230922 Collado García.
Lo primero aclarar un dato falso que, sin saberlo, introduje en el texto de la entrada de ayer. Dije que hacía unos 10 años del cambio del patrón y de las fechas de la Feria y Fiestas de Valladolid. Inmediatamente mi amigo Jesús Anta me dio el dato correcto. Hace ya 23 años de ese cambio y según me decía fue por acuerdo de los tres grupos municipales después de analizar el tiempo que habían tenido en las fiestas de los últimos 25 años. Vamos que yo casi lo tildaba de “alcaldada” cuando en realidad fue un amplio acuerdo municipal. Siempre es bueno tener amigos que pueden corregir mis meteduras de pata.
Tengo una buena noticia, el problema doméstico que ayer nos ocupó ya está resuelto. Ahora lo puedo contar. La cerradura de la puerta de acceso a nuestra casa se averió y no se podía abrir y cerrar correctamente. Es obvio que no se puede dejar la puerta abierta así que recurrimos a unos cerrajeros “gangsters” que pretendían cobrar casi mil quinientos euros por reparar. Lo solvento Tere como pudo y tuvo que pagar a ese cerrajero más de 300€ para que no lo dejara resuelto. Hoy a recurrido a un profesional de la cerrajería y ha quedado la puerta como corresponde sin tener que desembolsar una cantidad escandalosa. Cuanto “hijo de puta” hay en el mundo.
Como ya he contado todo lo que no corresponde propiamente al viaje empiezo aquí con mis movimientos para concluir el día de ayer y lo que me ha deparado el día 22 de Septiembre.
Ayer hablé con el señor de la tienda de Lucainena y me sugirió el cambio de recorrido, intentando que fuera más suave el recorrido. Tomé nota y decidí cambiar de planes y seguir su sugerencia.
La cena fue en el mismo sitio que la comida, no había otro sitio, y consistió en una jibia al pilpil, la jibia estaba presente con unas patatas fritas. El pilpil, era en realidad un poco de aceite sin ninguna ligazón. No había otra cosa.

Bajé andando hasta el hotel, puse todos los utensilios que uso a cargar, estrene la pasta de dientes que le había comprado al de la tienda y sin hacer amago de abrir el libro que estoy leyendo. Me acosté para descansar.

Por cierto, seguí sin ver a nadie en el hotel. Me temo que he dormido solo en el establecimiento. Tampoco me preocupa.
En la mañana he cumplido con todas las manías o costumbres que tengo. He visto la prensa, he mirado si había actualizaciones de las distintas apps y he procedido a tomar las drogas habituales recetadas por la doctora de la Seguridad. He pasado por la ducha y rápidamente (después de perder una hora y media en todo lo anterior), he puesto baterías y alforjas a Hortensia y he vuelto nuevamente al único bar del pueblo para desayunar y recargar los bidones de agua.
Había mercadillo en Lucainena, era una frutera que había colocado el puesto debajo del ayuntamiento. La plaza vale para todo en ese pueblo, menos para tomar una cerveza, que me negó la señora del MESÓN la Plaza.
Según las indicaciones del paisano de la tienda tenía que ir primero a Tabernas, es decir volver hacía Almería. Oye, terreno suave, carreteras sin demasiado trafico y muy bien. Cuando llevaba más o menos veinte kilómetros recorridos vi la señal que indicaba que tenía que girar a la derecha para ir hacía Macael. La cosa consistía básicamente en pasar todo la Sierra de los Filabres. Y a ese empeño he dedicado gran parte de la mañana. Han sido 22 kilómetros de subir y subir. Algunos tramos con pendientes del 7% o un poco más, pero sobre todo ha sido subir, subir y subir. Que cansancio.








Al final (de momento) he llegado al Collado García. Sinceramente no tenía ni idea de su existencia, pero el cartel en lo alto ponía que estaba que estábamos a 1246 metros de altitud. Y encima no tengo ni idea de quién era ese Sr. García al que han dedicado un collado.
Después empezó la bajada. Dado que voy con las alforjas bastante llenas he preferido bajar bastante despacio. Sin arriesgar. Cuando parecía que había concluido mi experiencia por la Sierra de los Filambres paré en una estación de servicio en el que había un bar. Pedí un montado de jamón mientras ponía a cargar un poco la batería. El montado era “incomible”, ni quitando el pan se podía comer el jamón. Es verdad que solo me cobró 2,50 por una botella de agua y el montado. Como el bar cerraba a la una de la tarde pude cargar la batería media hora. Ni un minuto más.



Comprobé que había cargado un 10% de batería. Menos da una piedra. Según salí de la estación de servicio comenzaba una nueva cuesta hacía arriba. Y así hemos seguido el resto del recorrido. Muchas montañas y un paisaje del que no he querido hacer fotos. De verdad que no he podido, ver las canteras del Mármol de la zona de Macael y comprobar los destrozos que hacen en las montañas para obtener el mármol que luego ponemos en las encimeras de nuestras cocinas o que se utilizan para ornamento de los distintos edificios. Seguro que esta generación de habitantes de la zona y probablemente la próxima tengan asegurada su subsistencia, pero si siguen con esa maquinaria sacando todo lo que encuentran y destrozando todo lo que les molesta, las próximas generaciones se encontraran con un paisaje lunar (que ya lo parece) y no podrán sacar nada más de las montañas. Que depredadores somos los humanos.
En la segunda bajada un poco más larga he llegado hasta Macael y Olula del Río. En Olula no he sabido si estaban en fiestas o estaban dinamitando la montaña. Creo que era esta segunda posibilidad. No es habitual tirar cohetes en el medio del monte. Desde allí he cogido la vía verde del Ferrocarril de Guadix-Almendricos (tramo Baza – Valle de la Almanzora) y resulta que la parte más baja del Valle está en Olula y por tanto también los más de veinte kilómetros que separan ambas poblaciones ha sido subir y subir. Creo que ese menú me lo voy a encontrar bastante durante este viaje, pero siguen cansándome las subidas.




He pasado por Purchena, Tijola y a eso de las 16:30 horas he llegado a la Pensión Hermanos Cuadrado de Serón.




El bar estaba cerrado y encontré un hombre trajinando por los almacenes próximo. Me he presentado y le he solicitado una cerveza para quitarme el mal sabor de boca de las subidas. Me la ha dado, se ha puesto a comer un trozo de mortadela de esa de dibujos y cuando ya había desmontado a Hortensia me ha entregado la llave de la habitación número 10. Muy corriente, muy corriente. También tengo que decir que es barata. Me ha dado la clave del WIFI y he podido tontear un rato con los aparatos electrónicos. He dejado cargando la batería de la bicicleta que estaba completamente vacía. Marcaba una carga disponible del 6%. Menos mal que había tenido la precaución de cargarla en el bar que cerraba a la una de la tarde.


No es una ducha de masaje tailandés pero hace las veces. Me he cambiado y he subido al pueblo. Con lo empinada que es la cuesta no creo que baje hasta el momento de encerrarme en la habitación. Mañana si todo va bien entraré en la provincia de Jaen. Iremos viendo como se desarrolla el recorrido. En el bar en el que estoy sentado me han puesto una cerveza y otro montado de jamón. Esta vez se ha podido comer. Publico esto, planifico un poco el viaje de mañana y me doy una vuelta por Serón por si veo algo reseñable.
Por cierto no he podido dormir la siesta y tengo un jersey puesto. A esta altitud refresca un poco.
