230929 Poca literatura.

El título está relacionado con el cansancio que tengo. Del hotel El Sol de PEÑARROYA-Pueblo Nuevo ya hablé ayer. Me senté en la plaza mayor principal del pueblo con una cerveza y estuve viendo las opciones para cenar y para el viaje de hoy.

Cuando entendí que era el momento, me fui andando hasta el Bar La Bodega, que era el que parecía más interesante. Paseo en balde. Estaban pintando o algo. Me dejaron ir al servicio y volví tranquilamente hasta la misma plaza de la cerveza. Había un lugar que no tenía excesivamente mala pinta y me pusieron una ración de lechón. Traducido a los castellanos un cochinillo un poco grande adobado y frito. Estaba muy bueno.

Tomé también un descafeinado y añoré un poco de fruta en estos viajes.

Volví al hotel donde estaba el mismo señor que había realizado el check-ing. Allí tenía puesta la televisión y se estaba “culturizando”.

Eran casi las once y media cuando después de hacer todo lo necesario me fui a la cama. Después de la medalla de oro que me otorgó graciosamente el reloj que me acompaña estaba bastante cansado.

A las 6:00 AM me he despertado. He intentado aguantar un rato más en la cama y ha sido imposible. Entre unas cosas y otras a las 7:00 AM, ya me había lavado la boca y me había tomado los medicamentos prescritos por la doctora.

He consultado la prensa, he jugado, como cada día, a las apps de la tableta y he pasado al momento baño y ducha. Bien todo. Como Hortensia estaba guardada en lo que el paisano del hotel denominaba el parking, me ha dado acceso a la bicicleta y me he puesto a montar la batería y las alforjas. Para ganar tiempo le he pedido dos cafés. Según estaba poniendo la batería he visto que me estaba sirviendo un café de “melita”. Casi he gritado. Póngame uno y le aguantaré como pueda.

Que asco de café. Luego me pedirán en Booking que valore el Hotel Sol. De momento sin comentarios.

Subí nuevamente hasta la plaza y en el mismo lugar del cochinillo me tomé dos cafés de verdad y mi media tostada. Cargué los bidones con una botella de litro y medio y me puse en marcha. Lo primero era llegar hasta Fuente Obejuna. Se supone que hay un tramo de la vía verde de los PEDROCHES y del Guadiana que une ambos pueblos, pero que está directamente estropeada. No le di opción. Por la carretera era un camino bueno.

Prácticamente no había que hacer esfuerzo. Una carretera llana y con un poco de tráfico, no demasiado.

Llegué hasta Fuente Obejuna que es el pueblo por esa zona más occidental de la provincia de Córdoba. Había varias opciones para continuar el camino. Opté, por la que opté. Carretera directa hasta Cazalla de la Sierra. Un primer tramo bueno. En un momento de la carretera había un desvío hacía AZUAGA en Badajoz, opte por no hacer caso. Seguí por la A-447 y un poco más adelante estaba otro desvío. En este caso hacia el cementerio nuclear del Cabril. Lo he visto y no me ha interesa para nada entrar en esa carretera. Hay cosas que te encuentras en el camino y no parecen importantes en tu vida.

En ese momento estábamos en Sierra Morena. Si es sierra os podéis imaginar lo que había que trabajar para subir y bajar aquellos caminos. Como estábamos bien no había problema. Avanzando un poco más encontré un cartel que indicaba que la carretera estaba en malas condiciones. No había marcha atrás. Había que seguir.

La carretera (si así se puede llamar) no era tal. Los habituales de los caminos de nuestro país consideran como magníficos esos caminos. La carretera de la junta de Andalucía era impracticable. Seguía subiendo. Bien. Había bajadas, pero como estaba el firme no te permitía ninguna alegría. Sujetando la bici con los brazos intentaba no irme al palco que diría Ibón Zugasti. Ni subiendo conseguía una velocidad adecuada, ni bajando podía aprovechar la inercia. Vaya recorrido. Dice el reloj que he subido un total de 1365 metros. Tampoco es lo más importante.

Subir, bajar y cabrearte con la carretera. Han sido 60 kilómetros sin ningún pueblo, sin encontrarme a nadie en el camino, con bastantes momentos en los que la cobertura del móvil era cero.

Increíble, muy bonito. Pero me lo podía haber ahorrado. Muchos conejos, dos gamos, algunas perdices. Y yo seguía subiendo.

La cosa consiste en ir recorriendo Sierra Morena subiendo a cada una de sus cumbres y cuando acaba Sierra Morena, empezamos a recorrer la Sierra Norte de Sevilla. Y ningún pueblo.

Podría haber titulado esta entrada del blog: Cuando el dorado es una botella de agua fresca.

Seguía bebiendo, estaban los bidones como caldo y el final del recorrido no se atisbaba.

En un momento en el que conseguí cobertura comprobé que hasta el primer pueblo quedaban ocho kilómetros. Me puse a subir con toda la asistencia. Aun así, no conseguía exceder los 10 kilómetros por hora. La carretera empezaba a mejorar en el firme, no en las subidas. Al final, del final apareció el Mirador de la Loma del Aire. Fotos, descanso, cigarro y emprender de nuevo el camino.

Ya era bajada hasta Alanís. Paré en el primer bar que había y pedí una botella de agua. No tenían nada para darme de comer. Me indicaron el único sitio donde podía comer en el pueblo y hasta allí llegué. Tampoco era para tirar cohetes. Bocadillo de Jamón, regular, y sobre todo me dejaron cargar la batería.

Allí estuve una hora. Bacilar al dueño del local con un Bocadillo y un café durante una hora es un trabajo algo complicado. Lo he conseguido. Puse a cargar la batería con un 28% y la recogí con un 51%. Tenía piernas y batería para llegar hasta el destino. Por cierto, esta vez si he dejado propina por lo de la batería.

Con algo de esfuerzo he llegado hasta Cazalla de la Sierra. Provincia de Sevilla. Mucho camino, muy empinado pero con unas vistas increíbles.

El del bar me ha dicho que Casa Kini estaba cerca de la casa Cuartel. Hasta aquí hemos llegado. Han sido 90 kilómetros, muy complicados, pero muy bonitos. Mañana tengo previsto llegar hasta ARACENA en Huelva. Ya veremos.

Publicaciones Similares

Un comentario

  1. Ay Mariano, un café de melita a tí, el día ya no pintaba bien 🙈🙈🙈, peroooo Hotel Sol se merece tu puntuación en Booking.com
    La verdad que estos paisajes son mucho más bonitos, peroooo claro tus piernas lo sufren, peroooo poder avistar gamos, para gente de asfalto, es todo un privilegio
    Genial lo de la propina…y a mí no me cabe la menor duda de tus artes de embaucador nato para conseguir el tiempo necesario para cargar las baterías de Hortensia.
    Cuidate mucho, no te sobrecargues, dale recuerdos a Hortensia. Un abrazo de tu groupie

Deja un comentario