230608 Otra foto en la Plaza del Obradoiro.

Tras una tarde bastante tediosa en el pueblo y hotel que conté en mi entrada de ayer. Cené en el mismo Hotel (no me moví salvo para visitar la Iglesia y el cementerio) y remoloneando todo lo que pude al final no tuve más remedio que subir a la espectacular habitación que me habían adjudicado. Y sí Maribel, eran tubos de aire acondicionado. Lo peor fue cuando subí a la habitación y tras descorrer las cortinas me encontré a una señora limpiando el patio. Imagina como estaría que la foto la hice después de la limpieza.

El patio sobre al que me estoy refiriendo en estos primeros párrafos tiene un techo de plástico semi transparente que no le proporcionaba mucha claridad a la habitación. Eso sí, esta noche ha llovido contundentemente, el ruido que proporcionaba la lluvia al caer sobre ese plástico era auténticamente atronador.

Cuando he bajado a desayunar me ha parecido ver a los mismos paisanos que ayer dejé en el bar del Hotel. Es verdad que no hay otro en las próximidades. Y lo mas preocupante es que me ha parecido que llevaban la misma ropa que cuando ayer yo me subí a la habitación. Lo que había cambiado era la camarera que me había atendido en la cena por la que me había atendido en la comida. No deben producirse muchas novedades en el lugar.

Mientras me preparaba los cafés he montado la batería y las alforjas en Hortensia y nada más pagar y rellenar los bidones de agua me he puesto en marcha.

Todos en el bar me habían asegurado que iba a llegar a Santiago empapado pese a que en ese momento había un claro en el cielo.

No me quedaban nada más que 20 kilómetros aproximadamente, con mas subidas que bajadas, pero nos vamos acostumbrando a ese ritmo. Los primeros treinta minutos del viaje aproximadamente han sido por una carretera en la que solo he coincidido con un autobús escolar al que adelantaba cuando paraba a coger a los muchachos y que me adelantaba enseguida. Y así tres o cuatro veces. Supongo que luego  haya decidido llevar a sus clientes al Instituto o donde correspondiera.

Pasado Bertamirans, ya la cosa se ha puesto más animada y me acompañaban por la carretera bastantes vehículos que circulaban hacia Santiago.

En cualquier caso estaba en la Plaza del Obradoiro antes de las nueve y media de la mañana y sin mojarme. A esa hora solo había viejecitos y viejecitas de Salou que habían realizado una parte del recorrido y que se volvían hoy a su tierra en avión.

Dos de ellas, no debían tener a nadie más a mano y me han pedido que les hiciera la foto conmemorativa de su llegada a la Plaza del Obradoiro. Aunque no debían de haber llegado hoy, ya que me han contado que estuvieron ayer en la misa del peregrino, que citaron a su grupo durante la ceremonia y que en su honor habían “bailado el botafumeiro” (no se si dice bailar). No les he querido contar cual es el origen de ese baile, no fuera a desanimarlas.

Ellas en reciprocidad me han realizado la foto correspondiente y cada uno por su lado.

He ido hasta la oficina de atención al Peregrino y obtenido mi tercera Compostela, mi tercer certificado con el recorrido realizado aunque estos señores tienen un criterio y no se mueven. En el certificado no cuenta el recorrido hasta Fisterra. En mis piernas y en el trabajo de Hortensia si.

Hemos llegado a Santiago.

Como el hotel donde estuve la primera vez que llegué está pegando a la oficina del peregrino he saludado a Julio (el dueño) que estaba exultante. Tiene completo el hotel hasta finales de septiembre.

Luego, por probar, me he bajado hasta la estación de ADIF por si tenían servicio de consigna y claramente no tenían.

El siguiente paso ha sido mas doloroso. He llevado a Hortensia a un taller de bicicletas De Santiago de Compostela: Rutasbike.

Allí le he encargado al dueño, vendedor y mecánico que cambiase la cubierta trasera, que comprobase el líquido de la cubierta delantera y sobre todo que se asegurase que los frenos estaban en buenas condiciones. Podéis no creerlo, pero unos frenos en buen estado dan bastante garantía cuando viajas por esos caminos.

