230614 Dice Maribel.
Alguien puede pensar que Maribel es un invento de mi imaginación, pero no. Me contaba hoy que el amianto me persigue. Creo que no. Está tan extendiendo en el conjunto de la península que solo con abrir los ojos está. El día que las administraciones dejen de mirar para otro lado y hagan el mapa, que de forma aleatoria, voy haciendo yo. Nos vamos a asustar de verdad. Se ha intentado quitar de los edificios públicos pero con seguridad hay infinidad de edificios con amianto en sus cubiertas. Mirando desde el hotel Santa Cruz de Ribadeo veo cuatro edificios. No me he movido de mi habitación.



Después de conseguir publicar ayer mi entrada no sin sufrir la mala calidad del wi-fi me fui de paseo por Villalba. Hice unas pocas de fotos. Todo estaba en obras y lo más importante de la localidad se encontraba en el entorno del parador de Turismo. Que poco me extraña.






Había buscado algún sitio para cenar y la mayoría de los establecimientos estaban cerrados por descanso. Los martes es el día de descanso de la hostelería de Villalba. No vayáis al pueblo en martes.



Encontré uno que por nombre parecía interesante. Tapería O Porrón. Hasta allí fui y tras pedir una 1906 vi lo que ofrecían y casi lo mejor era un sándwich. Salí corriendo del lugar. La única alternativa que me quedaba era la pizzería- hamburguesería que estaba debajo de la pensión Villa Alta. Sufrí la opción de que en Galicia me tocara cenar una hamburguesa. Me habían dicho que la carne era de granjas propias. Pero ni eso mejoraba la opción elegida.

Sin más opciones me fui a la habitación y por tanto a dormir.
La habitación en la que he pernoctado estaba bien. Solo que daba a un patio interior y mientras me preparaba no he visto como hacía.
Tras bajar batería y alforjas a la bicicleta he ido a desayunar al café del centro. Casi en el mismo edificio que la pensión. Según salí a la calle comprobé que teníamos niebla. Y no poca.



Me puse a pedalear con destino a Mondoñedo. Bonita ciudad. Me había pasado Goyo la dirección de un lugar donde hacen empanada de tortilla. Después de parar en el centro de Mondoñedo comprobé que el lugar estaba a cuatro kilómetros de la ciudad en dirección a Ribadeo. Otra vez a pedalear. Había una buena subida, estaba incluida en el trayecto. Cuando he parado en A Voltiña el propietario estaba almorzando. Esperé hasta que concluyo el bocado que tenía en la boca y le pregunté por la empanada.







Me comentó que solo la hacen los fines de semana o por encargo. Ni la había encargado, ni era fin de semana. Eso que me he perdido. Tomo nota para pasar por allí en el momento adecuado.


Seguí por la N-634, que por suerte, no tenía demasiado tráfico y fui avanzando poco a poco. Bastantes subidas, algunas bajadas y pueblos que no voy a contar en detalle.




Como al salir de Villalba con niebla hacía algo de fresco me puse el maillot de manga larga de color amarillo. Coincide que hoy Irene también ha tenido que ir al cole vestida de amarillo. A mi me ha servido el maillot hasta la mitad de la etapa. A Irene no sé como le ha ido con su color amarillo en el cole. Como es la semana de los colores supongo que mañana le toque ir de verde (es el único que todavía no se ha puesto) de ese color no puedo vestirme mañana.

Como veinte kilómetros antes de llegar a Ribadeo he llegado a la costa. Veía a mi izquierda el mar, pero a mucha distancia. Seguí dando pedales hasta que llegué a la proximidad de la playa de las Catedrales. Estaba claro, tenía que desviarme para tocar la arena y ver otra vez esa maravilla. No ha sido mucho el desvío y ha merecido la pena.








Desde allí, he cambiado la N-634 por una carreterilla que va pegada al mar. Eso me ha permitido ver la playa de la Isla y la de los Castros. También me he perdido un par de veces. Esta vez sin GPS.





Nada más llegar a Ribadeo, y sin ir al alojamiento, he bajado hasta el puerto. Mi objetivo era comer unas buenas sardinas del Cantábrico. El restaurante que hay en el puerto no las ofrecían. Tenía que volver a subir. Ya sabéis que aunque pedalee bastante rato soy un poco vago. He encontrado un ascensor para subir del puerto al centro de la ciudad y no lo he dudado. Ya en la parte alta de Ribadeo me he dirigido hacia el Hotel Santa Cruz. Ha tocado esperar un poco, pero bien.



Colocada a Hortensia en su lugar he dejado las alforjas en el hotel y me he ido a comer. No he encontrado el sitio que tenía previsto según el padre Google y he acabado en el Mar de Rinlo. No tienen medias raciones. He pasado a pedir las cosas, que gustándome, me iban a costar menos. Unos pimientos de padrón y una empanada de pulpo. Bien pero algo caro. Creo que aunque no tengan público ya han puesto los precios para atracar a los turistas.


Siesta como es habitual en mi y a sentarme en la habitación para contar el viaje del día.
Desde aquí hasta el final de este camino inverso está previsto que siga viendo el Cantábrico a mi izquierda. Veremos en que lugares puedo parar para constatar en imágenes los sitios que voy pasando.
Cuando publique la entrada del día 14 de junio bajaré de la habitación y realizaré la visita cultural correspondiente. Ya me puedo ahorrar la parte del puerto.

Mañana tengo por delante unos noventa kilómetros y bastantes subidas y bajadas. Eso es lo bonito del Camino del Norte.
Marrano, claro que no soy producto de tu imaginación ni de la Inteligencia Artificial tan de moda ahora, jejeje. ¡qué variedad de empanadas!, cada dia me sorprendes con un relleno nuevo. Por cierto manda huevos lo de Villalba, que no halla para cenar nada más que la hamburguesería. ¿Habias reservado para ver las Catedrales? ¿o ya no hace falta?. Por cierto lo del amianto sería para revisarlo. Buenooooo……y qué decirte de ese selfie……arrrrrrreeeeeebatadorrrrrr. Un abrazo de tu groupie.
Quería decir Mariano, no Marrano🤭🤭🤭🤭🤭
Yo también he buscado lo de las empanadas de toritilla… llevan chorizaco, no he parado de salivar…