220531 Final de la Vía Verde de la Campiña. Es una vía verde?

Volví esta mañana a la plaza de España de ECIJA, lo que denominan SALÓN, para el desayuno habitual. Retorne al hotel donde había dejado cargada la bicicleta y salí del hotel como había llegado. No conocí a nadie del hotel. Tampoco me encontré con ningún huésped. Las relaciones humanas llevadas al límite de la estupidez. Puede que ahorren en personal, puede que a gente de otra generación les parezca muy moderno. En lo que a mi concierne, evitaré en lo posible este tipo de establecimientos.

Con mi tradicional curiosidad pregunté por donde se podía retomar la vía verde en dirección a Córdoba, volvieron a engañarme. La explicación que me dio el paisano del bar era la siguiente:

En ECIJA hay dos puentes, el de hierro y el otro. Ambos cruzan el río Genil, pasado el puente coges la carretera hacia Palma del Rio y después encontrarás la carretera hacia Villar. Varias vueltas y acabé recorriendo una carretera, que tuve que cruzar en superficie para poder coger una pasarela para cruzar la carretera. Al inicio de la pasarela comenzaba lo que podía ser la vía verde.

Cuando llegué al inicio de la pasarela, resulta que estaba al final del puente de hierro. Les costaba tanto insistirme en que cruzara por el puente de hierro?.

Superada la pasarela peatonal me encuentro con “señales” de la posible continuación. Donde se supone que debía estar el camino había una maraña de vegetación imposible de transitar. Al lado existe un camino pecuario por donde circulan tractores y cualquier elemento pesado, por ese camino hay que transitar.

Sigo pensando que los paisajes de la campiña son muy interesantes, pero las condiciones de la vía son una auténtica vergüenza.

Aprovecho ahora, en esta entrada, para soltarme un mitin. Sabía que muchas de estas infraestructuras han sido financiadas en todo o en parte por la Unión Europea. Hoy lo he constatado por un cartel situado en esta vía verde. Creo que los gestores de este país, sean de la administración que sean, saben que una vez justificada la subvención de Europa, ya nadie quiere saber como mantenemos la inversión realizada.

Alguien en este caso cobró, realizó una inversión en infraestructura y al día siguiente se olvidó que esa infraestructura existía.

Cuando en un pueblo se pone una farola, el presupuesto municipal tiene que tener una partida para que la farola funcione. Pues en este caso debiera ser igual. Solo que en este caso no hay ningún vecino que de guerra cuando no funciona la farola.

Acabo el mitin, después llegará otra subvención y volveremos a inaugurar una infraestructura que se volverá a deterior y a nadie meterán en la cárcel. Lastima de plantadores de encinas.

Por ese camino pecuario y sin ninguna señalización seguí en dirección a Córdoba, no sin dudar algunas veces si circulaba por buen camino o lo hacía por el medio de los campos.

Grandes zonas de cereal, impresionantes campos de girasoles, algún frutal, encinas a lo lejos y el sempiterno olivar.

Poco antes de llegar a la provincia de Córdoba encontré una inmensidad de terreno de olivares de regadío recién plantados. Pregunté a un paisano que estaba fumigando por los lindes entre el olivar y la vía verde sobre la extensión de esa plantación, me empezó a hablar en “pies”, desconecté inmediatamente. Si me resulta complicado imaginar una extensión en hectáreas imaginar lo que puede ser imaginarla en “pies” que no sé la equivalencia en metros de un “pie”, me pareció una extensión inmensa.

Con toda seguridad, hoy, puedo decir que en la provincia de Sevilla la vía verde de la Campiña está absolutamente abandonada y que no se puede vender que existe cuando en realidad no se puede circular por la misma.

En el tramo entre ECIJA y el límite provincial encontré varias grupetas de ciclistas que debían estar batiendo algún récord. Prácticamente ni saludaban.

En el límite provincial y mientras era comido por los mosquitos llegaron dos ciclistas de ECIJA que me comentaron que hacen ese recorrido habitualmente. Dejaron de hablarme y se marcharon corriendo “acojonados” por los mosquitos. Que poca resistencia.

Considero que el comienzo de la provincia cordobesa se realiza tras pasar por una especie de “gatera” por debajo de una carretera.

Hay algún cartel más, no hay camino agrícola paralelo a la vía verde y aunque no está especialmente cuidado, este tramo es modélico comparado con el anterior.

Las Zarzas, los cardos, las malas hierbas, las ramas de los árboles siguen golpeando al que por allí pasa, pero por lo menos hay un camino. Varias áreas de descanso, tampoco muy cuidadas, pero áreas de descanso.

Quiero destacar como la número uno de las áreas de descanso la de Guadalcazar. Tiene sombra, zona de descanso de verdad y “sorpresa”, UNA FUENTE DE AGUA.

Estoy convencido de que alguien que viaje con menos impedimenta que yo no notara el bacheo del firme, pero con la alforja sujeta solo por la parte superior como la llevo, cada bache supone que la alforja da un golpe a la bici que amenaza con tirarte. Aún así, seguía avanzando hacia Córdoba. Tengo que aprender a organizar mejor el equipaje.

Poco a poco llegué hasta Valchillon, que es donde concluye la vía verde que no tengo muy claro de si existe o no. En cualquier caso si alguien de los que financieron en su momento esta infraestructura vieran su estado, se llevaría las manos a la cabeza. Pienso yo.

Desde el final de la vía, el camino hasta Córdoba no es especialmente complicado, cuatro kilómetros hasta un polígono industrial y tras recorrerle entero entras en la ciudad.

Por carriles bicis “discontinuos” conseguí llegar a la estación de autobuses. Ratifique que mi autobús hasta Alcazarejos, lugar de pernoctacion, salía a las 15:30 horas.

Intenté denodadamente obtener un billete de tren para volver a Madrid mañana, imposible. Todos los cordobeses habían decidido ir a la estación a comprar un billete de tren.

Comi, no demasiado mal, en un bar próximo. Un salmorejo y unos boquerones fritos al limón.

Otra vez de vuelta a la estación de autobuses y tras pelearme con la bicicleta me monté camino de este pueblo. Tampoco es que sea el más grande del mundo, tampoco el que tiene más elementos culturales, pero sentado en el cruce de las dos carreteras que hay en el pueblo estoy tranquilo.

El siguiente camino se presenta complicado. Tengo que hacer más de cien kilómetros y estar de vuelta en este pueblo antes de las 15:00 horas. Veremos como se desarrolla.

La premura de estar a esa hora es que al final mi hija me ha conseguido el billete de tren desde Córdoba a las 18:20 horas. Y el único autobús que lleva a Córdoba sale a esa hora. Veremos si tengo que abortar parte del recorrido. No lo deseo.

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Un comentario

  1. Ayyyyyyy….Mariano,así somos de rateros…nos llenamos los bolsillos, enseñamos la inversión y efectivamente la dejamos abandonada…….Por cierto…tienen buena pinta esos boquerones. Un beso,.

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