Aceptada la encomienda por parte del señor de Rutaskike, me he puesto ropa de paisano delante de la tienda, he guardado en una alforja todo lo que no era necesario llevar a Madrid y me he quedado con la alforja de cosas inútiles y ropa lavable.

Dado que no tenían consigna en la estación he tenido que cargar con la “puta alforja” todo el día. He subido poco a poco hacía el centro De Santiago y justo cuando estaba llegando a la calle Francos me he encontrado con el grupo de las señoras de la foto matinal. Que conste que las llamé viejitas y viejitos por considerarme uno de ellos. Ya me contaron que estaban esperando el autobús para ir al Aeropuerto y volar hasta su origen.

Yo he seguido con la alforja a cuestas y me he dado otra vuelta por los lugares habituales. Ya había mas peregrinos y peregrinas recien llegados en la Plaza del Obradoiro. Se nota en una cosa, se tumban en las piedras de la plaza cuan si fuera la cama mas cómoda del mundo.

He comprobado que las Hortensias del Palacio Fonseca ya habían florecido y pese a la recomendación de mi amigo Pepe Ike y después de valorar muy seriamente la propuesta, he vuelto a comer en O Gato Negro. No tenían empanada de congrio pero en su lugar tenían una de pulpo y otra de sardinas (esta última también buenísima). En un intento de llegar pronto a mojarme a Madrid he probado si me podían cambiar el billete para un tren anterior. Creo que he dado con la persona con menos experiencia en la taquilla y no ha sabido encontrarme una plaza en ningún tren. Estaba allí antes de las dos de la tarde y tenía un tren para las cinco menos cuatro minutos.

He pasado un buen rato leyendo otro libro de Leonardo Padura y cuando ha empezado un pequeño chaparrón me he levantado de la terraza para protegerme dentro de la estación. Nada, cuatro gotas. Que han sido las únicas que me han caído en el día de hoy en Santiago.

Cuando escribo esto estoy en el tren camino de Madrid y supone el final de verdad del Camino Portugúes que empecé en Lisboa hace doce días.

No he dejado abandonada a Hortensia a su suerte. La idea es volver bastante pronto para hacer el Camino del Norte en sentido inverso. Es decir De Santiago hasta el puente De Santiago de Hendaya. Ya me ha advertido el de la oficina del peregrino que hacer el camino de esa forma no cuenta para la salvación. Que le vamos a hacer.

Durante la mayor parte del camino en el tren no tuve cobertura por lo que no pude publicar esta entrada. Cuando ya estaba en casa, poco antes de las once la noche, valoré el Hotel Camiño do Mar en Booking y empezó a contestarme hasta con insultos el señor o señora del Hotel. Otro indignado de la vida. Os ahorro la conversación escrita para que no os ofendan las faltas de ortografía del “indignado”. He acabado de escribir esta entrada el viernes día 9 de junio de 2023.

Ni se entero Hortensia del recorrido de ayer.

Publicaciones Similares

3 comentarios

  1. Hola Mariano. Enhorabuena por terminar bien otra vez el Camino de Santiago. Si vas a hacer el camino del norte al revés, y pasas por Bilbao o cerca, quizá podamos tomar una caña y un pintxo al que estarás invitado. ☝️🙂

    1. Te iré informando como va el camino. En Bilbao tengo un compromiso con unos amigos con los que veraneamos juntos desde hace 35 años. Intentaré sacar un rato. Un fuerte abrazo

  2. Ay Mariano, vas a crear el «Club de lis ofendidos del Camino de Mariano», me descojono, qué piel más fina tiene la gente. Lo de los tubitos del aire acondicionado se las traía. Qué pintarraca más buena tienen esos berberechos. El próximo NO CAMINO lo vas a poder empezar abrazando al Santo que van a volver a dejar. Cuidate muchísimo y gracias por resolver todas mis dudas. Un abrazo de tu groupie.

Deja un comentario