acercando a la estación de Lucena y desde la de Doña Mencía era una buena bajada.

Pensé que era el único “idiota” que circulaba a esas horas. FALSO.

La vía verde seguía concurrida, menos, pero concurrida y entre unas cosas y otras he llegado a la Estación de Lucena. Ha sido un bonito viaje. Incompatible con Alba, pero muy interesante.

Podría haber realizado un ultimo esfuerzo y completar la vía verde en Puente Genil, pero tampoco es necesario mostrar músculo todo el rato.

En Lucena he encontrado un hostal u hotel de nombre arabe: AL-YUSSANA y aunque la habitación no es para “tirar cohetes” puedo pasar una noche tranquilamente.

Después de la siesta me he sentado en la plaza del ayuntamiento de Lucena y llevo un buen rato dandole al teclado para contar mis viajes.

Cuando se tiene tiempo, y los “viejos” lo tenemos, nos da tiempo a pensar bobadas y estoy en la clave de cambiar lo previsto y acercarme a la provincia de Cádiz para hacer una vía verde que tenía pendiente. Ya veremos.

De momento, mañana tengo que acabar la vía verde del aceite aunque algún “imbecil” la llame SUBVETICA.

Cada día lo que se presenta.

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3 comentarios

  1. Mariano, métete en vereda y deja de pedalear a horas intempestivas que te va a dar una pájara, y efectivamente cuando necio hay, SUBVETIVA……..Gracias por seguir publicando. Un beso.

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